miércoles, octubre 18, 2017

Catalunya, una historia de poder popular por encima de los partidos

Qué rápido se ha pasado de ser la “locura de Mas” al “desafío de Puigdemont”, pasando por “las imposiciones de unos antisistema como la CUP”. La manera en cómo se interpreta lo que está pasando en Catalunya muestra muchas cosas pero, en especial, la voluntad de no mirar más allá de los actores políticos tradicionales. En la Transición se pasó por encima de una gente tremendamente movilizada, tremendamente politizada, tremendamente represaliada.  Y en el proceso independentista catalán, también se quiere pasar por encima de ella negándole el protagonismo del que se ha hecho merecedora.




No sólo por las increíbles manifestaciones de cada Diada -desde 2012, que se dice pronto. Sino porque, llegado el momento clave, el día D, la hora H, ha sido la gente la que ha tirado adelante este proyecto basado en referéndum y República. Incluso, a veces, a pesar de unas  ANC y Omnium que dejaron de ser ONG para ser gubernamentales a tiempo completo. Y, paradójicamente, han sido los líderes de estas dos organizaciones quienes han pagado primero el pato. Jordi Cuixart y Jordi Sánchez han sido detenidos y enviados a prisión sin fianza por dos motivos. Por ser la cabeza visible de una organización social que no está dispuesta a dejar que el Estado pisotee este proyecto democrático. Y por ser la parte más débil del gabinete de Puigdemont, los únicos que no ostentan cargo oficial alguno, que no son nadie en el BOE.

Los días que transcurrieron entre el 20 de septiembre –día de la detención de 14 altos cargos de la Generalitat- y el 3 de octubre, la sociedad catalana terminó de cohesionarse en torno a la idea de democracia. Bomberos, agricultores, estudiantes, abogados, profesores, estibadores… casi todos los sectores de la sociedad catalana se posicionaron a favor del referéndum y, no contentos con eso, lo demostraron con multitud de manifestaciones y actos de poder popular en las calles. La estrategia del Estado quedó desbordada, pero también la del Govern catalán y la de los partidos políticos de derecha y la izquierda española –incluida Catalunya en Comú.

El Govern (y ANC, y Omnium) vió cómo la gente defendía la apertura de los colegios y se organizaba fuera del redil controlado que han sido las manifestaciones de las Diadas. Los Comité de Defensa del Referéndum (CDR) se convirtieron en la mejor arma, el 15M a la catalana, con la ventaja de que eran 15M de escala local, de barrio, de colegio. Allí las personas se reconocían unas a otras, vecinos que jamás habían compartido un ápice de política, compartieron una idea y la ejecutaron. Estaban solos y tenían miedo, pero salieron a encontrarse con otros como ellos, y ya se encontraron siendo muchos.

Desbordada la idea del Govern de no celebrar el referéndum, le tocaba el turno al Estado. Reprimir, hacerlo con dureza, desde primera hora, en poblaciones grandes y en poblaciones pequeñas, difundir el terror a ser roto –literalmente- por ejercer el voto sobre la independencia. La apuesta estatal fue, si hay colegios, urnas y papeletas, que no haya votos y que haya miedo. Y hubo miedo, mucho. Pero que fue conviviendo con el ritmo en que unos se juntaban con otros, y con el que todos esos se transformaban en Síes (2 millones) y Noes (177.000).

En tres días, los dos gobiernos habían perdido la iniciativa en este proceso. El día 3 de octubre, huelga general y parón de país en Catalunya. Nuevas manifestaciones del poder popular, de solidaridad y de repulsa de la violencia del Estado español. El día 8 de octubre, demostración del flojísimo impulso del españolismo en las calles. Es difícil defender el no-proyecto, la no-propuesta, quedarse sólo con la identidad de una bandera que trata de tapar los moratones de las porras.

Y nueva ofensiva institucional para intentar contener esto. El 10 de octubre tocaba República, pero la secuestró el ajedrez. Puigdemont tiró de recursos convergentes para decirle a la gente que en Catalunya manda él, y no los CDR, y no los moratones, y no las manos rotas, o los bomberos, o los estibadores. Ni la CUP, que diría Mas. Ni ERC, que lo digo yo, que de tan callada que está, es capaz de acabar pidiendo una República para llevar. Y el Estado, a lo suyo, desde lo institucional, desde la Ley y el Orden, desde la legislación franquista. Desde el 155 al delito de secesión (pacífica, que debe ser lo mismo que ETA en los últimos tiempos, o sea, todo lo que le moleste al señor que manda). Y nuevamente todos a pensar en qué hacen las instituciones, en el choque de trenes entre dos administraciones públicas –¿Qué son los gobiernos sino simples administradores? De lo común y de lo público, sean hostias o subvenciones. Y nuevamente el fantasma de las elecciones para tapar por arriba lo que la gente ha hecho jirones por abajo. Elecciones catalanas, con o sin independentistas, pero ante todo autonómicas. Y con el consenso de todo el espectro político, desde la extrema derecha ciudadanista hasta la izquierda en común. Todos en busca de una nueva silla en el escenario ocupado por la multitud venida del gallinero.

Pero la gente, tozuda, sigue insistiendo. Y el CDR del Poble Nou ya tiene 700 personas. Y el CDR de Sant Boi se manifiesta en silencio delante de una caserna militar y rodeados de batallones fascistas que les amenazan. Y en Sabadell se acaban reuniendo los CDR de todo el país para desbordar la estrategia de todos los políticos, lo que gobiernan el Estado, los que secuestran Repúblicas catalanas o los que, cada lunes, hacen rueda de prensa para intentar ser garantes de la unidad de España sin que se note. Para decirles a todos esos juristas que son las leyes, como antes lo era el mercado, las que tienen que servir a la democracia, no la democracia la que se pliegue a las leyes.

Y así, de nuevo, una guerra. La de quienes dominan las instituciones contra las de quienes son dominados. La de esta revolución democrática de los de abajo. Y es por eso por lo que no la pueden consentir. Ni aquí en España, ni en Catalunya ni en Europa. Y también es por eso por lo que no van a poder con ella ni con 155, ni con secuestros de Repúblicas, ni con imperios de la ley, ni con elecciones autonómicas. Atentas, que guanyarem.



Foto: Omnium Cultural 

martes, octubre 17, 2017

Hable con ella. El gran silencio en torno a un madrileño que vive en Catalunya

Este verano paseaba junto a un amigo catalán. Él me decía que no hacía más que pensar en mí, en cuantísimos comentarios sobre Catalunya debía estar contestando por redes sociales y mensajería con mis familiares y amigos de más allá del muro, o de la Franja, que es lo mismo. A él, que tenía varios grupos con amigos de todo el Estado, le hervía el móvil de reproches por el proceso independentista, sin importar cuál fuera su particular posición política al respecto. La conversación giró por otro lado, pero yo me quedé pensando si no vivía demasiado cómodo. ¿Por qué no tenía a nadie o a casi nadie de más allá del muro que me hablara sobre el proceso independentista? Pensando que quizás sería mi culpa, decidí dar un paso al frente.

Lo primero que hice fue enviar a varios grupos de mensajería un ofrecimiento a resolver dudas o a debatir posiciones. Apenas sin recibir ningún mensaje de vuelta, las detenciones y movilizaciones sociales del 20 de septiembre llegaron, y en vista del aparente silencio de mis redes, me dediqué a explicar aquellos hechos relevantes que, aparentemente, no salían en los medios de ámbito estatal. Día tras día, entre el 20 de septiembre y el 3 de octubre, me dediqué a escribir notas larguísimas que explicaban detalles o vivencias particulares sobre los acontecimientos. En general, y pese a algún debate, silencio al otro lado.

sábado, diciembre 31, 2016

Siete artículos para comprender el 2016, y ayudar a afrontar el 2017

Todos los años, al llegar el final de año, suelo acordarme de una amiga que me suele escribir pidiendo libros para regalar en Navidad. El año pasado, me adelanté, y fui apuntando libros durante cada mes para poder regalarle un correo a comienzos de diciembre, lleno de libros y de ideas. Este año, sin embargo, mi amiga no me ha pedido libros, ni siquiera me lo ha pedido a mí. Este año ha pedido a todos sus contactos de Facebook que le envíen artículos que nos han servido a cada uno de nosotros a comprender este 2016 que justo hoy acaba. Así que ahí van 7 artículos para el 2016 que quizás nos puedan ayudar a afrontar el 2017.


domingo, octubre 23, 2016

Post-verdad, política naif y rupturismo como ideología

Apenas una hora después de saberse el resultado del Brexit, Nigel Farage, líder del UKIP, negaba delante de las cámaras que el sistema de salud del Reino Unido fuera a recuperar los 350 millones de libras que habían constituido un eje principal de la campaña del Leave. Hay incumplimientos de programa por parte de todos los gobiernos, pero la clamorosa mentira tras mentira de la campaña del Leave ha puesto de relevancia el concepto de la política post-verdad. O, dicho de otra forma, la mentira política.

lunes, agosto 01, 2016

Podemos, entre el vivir o el grupo parlamentario

Resultó que no era posible. En el Congreso de Vistalegre, Iglesias demostró que tenía un plan: olvidarse de la esencia del movimiento político que les había llevado a dominar las encuestas electorales, y dedicar todos los esfuerzos de la organización naciente a la lucha electoral. El ciclo Andaluzas-Autonómicas -Catalanas-Estatales les mostraba un camino in crescendo para terminar conquistando el gobierno. Daba igual que en la cuneta se le amontonaran los cadáveres del 15M. Y Vistalegre dijo sí.

miércoles, julio 27, 2016

Cinco libros radicales para leer en verano

El calor del verano y la relajación que lleva la tumbona de la playa o las vistas de la montaña –para gustos, colores- no son excusa para no aprovechar este tiempo libre que tenéis para leer más y leer mejor. Y no estamos hablando de leer novelas baratas –por su calidad, no por su precio- o ponerse con aquel libro que escribió el pesado de tu amigo, que no para de preguntar si te ha gustado. Las vacaciones son tiempos de revuelta, y el mejor momento para reflexionar en solitario las estrategias a implementar en Otoño.

Con ese objetivo en la mente, os hago un listado de cinco libros radicales que he leído en el último año. Cinco libros con los que discutir en voz alta, y sobre los que reflexionar cuando cae la noche y suben las ideas.

martes, junio 28, 2016

Cinco cosas que ha abandonado la izquierda rupturista estatal y que le han hecho perder dos elecciones seguidas

Se acabó el ciclo electoral victorioso de la izquierda. La aparente carrera ganadora de las candidaturas rupturistas, iniciada en las europeas de 2014, sólo tenía un objetivo: favorecer un gobierno sin bipartidismo. Los resultados del 20D y su reflejo en el espejo este 26J han acabado con la ilusión de llevar el cambio a España. Ni confluencias, ni mareas, ni Syrizas a la española.

A día de hoy hay más diputados de izquierda en el pero la realidad es que, en el camino, la izquierda se ha dejado importantes cuestiones que allá por 2011 parecían decisivas. También ha abandonado o rehuido debates fundamentales en la reconstrucción de estos Estados del Bienestar destrozados que hemos heredado de la Gran Crisis de 2007. La cuestión no es trivial. Por pura cuestión estratégica la izquierda ha dejado la carretera llena de cadáveres, muchos con el 15M tatuado en la piel. Es la izquierda zombi, que sonríe y que quiere un nuevo país, pero a la que le rompen la cara en cualquier portada de domingo.

No basta con repetir desde la tribuna que tal o cual candidatura es hija, heredera o prima hermana de la movilización del 15M. Lo cierto que es que la izquierda ha abandonado ese espíritu y esas reivindicaciones, y lo ha hecho en nombre de una demoscopia que jamás le ha servido, ni le servirá, para dar el vuelco a nada.