sábado, diciembre 16, 2006

A la Guerra de los Mundos con chocolate belga en una mano

Y la emisión se interrumpió para dar la noticia de que una parte del país se estaba separando en ese preciso momento. Nuestras familias quedarían divididas en dos países diferentes y los que hasta hoy eran nuestros hermanos se convirtieron en nuestros principales enemigos y adversarios en los foros internacionales.

La broma de la televisión pública belga en la que daba la noticia bomba de la separación de Flandes llevaba consigo más carga de la que parece. Desde que ocurriera, cientos de belgas aseguran sentirse incrédulos sobre la situación política del país. Los que imaginaban que eso pudiera suceder siguen afirmando que "llegará el día". Los que nunca temieron por la indivisibilidad de la nación belga, hoy sienten desconfianza ante los políticos norteños y nacionalistas.

En el caso belga, como en tantos otros, los ciudadanos del norte consideran que su idioma y su modo de vida se ven lastrados por el idioma y el modo del vida del sur del país. "Ellos" y "Nosotros". Unos malos y otros buenos. "Nosotros" ganamos el dinero que "ellos" se encargan de despilfarrar. "Nuestros" males son causa de "sus" acciones.

Chirría ya el escuchar este tipo de mitos políticos que no consisten más que en desviar la atención de otros debates regionales o dar voz pública a políticos que no tendrían nada que decir ni quien les escuchase si no hablaran de estos problemas. El profesor de origen ruso, sociólogo él, Ulrich Beck, afirma en su libro "Poder y contrapoder en la era global" que los países europeos no existen. Ahora las economías están tan integradas que, dice él, los países han dejado de existir. Al menos en la manera en cómo lo conocíamos.

La manera de entender Europa que tiene Beck es demasiado UnionEuropeísta para mi gusto. La UE se ha realizado en base a la máxima "primero la economía, luego todo lo demás". Los padres de europa -Jean Monnet, Robert Schuman o Konrad Adenauer y Alcide de Gasperi- siempre pensaron que una Europa integrada económicamente permitiría que los desastres de las Guerras Mundiales se evitaran en un futuro. Es cierto que el aumento de confianza entre los diferentes países ayuda, cuando no resulta fundamental, a que las discrepancias territoriales, políticas o de cualquier otra índole se solucionen de forma pacífica. La cooperación entre Estados ayuda a que la todos se conozcan mejor y a que las crisis sean tratadas de manera dialogada y, como mucho, se dejen de hablar unos con otros durante un cierto tiempo para luego volverse a encontrar. Como los matrimonios bien avenidos, vamos.

Sin embargo la fórmula que pensaron esos padres de Europa -de la madre nada se sabe- no resulta nada satisfactoria para mi gusto. El continente se vio envuelto en el periodo de paz entre Estados más largo de su historia debido, principalmente, a que la seguridad en el mismo quedó encomendada a EEUU, en su parte occidental, y a la URSS en su parte oriental. Las dos Superpotencias de la Guerra Fría se repartieron el control del territorio y establecieron en el continente una frontera infranqueable para ninguno de los dos.

EEUU, a la hora de organizar la seguridad militar en los territorios europeos occidentales -países que terminaron por iniciar el proyecto europeo de Schuman, Monnet & CO.- creó la OTAN por la que establecía el número de tropas y tipo de armamento que debía de haber en cada territorio. Y tras la caída del bloque soviético, lo siguió haciendo. Y tras la inclusión de los países del Este en la OTAN, también. Y lo seguirá haciendo mientras su presupuesto militar sea muchísimo mayor que el de todos los países europeos juntos -no me malinterpreten, no pido un aumento del presupuesto militar- aunque la UE consiga tener una política militar común. La seguridad que hemos disfrutado en Europa Occidental desde la II Guerra Mundial no viene determinada por la creación de la UE, ni por un amor fraternal entre franceses y alemanes que hace olvidar los territorios. No. Viene determinado porque EEUU es quien controla realmente la seguridad del mismo y, claro, cuando mamá está delante los dos hermanos no se pegan, no vaya a ser que les castiguen.

Traigo todo esto a cuento del episodio belga. La UE no es que haya destrozado la idea de nación como tal. La Globalización -económica, política, social, cultural...- no es que elimine la presencia de los Estados. Es que sencillamente los procesos hacen inútiles la multiplicación de los mismos. Los intereses y solidaridades de cada región están ahora comprometidos en otros foros ajenos a los gobiernos de los Estados ya existentes y, por tanto, inaccesibles a los gobiernos de Estados por existir. La libertad política de los ciudadanos ya no pasa por la idea weslfaliana de la creación de un Estado en base a una Nación. Ni siquiera en base a una idea de Estado plurinacional. La libertad política de los ciudadanos de Europa viene determinada por la capacidad de ser solidarios. De utilizar la riqueza sobrante en mejorar las sociedades de los países vecinos. De establecer marcos de actuación amplios e integradores y no pequeños y excluyentes.

Hay que olvidarse de discursos que separan para centrarnos en todo aquello que tenemos en común. Solucionar los problemas nacionales no pasan, pues, por crear nuevas instituciones estatales sino por ampliar los marcos de libertad. Hay que matar al Estado como Freud hizo con su padre y cerrar la puerta a la idea de una integración europea en base a las normas neoliberales que imperan actualmente. Si Flandes se independiza de Bélgica, es una señal para los pueblos de Europa... del siglo XIX. Si Flandes se independiza de Bélgica, la Europa del siglo XXI cuenta con un redil más de clases dirigentes a las que alimentar y los europeos y europeas tenemos otro gobierno más al que derribar.

jueves, diciembre 14, 2006

El vuelo del cóndor


Pinochet, Pinochet, pide perdón… ¡y muérete!

Cuántas veces habré repetido el anterior estribillo musical por los pasillos de la Facultad junto con compañeros de la misma logia. Y cuántas veces no habremos cambiado el nombre de Pinochet por el de algún profesor o alguna profesora cumpliéndose dramáticamente la premonición –DEP en este caso.

Sin embargo tuvo que ser ayer, sin pedir perdón, cuando muriera el dictador –eso de llamarle tirano o cualquier otra cosa me parece degradarlo, dictador debe ser la peor palabra del diccionario. El mismo día que la ONU eligió para hacer recordar a todo el mundo los Derechos Humanos, curiosa casualidad. 10 de Diciembre, ya tenemos otra cosa que celebrar: los Derechos Humanos y el Día Internacional de las muertes de los Dictadores –que por conmemorar no sea.

Curiosa afición ésta, la de los dictadores, de morirse antes de rendir cuentas a la Historia. A los españoles nos pasó con Franco, quien murió en la cama mientras su régimen se resquebrajaba por todos lados. No porque una fuerza contraria a él se le opusiera, sino porque los mismos que le sostenían, asustados por quedarse fuera de juego sin el dictador, comenzaron a valorar la posibilidad de cambiar de aires. El famoso harakiri de las Cortes Franquistas.

Más recientemente, Slovodan Milosevic también decidió morirse antes que terminar por ser juzgado. Aunque éste pasó sus últimos años en la cárcel de La Haya, estar preso no le impidió tener actividad política y morir con las botas puestas. Siguió siendo alguien dentro de las filas de su partido e incluso llegó a ser diputado electo en las últimas legislativas serbias. Una serie de complicaciones cardíacas le traicionaron en su celda y lo que prometía ser el juicio más interesante de la Historia –por aquello de querer llamar a declarar a sus compañeros de mesa y mantel en Dayton, Javier Solana y Bill Clinton- terminó de golpe y porrazo dejando a una población serbia aún más aburrida de la política que le ha llevado a varias guerras y a la destrucción del que fuera país potencia de la Europa del Este –de esto mejor hablamos otro día.

Y, siguiendo con las casualidades, va Pinochet y nos abandona también por un fallo cardíaco. ¿Será que alguien les dijo a Slobo y a César A. que no se puede vivir sin corazón? Tantos años viviendo sin él que, como en los dibujos, hasta que no fueron conscientes de que el precipicio estaba bajo sus pies, no cayeron en cuenta. Lástima que aquél que les advirtiera no lo hiciera después de ser juzgados –por lo que sea. Las víctimas y aquellos quienes estuvimos pendientes de los procesos se lo hubiéramos agradecido. Como ha dicho Mario Banedetti “la muerte le ha ganado a la justicia”.

En el caso de Pinochet muchos fuimos los que estuvimos pendientes del cerco que se le realizó. Personalmente aún recuerdo el día en que los jueces del Reino Unido admitieron que la extradición a España de Pinochet era legal y que, por tanto, el gobierno de Blair debía proceder a la petición del juez Garzón. Me enteré en la parada de autobús camino de mi Facultad, en un viernes de sol madrileño para quedar con gente con la que ya no quedo. También recuerdo cómo me enteré de que los políticos del mismo Reino Unido decidieron pasarse el dictamen judicial por salva sea la parte y decidir que su aliado en la Guerra de las Malvinas regresase a casa con una vil excusa. Por supuesto Pinochet formó parte de mi vida hasta ayer, pero una parte pequeña claro está.

Para quienes la fecha de ayer tiene más significado es para aquellos quienes sufrieron de uno u otro modo la dictadura chilena. O las dictaduras latinoamericanas de los 70. Kissinger, ese Premio Nobel de la Paz, tuvo muchos amigos por aquellas fechas a quienes visitar. En América Latina no se ha visto en la Historia ningún proceso de Panamericanismo igual que el promovido por Pinochet y aceptado por las dictaduras de Argentina, Brasil, Uruguay… La Operación Cóndor recorrió el cono sur y consistió en un Mercado Común –como la UE- en el que cualquier “rojo” o “disidente” perseguido por un país lo será también por el resto. Un represaliado no tenía más remedio que huir de su continente si quería mantener la vida. Vamos, como los inmigrantes de hoy día pero por motivos políticos. Refugiados, se les llamaba ¿se acuerdan Uds.? En mi colegio tuvimos argentinos y en mi equipo de hockey también, así como hijos de los refugiados chilenos que ya nunca más regresaron a terminar la revolución de Allende por las cosas de la vida.

Son todos estos los que hoy se deben de sentir algo aliviados pero, al tiempo, algo solitarios. La figura de César A. siempre les acompañó a lo largo de sus vidas. Siempre estuvo presente cuando cogían el cartel con la foto de algún familiar o amigo desaparecido entre los puños de los militares. Ser contrario a algo o alguien forma personalidades que, inevitablemente, sienten desazón cuando el enemigo ya no está presente. Tranquilos, hermanos y hermanas, compañeros, siempre quedan Dictadores a los que derrocar.

jueves, diciembre 07, 2006

¿Cómo pedir disculpas y -sobretodo- para qué?

La Iglesia Católica ha vuelto a dar ejemplo otra vez –como tantas. Sin embargo la diferencia es que hoy el ejemplo ha sido seguido por el país patrio del Anglicismo, aquellos británicos que renegaron de la autoridad papal con el reinado de Enrique VIII. Y es que la semana pasada, en un foro sobre la historia del Imperio Británico, Tony Blair, Primer Ministro británico, pidió disculpas –no sabemos si oficiales- por las barbaridades que el Imperio cometió en su proceso de colonización.

Barbaridades, así las llamó, que fueron también responsabilidad de otros países europeos. Francia, España, Bélgica y Portugal –con los intentos breves de Alemania y de Italia- colonizaron África. Y a ellos se les unió Holanda en sus posicionamientos en Asia. Todos estos países, responsables de aquellas barbaridades de las que habla Blair durante la colonización –recordemos aquí también la esclavitud y su negocio en EEUU- y de otras aún más graves durante la poscolonización.

Las disculpas por atrocidades cometidas siglos atrás son positivas -mejor, eso sí, si las disculpas se hacen desde instituciones nacionales como el Parlamento, que de manera informal en unas jornadas. Pero éstas no limpian al Estado del pecado de haberlas cometido. (leer más)

martes, diciembre 05, 2006

There is no future in England for you!!

[Publicado originalmente en Derrota Urgente]

Esta iba a ser una entrada sobre la visita papal a Turquía. Íbamos a hablar de las actividades políticas de la Iglesia, del Choque de Civilizaciones –si es que lo hay-, de comunicación política, de viñetas y hasta del verdadero dios. Pronto la entrada se transformó en un análisis apocalíptico de las elecciones de Venezuela. La victoria de Chávez -6 años más- iba a ser vanagloriada no por los aspectos políticos que entraña, sino por la Espectacularidad que le da a un mundo político realmente aburrido. La verdad, desde que se fue Silvio, el gran Silvio –y a pesar de sus desmayos- la cosa política está más que aburrida. Sin embargo tampoco iba a ser ésta la suerte de la entrada. Los servidores de Internet han vuelto a sumar sus fuerzas judeo-masónicas en un absurdo complot comunista para hostigar mi banda ancha y dejarme en el analfabetismo electrónico.

Hoy, en cambio, me he demostrado estar decidido a usurpar el Internet –y el pc- de otros sin contemplaciones. Y todo para hacer de esta entrada una reivindicación de los de mi quinta. No, no se piensen Uds. que voy a hablar de la Generación de 1980, mítica en todo lugar por ser la última que realmente demostró sentido de la responsabilidad y crítica hacia todo, no. Hoy vamos a defender a la Generación de los que valen, de los que tienen principios y sueños, de los que no se resignan a un trabajo basura, una oposición basura o unos estudios basura. Todos aquellos que, más mal que más bien, no llegan a juntar 1000€ de gasto mensual sencillamente porque no los tienen. Aquellos que no pueden ejercer los derechos que tienen porque, sencillamente, sus principios se lo impiden. Y los principios no son otros que el no rendirse en su labor de encontrar algo con que ganarse la vida y que, al tiempo guste.

También vamos a hablar de aquellos quienes, resignados o sin resignar en el trabajo que les dan en lugar de en el que quieren, se ven incapaces de llegar a fin de mes –no como la Cólera de Dios. Aquellos quienes hoy pueden independizarse de dos en dos, pero sabiendo que a final de mes, esa última semana, la mortadela sustituirá a cualquier plato de la cena y la llegada de la exhausta nómina será tan bienvenida como rápido el recibo de la hipoteca.

Hay quien dijo que las Guerras Civiles llegan cuando la gente no tiene qué comer, pues yo digo que los problemas sociales llegan cuando la gente no tiene cómo pagarse el hogar al que todos tenemos derecho. Cuando los trabajos ofrecidos son siempre inferiores a la cualificación, cuando la remuneración roza el insulto y cuando protestar en la oficina significa que no renovar el mes que viene o que la obra y el servicio “lamentablemente” ha terminado sin previo aviso. O al menos los problemas deberían llegar.

Es momento de recuperar a algunos clásicos. Y aquí no nos queda más que resucitar a Sid Vicious y sus Sex Pistols –y si no resucita habrá que inventarlo de nuevo-, sentirse parte de una Generación humillada por los que se humillaron primero pensando que así serían mejores que sus padres. Sentirse parte de un mundo donde, como los Sex decían, No hay futuro para ti. Tomar partido –y no me refiero a escribir blogs, votar a un partido de izquierda, meterse en una ONG o criticar en la sobremesa-, tomar partido para coger lo que es nuestro. Cerrarles las puertas a aquellos que quieren que pasemos por gateras. Colgarles el teléfono y cambiar las mentalidades de todos nosotros. Olvidar lo poco que hay que perder y centrarnos en todo lo que hay que ganar. Cerrar el chiringuito y decir “ahora vendréis al nuestro”. Mandarles a la mierda cuando vengan con los ajustes de plantilla, la fidelización con la empresa, los estudios de master, los voluntariados previos, la falta de experiencia, las tres virtudes y los tres defectos. Es hora de tomar lo que es nuestro y recuperar la dignidad que nunca perdimos nosotros como generación, pero que nos la quieren secuestrar.

viernes, noviembre 24, 2006

¡Los lobos nos comen por los tobillos!

Italo Calvino ya hablaba, en su libro Las Ciudades Invisibles, de una Ciudad con nombre de Mujer –como todas- donde las calles y fachadas eran esplendorosas. Donde la población vivía feliz en sus casas impolutas y, cada noche, depositaba en un cubo todos sus desperdicios –que eran muchos, pues todo estaba hecho para usar y tirar. Marco Polo –que así se llamaba el personaje principal de la obra- le narraba a su Emperador, Gengis Khan, que en esa misma ciudad aconteció un día que los desperdicios, de tan acumulados que estaban, se terminaron por apilar detrás de los muros de la ciudad. Y poco a poco, la basura acumulada fue más grande que los muros y ésta terminó sepultando aquella esplendorosa ciudad.

Es frecuente que, como en el relato de Calvino, todos los asuntos relacionados con el Medio Ambiente se comenten en la palestra pública desde posiciones negativas, destacando lo poco que nos queda de vida en este planeta –cosa que ninguno veremos- o lo dañino que es para nuestra misma subsistencia nuestro modo de vida occidental y moderno. Nunca jamás se hacen proposiciones o sugerencias concretas salvo las ya clásicas de ahorro doméstico. Como si la política no tuviera nada que ver con estos desastres que se nos avecinan. Y así, cuando se anuncian planes o políticas que afectan claramente al Medio Ambiente pero que no lo tienen como eje principal, desde los medios y desde la política no se vinculan ambos problemas. “¡No relacionan, Uds. no relacionan!”, que decía mi profesora de física de 1º de BUP, harta de que lo aprendido en el primer semestre no fuera recordado en el segundo.

Con los problemas de la energía en España tampoco relacionamos. El año pasado, José Luis Rodríguez Zapatero presentó un plan de su gobierno para la conexión por carretera de diferentes ciudades del Estado. Era, y es, un plan ambicioso de comunicación viaria que ninguno de los anteriores gobiernos se atrevieron a presentar, quizás considerando que la rentabilidad política del mismo no era aún lo suficientemente grande como para meterse en él. Para quienes no conozcan las carreteras españolas les diremos que las autopistas principales, en su mayoría, conectan todas las ciudades a través de Madrid y de otros puntos centrales de la Península, haciendo que desplazarse de una localidad pequeña a otra se haga enormemente complicado, en carreteras de un solo carril por dirección y peligrosamente monótonas. El plan presentado por el Ministerio de Fomento consistía en la construcción de diferentes Autovías –dos carriles por sentido- que conectaran de manera directa muchas de esas localidades secundarias –y que me perdonen los allí residentes.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Medio Ambiente –que comienza a ser parte integral de este blog en su nuevo formato- anunciaba la puesta en marcha de un plan de reducción de la contaminación pensando en el cumplimiento de los Protocolos de Kyoto por España firmados. Dentro del plan se instaura la concesión de subvenciones para la ayuda a los empresarios que contaminen mucho en pos de que logren reducir sus emisiones de CO2 y se anunciaba la subida de las facturas que los hogares pagaban por su consumo energético –como bien apuntaba Ottinger en los comentarios de la anterior entrada- y que personalmente me merecen la misma opinión que la subida de la factura del agua.

Ambos planes son dramáticamente incompatibles a la vez que catastróficos. Primeramente, desde el Gobierno se pretende recortar las emisiones de CO2 pero se invita a la población a utilizar el transporte privado por medio de sus nuevas carreteras. En toda Europa Occidental, donde por decirlo de paso las carreteras son mejores en términos generales que las españolas, se está apostando por la construcción de una red más eficiente y eficaz de ferrocarriles, de conexiones aeroportuarias nacionales más rápidas y baratas, en definitiva, por el transporte público. Al tiempo nosotros seguimos viendo la tradicional imagen del coche veraniego familiar con los niños, los padres, los bultos y la suegra. Con el Toro de nuestras carreteras. Despeñaperros para arriba, Despeñaperros para abajo. Sólo la aparición del Aire Acondicionado y del DVD –mayor consumo energético- para entretener a la prole ha cambiado la decoración de las carreteras. Mientras, los precios de los trenes de alta velocidad son subvencionados para los residentes de una comunidad y no de otra. Inaccesibles en todo caso para una familia española numerosa –esto es, dos hijos y una suegra-, pensados para la comunicación de los negocios, para el turismo de alto gasto y no para el desplazamiento de personas –sin contar cuanto dinero vayan a dejar en la ciudad de destino.

Y por otro lado subvencionamos a los empresarios que contaminan, que han ganado más dinero con sus negocios al no tener en cuenta el coste ambiental que cada empresa genera y que, por tanto, han actuado de forma irresponsable. En lugar de sancionar al empresario por contaminar le pagamos para que deje de hacerlo. Y todo ello sin cuestionarnos la norma internacional, Kyoto, que hemos firmado, su lógica y su finalidad –que por cuestión de espacio trataré de explicar en otra entrada.

Los muros de nuestra Ciudad empiezan a resquebrajarse, y en lugar de apuntalarlos pensamos en el dinero que van a perder quienes los construyeron.

viernes, noviembre 17, 2006

Gota a gota se hace el río

Llevamos unos días donde, tanto en política internacional como en la política española, el agua es un tema de moda. El 9 de noviembre se presentó en Ciudad del Cabo el Informe Mundial de Desarrollo Humano del PNUD que este año está dedicado a la situación mundial del agua. Como los asuntos internacionales del agua son asuntos bien explicados en otros lugares y además ya habrá tiempo para revisarlos aquí, hoy nos fijaremos en los problemas políticos que la gestión del agua plantea en la política española. Problemas que, no obstante, siguen siendo trasladables a multitud de países.


Por un lado se ha suscitado polémica ante el aviso de la Ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona de que la ley establecerá un mínimo de 60 litros por persona y día a raíz del cual el agua se pagará más cara. El establecimiento del mínimo es un aporte de la ONG Ecologistas en Acción del cual se sienten muy orgullosos a pesar de que el Ministerio lo ha entendido como le ha dado la gana. Este mínimo tiene de beneficioso en cuanto que se obliga al Estado a asegurar que todas las personas –no sólo los españoles y extranjeros legalmente residentes- tienen agua potable en calidad y cantidad suficiente para la subsistencia, independientemente de si la pueden pagar o no –que habría que ver cómo se aplica esto. De resultar así, España sería uno de los principales países en hacerlo y seguir con las recomendaciones de distintas organizaciones internacionales. La polémica ha salpicado este anuncio al ser entendido como un ataque al progreso de España por parte de algunos alcaldes y presidentes autonómicos de las filas contrarias a Narbona. Si desde la Comunidad de Madrid, su portavoz Ignacio González ha declarado que el Ministerio pretende equiparar a España con “el África subdesarrollada”, desde Valencia la alcaldesa Rita Barberá ha ido más allá y, obviando las comparaciones, ha asegurado que la medida sanciona la higiene de los ciudadanos. Vamos, que la Ministra llama a las masas de España a no lavarse. Esta demagogia que sigue la línea de defensa del PHN en su día, lo único que hace –además de decir que el mínimo de agua es bueno para ellos y no para nosotros- es desatender la principal crítica que se le podría hacer a la propuesta. A saber, sancionar el consumo de los ciudadanos como si ellos fueran realmente los culpables de una situación de sequía o de despilfarro del agua que en realidad ha ocasionado los beneficios a las industrias, la política urbanística de según qué Comunidades Autónomas y, por supuesto, las políticas agrícolas tanto de la UE como de todos los Gobiernos de España.

Porque son las industrias, los campos de golf y el cultivo de productos agrícolas –con subvención europea, por cierto- inapropiados para las zonas áridas de la Península Ibérica, las que se llevan el mayor porcentaje de agua y no lo consumido por las familias españolas. El establecer tramos tarifarios en la factura del agua puede educar en el consumo responsable del agua, pero también puede suponer que aquellas familias que lindan con la pobreza –casi 2 millones de españoles y españolas sufren la pobreza severa- se vean obligadas a reducir drásticamente su consumo o arriesgarse al impago de facturas y posterior corte del suministro.

Además, la Ley de Aguas que se debate en el Ministerio está reflejando la Directiva Marco del Agua de la UE, la cual propone que el coste de las infraestructuras para el servicio esté reflejado en la factura del agua. Recuperación de costes, lo llama. Esta iniciativa está siendo aplicada por instituciones como el Banco Mundial y el FMI en sus programas de cooperación sobre el agua y, en realidad, sólo garantiza libertad para encarecer los precios a las empresas privadas que se metan en este creciente negocio. Porque si el servicio es garantizado por el Estado, éste no ha de verse necesitado de recuperar costes por vía factura, sino que tiene otros mecanismos para socializar la recuperación y que se haga ésta de manera proporcional.

Paralelamente al debate sobre la Ley de Aguas, corrían rumores en estos días inciertos sobre la posibilidad de que el PSOE, bien por medio del Gobierno o bien por medio del grupo parlamentario socialista en el Congreso, retocara las propuestas de reforma estatutaria que emprenden las Comunidades Autónomas incluyendo directrices de la política estatal de aguas. Esta propuesta se acercaría más a la realidad que cualquiera de las que hayamos podido escuchar, pero lamentablemente obedece a otros motivos. La idea del PSOE es dirimir las diferencias existentes sobre el agua en sus distintas federaciones de manera interna, para asegurar que las necesidades políticas, que no ambientales, de cada región quedan satisfechas. Acordándose de su política se olvidan de la política de gestión del agua dejando el problema sin solucionar.

Gestionar el agua de una manera regional y no local es algo que ayuda a su conservación y, por tanto, garantiza el acceso actual y futuro. Es más, esta gestión no debería dejarse en acuerdos entre las mismas Comunidades Autónomas y el gobierno central, sino que debería involucrarse a países con los que compartimos cuencas. El caso del Tajo en Portugal es algo que evidencia esta necesidad, pues cuando en la Península Ibérica no llueve, Portugal sufre una doble sequía al ver cómo las autoridades españolas cortan el flujo de agua río arriba. Todo esto se puede resumir de la siguiente manera: gestión del agua entre las distintas administraciones, sean todas de un mismo Estado o no, contando con la participación ciudadana, con empresas y consorcios públicos fuertes, incluyendo los planes demográficos, urbanísticos, industriales y sobretodo agrícolas de la zona y tomando como principio inamovible que el agua de una cuenca no ha de salir de la misma, pues tiene graves consecuencias sobre el ecosistema y compromete su sostenibilidad. Pero eso sería tomarnos las cosas en serio.

miércoles, noviembre 15, 2006

Nuestra colonia en África


En las Relaciones Internacionales lo más parecido que ha habido a un sorteo de vivienda de protección oficial fue el Congreso de Berlín de 1885. En él, las potencias europeas –y las no potencias- se repartieron el control sobre el continente africano y establecieron las normas de convivencia de los europeos en el mismo. Allí Bélgica se hizo oficialmente con el Congo y a nosotros, al Imperio Español, nos tocó en suerte un cacho de África al que dimos en llamar Guinea Ecuatorial. (leer más)

Tony Hanna and the Yugoslavian Gipsy Brass Band

Uno llega a estas cosas como se ha de llegar a los pequeños grandes encuentros. Buscando música de Goran Bregovic en una tienda de discos a mis manos calló este libro-disco cuya portada te invita irremediablemente a comprarlo por miedo a que sea la última copia y que no exista otro medio posible de hacerte con sus sonidos.

Si comienzas a leer el libro, te das cuenta de dónde se integra la obra que tienes entre manos. “Mi aldea perdida en algún lugar entre Belgrado y Bagdad” reza el título de la misma. La tierra de los gitanos que tantos otros han descrito, la Atlántida de un pueblo errante que entendía de nación antes de que la Modernidad atrapase el concepto para sí. Lo que vas a escuchar es parte de sus muchos himnos.

Introducimos el disco en el reproductor y la mezcla de estilos que se preveía no decepciona. El gran Tony Hanna fue uno de los cantantes libaneses de mayor éxito mundial en los 70 cuando, de repente, abandonó el mundo del espectáculo, abandonó sus residencias en Detroit y Londres y puso rumbo al pueblo de sus antepasados en Líbano. Restaurando la casa familiar y convirtiéndola en una pequeña fortaleza, Hanna se refugió allí en busca de sus raíces, huyendo del monstruo del negocio musical. Sin embargo fueron sus admiradores de la Yugoslavian Gipsy Brass Band los que nunca se olvidaron de él y consiguieron sacarle de su retiro. Tony aceptó sin pensárselo y firmó el contrato sin siquiera leerlo, sabedor de que entre músicos gitanos no hace falta más que darse la mano.

Cantando canciones de Michel Elefteriades, la mezcla de sonidos árabes con la pasión del floklore gitano de los Balcanes hace que uno no pare de bailar o de tamborilear con los dedos durante toda la sesión. Cuando lo terminas de escuchar piensas cómo has podido vivir sin esto antes. La primera sensación que transmite es la de alegría. Felicidad por ser libre y por saberse tal. Eso te dicen desde la banda de los gitanos yugoslavos. Hay canciones, como Arabalkan, en la que hasta las gallinas parecen formar parte de una extraña orquesta que transmite todas las sensaciones de de la vida. Tenía razón Bregovic cuando decía que la música de los gitanos jamás podrá ser conquistada por la burguesía, pues para poder tocarla de esa forma es necesario que los músicos escupan más de lo que una sala convencional está dispuesta a permitir. Afortunados ellos, afortunados los que admiramos la forma de vivir y de sentir de estas personas.

Trágicos sones se combinan con la alegría de las trompetas y aunque uno no sepa qué quieren decir las letras en árabe, por seguro aprehenderá lo que quiere decir cada canción. Es una suerte que en España alguien como Dro esté distribuyendo esta música. La única manera que había de conocer a los otros gitanos, esos que no cantan flamenco, era yéndose a los barrios marginales de las ciudades balcánicas. Donde la recogida de basuras consiste en montones apilados en las esquinas de unas calles sin asfaltar. Donde los niños andan descalzos, donde la marginación es sinónimo de libertad y la riqueza, mucha o poca, se comparte. Donde las diatribas morales sobre el bien y el mal se desvanecen teniéndose que procurar un lugar en el mundo.

Un disco como éste es digno homenaje a la gente que habita esos lugares. A la nación más grande que jamás tuvo un Estado. A los que aportan miles de conceptos culturales a las identidades nacionales de toda Europa mientras ésta les repudia y les teme. A los que no entienden, ni quieren, de derechos de autor [guiño, guiño –Teddy Bautista, guiño, guiño] porque piensan que la música es patrimonio de todos. A los que se sienten libres porque no tienen obligaciones con el Mundo. A las últimas tribus nómadas que habitan Europa y que sienten como suyo todo el cacho de tierra que va desde Bagdad hasta Belgrado.

lunes, noviembre 13, 2006

Tony Hanna and the Yugoslavian Gipsy Brass Band

Uno llega a estas cosas como se ha de llegar a los pequeños grandes encuentros. Buscando música de Goran Bregovic en una tienda de discos a mis manos calló este libro-disco cuya portada te invita irremediablemente a comprarlo por miedo a que sea la última copia y que no exista otro medio posible de hacerte con sus sonidos.

Si comienzas a leer el libro, te das cuenta de dónde se integra la obra que tienes entre manos. “Mi aldea perdida en algún lugar entre Belgrado y Bagdad” reza el título de la misma. La tierra de los gitanos que tantos otros han descrito, la Atlántida de un pueblo errante que entendía de nación antes de que la Modernidad atrapase el concepto para sí. Lo que vas a escuchar es parte de sus muchos himnos. (leer más)

martes, noviembre 07, 2006

Convirtiendo la oscurana en claridad

[Publicado originariamente en Derrota Urgente]

Aún estamos esperando confirmación, pero con más del 60% de votos escrutados, parece que Daniel Ortega se va a hacer con la Presidencia de Nicaragua. El sistema electoral permite a cualquier a de los candidatos ganar en primera vuelta si obtiene el 40% de los votos o si se hace con un 35% y saca, al menos, cinco puntos al siguiente candidato. Así pues, el Sandinismo –o lo que queda de él- volverá a gobernar en Nicaragua 27 años después de que se hiciera con la victoria en la Revolución y 16 desde que perdiera las elecciones.

En todo este tiempo, Daniel Ortega ha sido el director del Frente Sandinista. No ha faltado, desde que se convocan elecciones, a ninguna pelea electoral y, aunque ha perdido todas y es el candidato más detestado por la mayoría de la población, aún se puede hacer con la Presidencia debido a ciertas claves. La primera, como comentábamos, es el sistema electoral. Éste fue modificado por un acuerdo entre el propio Ortega y el entonces presidente Alemán –actualmente convicto por corrupción. Entre estos dos personajes se establecieron esos extraños porcentajes de los que hablábamos buscando que Ortega se hiciese, de una vez por todas, con la que parece va a ser su primera victoria electoral. La segunda es el apoyo internacional obtenido por él. Frente al apoyo norteamericano de Eduardo Montealegre, Ortega esgrime sin pudor el apoyo de Chávez y de su petróleo. De nuevo los dos modelos de América se vuelven a encontrar en unas elecciones. La diferencia es que ahora Ortega no invoca el bolivarismo como sí hiciera Evo. Ortega sigue manteniendo una imagen marxista pero sustentada con una fuerte alianza con sectores de la derecha nicaragüense. No obstante, el vicepresidente de Ortega es un conocido líder de la Contra y quien, además, confiscó su casa tras el fin de la Revolución y aún sigue viviendo en ella. Juntando todos estos apoyos, más el eclesiástico, Ortega va camino de ganar las elecciones.

No será en cambio su primera Presidencia pues organizó la Revolución Sandinista desde la dirección del Frente y la posterior resistencia frente a los ataques de la Contra. Desde 1979 hasta 1990 Ortega presidió un país que pasó desde el más profundo revolucionarismo marxista-católico a ser salvajemente destrozado por una guerra civil promovida y sostenida por Washington. Haciendo un poco de historia, podemos ver cómo los sandinistas hicieron una revolución armada desde abajo frente al régimen de la familia Somoza quien llevaba más de 40 años humillando al país.

La Revolución Sandinista rompió con muchos mitos de las revoluciones marxistas. Como se ha dicho, no se perdió el carácter de revolución católica en ningún momento. Prueba de ello fue el nombramiento de Ernesto Cardenal, un jesuita ordenado, como Ministro de Educación. Cardenal pidió permiso al Vaticano para aceptar el cargo y éste fue concedido. Sin embargo, la alianza entre la Administración de Reagan y Juan Pablo II motivó que el permiso fuese retirado y se ordenara a Cardenal abandonar el Ministerio. Ante la negativa de éste, fue expulsado de la Iglesia.

Una Iglesia que aún jugaría un papel fundamental a la hora de desacreditar a una Revolución y a un pueblo que en ningún momento pretendieron faltar a los principios católicos. Cuando Juan Pablo II organizó su viaje a Managua mediados los 80, exigió que el gobierno en pleno acudiera a recibirlo a pié del avión. Ernesto Cardenal –aún no expulsado- se encontraba en esa fila y cuando le tocó el turno de saludar al jefe de su Iglesia lo hizo como católico, no como Ministro. Arrodillándose y besándole el anillo, tuvo que aguantar agachado la reprimenda pública de Juan Pablo II por haberse convertido en Revolucionario. Ese dedo acusador del Papa –ese de quien dicen que pacificaba países- que regañaba a un Ministro de Educación capaz de establecer un plan de alfabetización que acabó con el índice del 82% de analfabetismo del país, se volvió más adelante hacia la misma población nicaragüense cuando en la misa pública multitudinaria conminó a todos los revolucionarios a bajar las armas y dejar la doctrina marxista para adentrarse en un liberalismo católico representado por EEUU.

Los Gringos siempre consideraron Centroamérica como su patio de atrás y pensaron como oportuno crear un movimiento contrarrevolucionario que sostuvo una guerra civil que terminaría con las posibilidades del Sandinismo. En 1990 los dirigentes del Frente accedieron a la celebración de unas elecciones que ganaría Violeta Chamorro y que dejarían a un Daniel Ortega corrupto en la dirección de la oposición. Para entonces Ortega ya se había convertido en referente para las izquierdas europeas. Sin ir más lejos, fue traído por el Movimiento contra la OTAN aquí, a España, para apoyar la más multitudinaria de las manifestaciones contra el ingreso en la alianza. Mientras su pueblo, sus revolucionarios, se morían en la selva nicaragüense luchando frente a una Contra abastecida, creada, dirigida y apoyada por los norteamericanos, Ortega fue capaz de salir al estrado de la manifestación en Madrid, mirar a la cara a todos los manifestantes, ¡y defender la política atlántica de Felipe González!

España entró en la OTAN y EEUU ganó para su eje al segundo país más pobre de América –tras Haití. Ortega se quedó en la oposición, acusado de violación de una de sus hijas y con la mente puesta en recuperar el poder cuanto antes. Parece que ahora ya le vuelve a tocar. Es una lástima que tras de sí deje los caminos del sandinismo destrozados. Que nadie recuerde que en esa Revolución no había policía que reprimiese a los ciudadanos. Que la más popular de las revoluciones latinoamericanas fuera rota por los designios norteamericanos, el egoísmo de la clase alta nicaragüense y la corruptela de dirigentes como Ortega. Hoy puede ganar él, pero pierde Nicaragua.

“Es posible que esté equivocado, pero déjenme equivocarme esta vez a favor de los pobres”

Ernesto Cardenal, Ex-Ministro Sandinista y ex-jesuíta.

viernes, noviembre 03, 2006

Nosotros, de Yevgueni Zamiatin

El mundo de la literatura utópica es realmente apasionante si el lector pone empeño en discernir las pequeñas diferencias que existen entre todas las obras sí mismas y entre lo que ellas relatan y la realidad. El libro que aquí presentamos se titula Nosotros y fue escrito en 1920 por el autor ruso Yevgueni Zamiatin. Es de recibo reconocer a este autor una crítica hiriente al sistema soviético impuesto tras la Revolución del 17. Publicar esta obra le costó el exilio en París, lugar donde moriría años más tarde. Escrita originalmente en inglés, Nosotros asumirá sin vergüenza la misión de caricaturizar el régimen soviético destacando lo que de horrible hay en él y a la vez sirviendo de crítica, cómo sólo las buenas obras distópicas pueden hacer, al sistema Moderno de ordenar (leer más).

Nosotros, de Yevgueni Zamiatin

El mundo de la literatura utópica es realmente apasionante si el lector pone empeño en discernir las pequeñas diferencias que existen entre todas las obras sí mismas y entre lo que ellas relatan y la realidad. El libro que aquí presentamos se titula Nosotros y fue escrito en 1920 por el autor ruso Yevgueni Zamiatin. Es de recibo reconocer a este autor una crítica hiriente al sistema soviético impuesto tras la Revolución del 17. Publicar esta obra le costó el exilio en París, lugar donde moriría años más tarde. Escrita originalmente en inglés, Nosotros asumirá sin vergüenza la misión de caricaturizar el régimen soviético destacando lo que de horrible hay en él y a la vez sirviendo de crítica, cómo sólo las buenas obras distópicas pueden hacer, al sistema Moderno de ordenar la vida política

Planteando la trama en un mundo donde el holocausto mundial ha obligado a refugiarse a los supervivientes en una campana de cristal que les protege de la naturaleza salvaje, Zamiatin situará en el centro del sistema político a la Razón. La racionalización de todos los procesos, públicos o privados, que hay en la vida será obra de lo que es llamado el Estado Único. Es muy interesante observar cómo el autor colocó un poso de lógica racional a toda acción que el sistema emprende hasta el punto de hacer natural la vida antinatura. El título de la obra, Nosotros, está presente en todo el texto al existir una dialéctica nosotros-vosotros-ellos que diferencia muy bien a los grupos presentes en la discursiva. Escrita como si fuera un diario de uno de los hombres clave en los desvaríos del Estado Único, la novela sitúa a los individuos como piezas pequeñas de una gran maquinaria, la que realmente tiene importancia y por la que se han de hacer todos los sacrificios individuales posibles.

El mundo que describe Zamiatin es un mundo de paredes de cristal, donde la privacidad no existe salvo para el sexo y los nombres han dejado paso a la deshumanización del código de serie. El autor del diario escribe para vosotros -el lector- que será un ser considerado inferior por el hecho de no poseer aún la sabiduría para crear un Estado Único. La misión de nosotros será la de llevarle la bendición del Estado Único a vosotros, sin embargo una serie de acontecimientos –llevados a cabo por ellos, naturalmente- pondrán en compromiso el cometido.

Todo lector que se acerque a este ruso casi desconocido en España tras haber pasado por 1984 de Orwell no podrá negar que este inglés leyó y calcó a aquel ruso. Los parecidos en la trama son similares, si bien Zamiatin supo insertar mejor que Orwell la racionalidad moderna del Socialismo Real de la URSS. Por supuesto, Nosotros está notablemente mejor escrita que 1984, lo que se agradece bastante. La figura del Estado Único es sustituida por Orwell por el llamado Gran Hermano. Las paredes de cristal producen el mismo efecto de control que la Pantalla de 1984. Los paralelismos son tantos que en ambos relatos los hombres son los protagonistas y unas enigmáticas mujeres –las cuales saben cómo despertar los instintos más salvajes de éstos- romperán su rutinaria y tranquila vida. Pero no se asusten, el final que Zamiatin le dio a Nosotros no fue el mismo que eligió Orwell para 1984. En ambos casos les sorprenderá.

Para el lector español la obra de Zamiatin parecía aún presente en el Índice de Libros Prohibidos. O más correctamente, ausente de un Índice de Libros Permitidos pues la novela llevaba descatalogada desde que en 1993 Tusquets diera cuenta de ella. Muchas librerías han sido recorridas en busca de un ejemplar perdido, nuevo o viejo, y otros tantos lectores se han visto en la tentación de adquirir un ejemplar por medios de dudosa legalidad pero de incuestionable eficacia [guiño, guiño -Teddy Bautista- guiño, guiño]. Sin embargo el año pasado, una pequeña editorial aragonesa, de origen libertario, y especializada en senderismo y librodiscos de música popular muy recomendables llamada Prames, logró sacar a la luz una edición posibilitando que una nueva lectura de este texto, tan actual en tiempos del Socialismo Real, como hoy. Es lo que pasa con las obras distópicas, que sirven para las dos caras de la Modernidad, la socialista y la capital, y nunca pasan de moda.

Que la disfruten.

jueves, noviembre 02, 2006

Se busca al Sr. Frío


"Madrid: 2 meses de verano y 10 de invierno". Vive dios que las cosas ya no son lo que eran. Desde luego, ¿quién han visto que un día 2 de Noviembre estemos a 18º de máxima? ¡Pardiéz! Y eso que hoy en Madrid ha llovido. Si esto hubiera ocurrido hace setenta años la Defensa de Madrid tendría que haber sido en bermudas. Y eso no es serio, hombre de dios. Para aquellos que -como el que suscribe- el frío les da la vida que en Noviembre se saquen las camisas floreadas y de manga corta es un crimen. Esperamos fervientemente que lleguen esos días de frío matritense, donde el cielo se vuelve de azul quebrado y el sol, justo en lo alto de nuestras cabezas, no caliente ni a las lagartijas. Desde que el Euro entró en nuestras vidas ya nada es lo mismo. ¡Maldita globalización! ¡Maldita europeización! ¡Maldito Jovellanos! ¡Mi reino por diez días de frío!

Por otro lado, hoy nos felicitamos desde aquí de la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 3 de Santander que ha dictaminado que bajarse música de internet -o lo que sea- no es delito a no ser que el Caballero Don Dinero se meta de por medio. Es decir, que si lo hacemos todo sin pagar ni ser pagados la burra puede estar funcionando todo el día. Pobre Teddy, que disgusto le han dado.

viernes, octubre 27, 2006

El Odio parisino cumple un año


¡Extranjeros, por favor, no nos dejéis solos con los franceses!
Graffiti parisino, 1995.

Parece que fue ayer que París se quemaba –otra vez y van…- y en realidad ya ha pasado un año desde que las revueltas de los hijos de la inmigración sembraran el pánico por la República Francesa.

Los incidentes que ahora recordamos, con institutos y coches calcinados, la serie de altercados nocturnos que tuvieron lugar, principalmente, en el llamado cinturón rojo de París se debieron, más allá de los acontecimientos casuísticos, a la anomia social que allí reside. La revuelta se llevó a cabo por unos jóvenes hijos, nietos y sobrinos de aquellos inmigrantes que en las décadas de la postguerra caminaron desde las ciudades aún coloniales a la metrópoli parisina con el objetivo de mejorar sus vidas a cambio de contribuir en la reconstrucción francesa. Un movimiento de inmigrantes que contribuyó definitivamente a levantar la destruida Francia así como la arrasada Alemania.

Dos han sido los modelos paradigmáticos de integración de la inmigración y, a pesar de las evidencias que señalan sus fracasos, aún hay quien los defiende hoy. Más allá de las propuestas de un carnet por puntos para los inmigrantes, el modelo británico se constituía por el llamado ghetto. En el Reino Unido, la afluencia de distintas comunidades con presencia en el Imperio Británico, contribuyó al establecimiento de barrios aislados de la comunidad británica –al menos de la clase media-alta- en donde la ley predominante era la comunitaria y la aplicación de las leyes británicas se reservaba para los hechos más graves. Así ocurrió cuando desde una mezquita de un barrio de Londres se publicó la fatwa iraní que condenaba a muerte al escritor Salman Rushdie por su novela Los versos satánicos. También cuando se encontraron conexiones entre los atentados del 7J en Londres y varios miembros de diferentes comunidades. En ambos casos la policía no respetó esa supuesta aplicación de la ley comunitaria y actuó de manera normal. Sin embargo el modelo empieza a rechinar y resquebrajarse. Parece que el pensamiento británico de dejar vivir y respetar absolutamente todos los modos de vida mientras no distorsionen el british way of life –que también lo hay- está cambiando. Las declaraciones de Jack Straw y del mismo Tony Blair llamando a la eliminación del velo así como el despido de una azafata por la compañía British Airways por negarse a retirar un crucifijo de su uniforme, denota que la situación está cambiando. El hecho de que el 7J fuera perpetrado por diferentes individuos de comunidades inmigrantes y otras características de estos atentados son en sí mismos una muestra de que el modelo británico, que tan bien asentado se creía, no funciona.

Contra este modelo de dejar vivir, aislar a cada comunidad físicamente y en sus valores, el modelo francés proponía la integración bajo el velo del republicanismo. La mejor expresión del modelo vino hace unos años con la prohibición del velo en la escuela así como otros símbolos religiosos en nombre de un valor, el laicismo, que estaba presente en los principios de la República. Mientras los británicos consentían con orgullo que los símbolos religiosos como el turbante shij o el velo islámico fueran parte de su vida pública, los franceses aseveraban que sus inmigrantes estaban plenamente integrados en la vida republicana, de manera que las normas comunitarias sólo se aplicaban a la vida privada y en ámbito de lo público dominaba ese republicanismo tan francés.

Obviamente ninguno de los modelos era perfecto así como ninguno se llegaba a desarrollar plenamente en la sociedad. En ambos casos había un racismo latente muy presente en cada comunidad. Sin embargo ambos se impusieron como modelos a imitar en Europa y en el mundo y acallaron las voces de otros modelos diferentes como podría ser el alemán.

Si alguien busca un por qué de los altercados de París de hace un año, no ha de recurrir a fuentes sociológicas muy sesudas, sino que topando con una película, a la que desde aquí se da bastante credibilidad, será suficiente.

El OdioLa Haine- fue rodada en 1995 por Mathieu Kassovitz. En la película se refleja la vida de tres jóvenes de una barriada marginal durante unos altercados similares a los de hace un año. Recorremos un día en la vida de un chico judío, otro árabe y un tercero negro quienes, absolutamente sin nada que hacer, tratan de ocupar las horas del día encontrándose, inevitablemente, con diferentes problemas. Para evitar dar pistas que desvelen los acontecimientos narrados, sólo reproduciremos aquí el chiste que la voz en off cuenta al comenzar la película y que describe bien todo aquello que en ella acontece así como los sucesos de hace un año.

“Un hombre se arroja desde un piso cincuenta y, mientras va cayendo, piensa: “Hasta aquí no hay problema”. Pasan los pisos y el hombre continúa en caída libre e insiste: “Hasta ahora no pasa nada”, “Hasta aquí no se está mal” pero más rápido de lo que se espera…”

Que la disfruten.

miércoles, octubre 25, 2006

Destripando Terrones

Es incuestionable que cada vez que vemos la luz los tres juntos la creatividad –y los castillos en el aire- brotan como jugosas setas por doquier. Supongo que eso de vernos juntos es algo que a nuestros enemigos –en tiempos- echaba a temblar a la vez que a nosotros nos traía sin cuidado. Tres que se complementan bien, que comparten bases metodológicas sobre la vida pero que discrepan absolutamente de todo lo que cualquiera de ellos comente, no pueden sino luchar contra los caminos del destino –que se empeña en separarlos- y buscar zonas comunes desde donde poder seguir cultivando su creatividad, su gusto por ir más allá y, por qué no decirlo, su ego.

El momento del nacimiento de la Idea Colectiva es algo que jamás podremos describir con absoluta claridad. Si no se ha vivido en la carne propia, no se puede imaginar la sensación que hay en las tormentas que nos cubren cuando perpetramos alguna cosa. Ni si quiera cuando tan sólo lo barruntamos. Es el silencio del momento sublime cuando uno de nosotros propone una idea en voz alta y todas las miradas se entrecruzan. Justo ahí uno sabe que aquella idea va a dar como fruto un proyecto colectivo que, vaya a donde vaya, nos llevará juntos. Pues es el camino lo importante del viaje, no el puerto al que arribemos.

Una vez más, tras Derrota Urgente, nuestro propósito ha sido la realización de un blog más entre otros, pero que pretende convertirse en una referencia para nuestros gustos, nuestra manera de entender los medios, los libros, la música, el cine, el teatro, el arte,… en definitiva, la cultura. Tres convencidos madrileños no pueden desaprovechar la oportunidad que la vida les ofrece para recrear en internet aquellas tertulias del Café Pombo, donde gente aún más letrada que nosotros se atrevía a comentar la novedad cultural del día.

Hubo un día donde nos recriminaron ser nosotros, pues a esto se le supone la oposición de un ellos. Hoy, como antes, nos atrevemos a dar la cara aún a riesgo de que nos la partan e invitamos a todos a participar de manera activa o pasiva, implicada o coyuntural, de este nosotros que nunca fue excluyente sino superlativo.

Sean pues, desde aquí, invitados a la inauguración de Destripando Terrones, un blog.

lunes, octubre 23, 2006

Divinas Palabras que no son Esperpento


Cuando su madre muere en uno de los caminos que comunican diferentes aldeas gallegas, Laureano, un enano hidrocefálico, deberá ser cuidado por una de sus dos tías.

Así comenzó Valle el planteamiento de su obra Divinas Palabras que se está representando hasta el próximo sábado en el Teatro Valle-Inclán de Madrid. No cabe duda de que Valle ha sido uno de los mayores autores teatrales en lengua castellana que han visto la luz. Su figura manca y barbuda correteó las distintas tabernas de Madrid así como las diferentes tertulias que en aquella época había en la capital. No pretendemos descubrir su figura en este espacio, sino trazar algunos comentarios acerca del montaje de una de sus obras que Gerardo Vega está llevando a cabo para el Centro Dramático Nacional.

Dentro de la obra de Valle-Inclán Divinas Palabras forma parte del llamado ciclo mítico en el que intentó demostrar la lujuria y la avaricia que gobiernan la vida de los hombres y de las mujeres. Situando como personaje central a Laureano, enfermo y necesitado de cuidados tras la muerte de su madre, la acción de la obra se sitúa en las confrontaciones familiares por quedarse al “encargo” del necesitado. En realidad la disputa entre las dos tías, la carnal y la política, se verá aderezada por la oportunidad de negocio que conlleva el pasear al pobre Laureano por los pueblos como reclamo de limosna y atracción de ferias. Este negocio despertará las pasiones más bajas de los personajes y conducirá el drama a lo largo de toda la representación.

El montaje de Gerardo Vega es, para qué negarlo, espectacular. Un gran árbol natural se muestra en el escenario y los portones, escaleras y demás trampillas del escenario están perfectamente integradas en la representación. No cabe duda de que una de las cosas que más sorprende de la adaptación que ha realizado Juan Mayorga es la representación del personaje del perro por un hombre. La espectacularidad de las escenas donde este perro-hombre recibe gran parte del protagonismo no hace sino rendirnos a dicha adaptación.

Los personajes de Valle-Inclán siempre contienen esta vileza que él tenía tan presente y en esta obra eso se deja notar fácilmente. Las situaciones más tensas se vuelven realmente creíbles a la luz de las personalidades reflejadas por cada uno de los actores y la lujuria, la ira, la desesperación, la avaricia, … todos los sentimientos que conducen las tremendas acciones que vemos representar se hacen presentes en la sala y se instalan en el ambiente obligando al espectador a no identificarse con ningún personaje al tiempo que se reconoce en todos.

La verdad es que la obra merece la pena. Es cierto que, siendo un texto de Valle-Inclán, y en especial siendo éste un texto tan lleno de sustancia, las virtudes de la obra ya se le suponían antes de entrar a la sala. Sin embargo el trabajo de los profesionales inmiscuidos en el montaje hace que la obra sepa mejor aún de lo que olía. Como Vera afirmaba en su presentación, han huido de la posibilidad de llegar a un montaje costumbrista odiado por Valle, y han llegado a producir una “tragedia griega castiza”.

Para un enamorado de D. Ramón del Valle-Inclán como yo, que aún recuerda de memoria el texto de las escenas clave de una obra -Luces de Bohemia- que nunca llegó a representar, la asistencia al teatro para ver Divinas Palabras ha sido un gran placer. Desconozco si tras Madrid -¡se van el sábado 28, amigos!- la obra caerá en otra ciudad pues la representación lleva ya mucho tiempo en marcha, pero si por casualidad Uds. la ven pasar cerca, no lo duden. Estas cosas no se pueden descargar de internet, para tranquilidad de unos [guiño, guiño Teddy Bautista guiño, guiño] y disgusto de otros.

Leyendas urbanas

La estructura de una Leyenda Urbana es de fácil descripción. Es una tradición oral –aunque en esto internet también está copando el mercado- en la que el relator de la leyenda afirma unos hechos, otorgándoles verosimilitud, los cuales no ha vivido en primera persona, sino que le han sucedido a amigo de un amigo suyo. Es imprescindible que el relato contenga algún hecho terrorífico o maligno que, aunque es preferible que sea asignado a alguna fuerza misteriosa incapaz de ser concebida por la mente humana, también puede ser atribuida a un grupo social o individuo ajeno al de los implicados en el relato. Es decir, que o bien lo hacen fuerzas paranormales o lo hacen otros que están contra nosotros.

A todos nos han contado mil y una leyendas. Desde aquella del árabe en la cola del supermercado que, a cambio de 5 céntimos, te desliza la información sobre el próximo atentado, hasta la de la niña de la curva que te avisa antes de estrellarte con el coche y luego desaparece. Por supuesto no olvidemos una de las más antiguas leyendas urbanas, la existencia de cocodrilos en las alcantarillas de la ciudad de Nueva York, de la que se han encontrado referencias citándola ya en 1843. Hoy nos detendremos en dos leyendas que han atraído mi atención durante largo tiempo.

La primera nos sitúa en la población francesa de Orleáns. En la década de los 60, un rumor corrió de boca en boca. Se decía que había un grupo en la ciudad que se dedicaba a secuestrar a mujeres en los probadores de las boutiques para venderlas después a las redes de prostitución. Tan terrorífico acto era realizado, en especial, a las mujeres más jóvenes, a las que inyectaban un fuerte sedante que inhibía su voluntad haciéndolas más manejables.

Aún a pesar de que no existió ninguna prueba fáctica de que tal trama criminal estuviera operando en la ciudad, el rumor popular llegó a ser tal que se logró identificar –agárrense- a los culpables de los crímenes: los judíos. La importancia de la leyenda fue tal que un sociólogo francés decidió investigar el caso. En su estudio encontró varias significaciones sociales que se conjugaron en la historia. La ciudad de Orleáns, muy conservadora, estaba viviendo días agitados debido a los estragos de la revolución sexual de los 60 que se cebaban, especialmente, en las jóvenes y en sus nuevas vestimentas. Eran días donde la minifalda se imponía como símbolo revolucionario y donde los padres se estremecían ante la posibilidad de que sus hijas fueran presas del amor libre. La leyenda urbana atacaba los miedos de las jovencitas que desearan ir a las boutiques y, buscando un culpable para la fechoría, no se encontraron otro que los clásicos culpables en la tradición cristiana, los judíos. Si nuestra sociedad se está viniendo abajo por culpa de una revolución sexual, venía a decir la leyenda, son ellos los culpables.

La segunda leyenda urbana también implica al país galo, pues fueron dos taxidermistas franceses los que en 1830 exhumaron el cuerpo de un africano muerto en el territorio de lo que hoy sería la frontera de Botswana y Sudáfrica. Habiéndolo disecado no tuvieron mejor idea que exponer el cadáver del pobre hombre en el escaparate de una tienda de París. Tiempo después el cuerpo acabó en el museo de la ciudad de Banyoles, cerca de Barcelona. Conocido como “El Negro de Banyoles”, el cuerpo del africano fue expuesto allí hasta que llegando las olimpiadas de Barcelona del 92, la prensa internacional reparó en ello y levantó una polvareda de escándalo, obligando al museo a gestionar el retorno del cadáver a su tierra de origen.

En Botswana, la población está acostumbrada a las leyendas urbanas. Demostrando que esta clase de mitos no son sólo propiedad de las sociedades occidentales, la población de Garobone, la capital, habla y habla sin parar de por qué las lluvias no llegan cuando deberían llegar. El hecho de que las estaciones lluviosas se estén volviendo cada vez más y más secas, hace que la vida en Botswana se esté volviendo más y más difícil. En un periodo de sequía, en el invierno de 2000 a 2001, la leyenda urbana que circuló por las aldeas cercanas a Garobone fue que el regreso del cuerpo disecado había traído consigo una maldición que negaba la lluvia a la tierra donde fue enterrado. Esto acontecía así debido a que cuando el cadáver llegó a Botswana se comprobó que alguien, en el trayecto de Madrid a Garobone, había desprendido del cuerpo los ojos y demás partes blandas que aún conservaba sin que éstas fueran encontradas nunca. Ni qué decir tiene que las lluvias llegaron, más pronto o más temprano, pero que las partes blandas del cuerpo jamás fueron halladas.

Como en estos casos, hoy las leyendas urbanas se expanden como mitos que unas veces avisan de los peligros o buscan explicaciones a hechos poco comunes y otras simplemente buscan convertir la realidad en algo que no es y sembrar las mentes de los que la escuchan de lugares comunes a los que acudir en caso de necesidad. Lástima que no estén aún entre nosotros los Hermanos Grimm para hacer crecer la literatura universal a costa de estas leyendas.

martes, octubre 17, 2006

Ramonismo



No es que actualice sobremanera el blog, pero me he dado cuenta de que no había hablado antes del gran, inigualable, Don Ramón Gómez de la Serna. Solucionémoslo.

Sobre este autor ya existe un blog que, a pesar de llevar poco tiempo funcionando, está bastante bien. También hay una página web donde consultar su obra. Para mí Don Ramón siempre ha sido un referente en cuanto a manera de escribir e incluso de entender la vida. Ser capaz de dar una conferencia subido a un elefante o dentro de un quirófano de su época, es para ser admirado. Sus tertulias de café en el Pombo y los relatos que de Madrid dejó hacen que sienta nostalgia de haber nacido en otro momento distinto al suyo.

Pero afortunadamente pude nacer tras él, y no antes, y así acudir a sus textos, ser capaz de reír y emocionarme, sacarle la punta a todo lo que la vida trae consigo y aprender que Madrid y Buenos Aires, al fin y al cabo, nunca han estado tan lejos. Les recomiendo, para aquellos que gusten el surrealismo, la lectura de ¡Rebeca!, obra que, como todas las buenas obras, compré por euro y medio en un puesto callejero de Madrid. La descripción que hace de la Revolución en uno de sus capítulos finales volvería loco al más cuerdo revolucionario. Y sobre esta ciudad que tanto amamos los dos, no se pierdan El Rastro, o El Novelista, o Piso Bajo o tantas otras.

Durante años, fragmentos de ¡Rebeca! firmaban las últimas líneas de los correos que mandaba a amigos, familiares y compañeros. Hoy acuden a terminar esta entrada unas líneas de su obra Greguerías. Disfrútenlas.

Amor es despertar a una mujer y que no se indigne.

Al oír: "¡Qué te llevas el hilo!" y sentirnos unidos al costurero, es cuando comprendemos en toda su realidad el vínculo matrimonial.

El amor nace del deseo repentino de hacer eterno lo pasajero.

En el billete de ida y vuelta tememos que nos perforen la vuelta en vez de la ida, obligándonos a volver al revés, comenzando por ir otra vez para volver de nuevo.

La felicidad consiste en ser un desgraciado que se siente.

Las croquetas deberían llevar hueso, para que pudiéramos llevar la cuenta de las que comemos.

Al cerrar una puerta con violencia pillamos los dedos al silencio.

martes, octubre 10, 2006

Federico, al final, vio la luz

Fue después de mucho tiempo esperándolo, cuando por fin llegó. Le hizo sufrir, sudar la gota gorda, pero cuando escuchó el agua chapotear sabía que todo había comenzado. Después de la primera, lo normal, vino la segunda tanda. Es ahí cuando todo se decidía y fue en ese instante cuando él se portó como debía y supo salvar la situación: el estreñimiento había sido solucionado y Federico había visto, por fin, la luz.

Tras 12 meses de Master -hay condenas que duran menos- hoy he leído la tesis. Ha habido aclamaciones populares, peticiones de bises y hasta me han tirado un sujetador a la mesa de lectura. El problema de las groupies es algo que viene con la percha. Ya se que es un tema recurrente en este blog: Mi Tesis. Pero peor será el día que termine la del DEA y aún peor si logro terminar la del Doctorau.

La lectura ha ido bien, las críticas han sido transparentes y sin malicia -lo que se agradece, porque carne de cañón ¡al chilindrón! había de sobra para acabar conmigo. En poco tiempo, cuando me manden la aceptación de la tesis por escrito, tendré oficialmente otro título universitario en mi colección-qué-ilusión. No cabe duda de que aquello será celebrado, pero la futura celebración no es óbice para empezar a celebrar lo conquistado hasta ahora: una línea más de Currículum.

¿Alguien me da trabajo -remunerado, que os conozco-?

domingo, octubre 08, 2006

¡Quién me mandaría meterme en obras!


… además resulta que en el piso de arriba de mi casa estaban de obras. Cualquier lector habitual de este blog –que haberlos haylos como las meigas- pensará que es que en mi familia y en mi entorno todo el tiempo estamos derribando y levantando muros dentro de las casas, como si el sector español de la construcción no tuviera suficiente trabajo estos días. Todo tiene fácil aclaración. Mientras en mi casa los muros que levantaron los arquitectos en los planos y que llevaron a la realidad los albañiles siguen estando donde han estado siempre en los pisos de mis vecinos se han derribado todos. Nosotros sólo tenemos presupuesto para acuchillar –cómo me gusta este verbo- el suelo y pintar las paredes –esta vez en un tono ocre más del gusto de mi Señora Madre. Sin embargo tanto los vecinos de Bilbao como los de Madrid –ambos situados en el piso de arriba- han decidido derribar su casa como si los muros de carga no se hubiesen inventado para algo. Mientras que en Bilbao he estado todo el año atormentado desde las 8 de la mañana por dos albañiles imbéciles que no sabían hacer bien su trabajo –metieron el pié hasta que tiraron parte del techo de mi cuarto y las en humedades que han salido en el cuarto de baño desde que empezaron las obras se podrán recoger champiñones hacia finales de este mes- en Madrid me ha tocado sufrir algo parecido durante mis meses de encierro Tesinero.

Si bien es cierto que en Madrid todos son más profesionales. Salvo huellas evidentes de su paso por el portal -que han prometido reparar una vez acabada la obra- y un agua negra con olor fecal que salió un par de días por un desagüe que jamás se ha utilizado en mi casa, las molestias de la obra sólo han sido sonoras, que ya es mucho. A los dueños prometieron acabar hacia mediados de Septiembre, y a finales de Agosto anunciaron la fecha de entrega en el mes de Noviembre. Pero esto son gajes de meterte en obras. Basta la recomendable lectura del libro del dúo Gomaespuma, al que en esta entrada he plagiado el título, para convencerse de que siempre es mejor vender el piso tal y como está y comprarse otro aunque sea en Villaverde antes que atreverse a dejar el hogar como si del centro de Sarajevo en el invierno del 92 estuviéramos hablando.

El caso fue que una semana antes de tener que entregar la tesis el agua fecal antes mencionada hizo su aparición. Para más INRI mi Señora Madre estaba en ese momento planchando la ropa justo encima y, al sentir un gorgoteo que para su sorpresa no llegaba desde arriba sino desde abajo, me mandó al momento a buscar a alguno de los obreros. Con suerte encontré a uno de ellos, el que protagonizará el relato de hoy. Vamos a llamarle “Abdullah” pues el chico es marroquí y salvo decir “Hola” y “Sí señora” poco más parece saber. Más que marroquí parece sueco, porque se intuye que es capaz de más, pero no lo demuestra. Tras solucionar el presente chorro de aguas fecales la cosa quedó aclarada por el segundo nombre en discordia “Germán”. Germán es el viejo obrero curtido en mil batallas, con una perenne barba blanca de tres días dura como ella sola que a mi me tardaría 5 meses en quedar así de afilada y a él seguro que le ha salido en lo que salió de la ducha y cogió el metro esa mañana. Delgado hasta la extenuación es capaz de coger un bloque de hormigón con una sola mano porque en la otra lleva el cigarro. Germán aclaró que el conducto de los sumideros debía estar atascado, uno de los chicos tiró agua para limpiar la terraza del piso de arriba y eso provocó que el agua sucia de la obra se juntara con el atasco y sistema regurgitara todo lo posible. Entrada la semana siguiente –la de entrega de la tesis- lo arreglaría en dos patadas.

Como en la entrada anterior hemos señalado, la semana de la entrega de la tesis estuvo protagonizada por la enfermedad de mi Señor Padre y su consiguiente aburrimiento hogareño, así que la posibilidad de poder dirigir las operaciones del arreglo del sumidero le pareció una gran oportunidad plagada de nuevas sensaciones en comparación con los consejos de “Saber Vivir”. El problema principal de por qué el agua salía por nuestro sumidero pareció quedar solucionado al poco de investigar los conductos. Sin embargo de esta I+D improvisada Germán llegó a otra conclusión, o arreglamos el atasco grande que tiene el sumidero o nos van a reventar las tuberías cuando coloquemos los electrodomésticos en el piso de arriba. Así que dicho y hecho, Abdullah el sueco y Germán el todopoderoso se pusieron manos a la obra.

Como mi piso es un primero y justo debajo está la entrada al garaje sobre la cual se accede a las tuberías, se decidió instalar el centro de las operaciones en nuestro sumidero. Germán subía y bajaba constantemente haciendo pruebas, descartando hipótesis y concluyendo que todo el problema era “la de mierda que hay en las tuberías”. Para cuando Germán llevaba seis subidas y sus correspondientes bajadas desde mi casa hasta el garaje, sus brazos y ropas daban fe del color, textura y sobretodo olor de la mierda que atascaba las tuberías. Abdullah sólo se dedicaba a poner el dedo donde Germán le mandaba o a pasarle la llave inglesa cuando éste se lo pedía. Sin embargo el momento cumbre, del cual no fui testigo ocular pero sí oyente de excepción, llegó cuando Germán decidió de una vez por todas localizar el lugar exacto del atasco. Armado de un tubo de plástico similar a una manguera que introdujo por el desagüe y situando a Abdullah en el garaje, subido a una escalera y con la sencilla función de mirar fijamente la tubería abierta, Germán se dispuso a soplar por el tubo, esperando que el sueco le dijera si de la tubería salía algo. Germán tenía que gritarle a Abdullah constantemente cuál era su función pero, como pez que no está en sus aguas, quería hacerlo de una manera delicada. Para ello le empezó gritando “¡Tú fíjate si de la tubería sale m.. suciedad”. Y soplaba con la mala fortuna de que una cantidad apreciable de esa suciedad le devolvía el soplido llegando hasta su boca. Haciendo de tripas corazón Germán le preguntó a Abdullah si había salido algo.

“¿Qué?” no era la mejor respuesta que podía haber dado Abdullah, pero lo hizo, empezando a quebrar la paciencia de Germán. De nuevo éste le espetó “¡Qué te fijes si sale porquería cuando yo soplo por diossssssssss! ¿Vale?”. “Sí, sí, todo bien” dijo el sueco. Y Germán volvió a soplar, volviendo a llenarse de porquería la boca y preguntando al aire “¿Ha salido algo?”. Pero nadie contestaba. Germán volvió a soplar –si tienes la boca llena de porquería­ ¿qué hay que te pueda dar miedo?- y volvió a preguntar sin obtener respuesta. Cuando bajó a ver qué hacía nuestro amigo sueco encontró que estaba haciendo eso, el sueco. Sin siquiera estar subido a la escalera tenía metidas las manos en los bolsillos, hecho este que irritó aún más a un Germán con la boca sucia. Lo subió a la escalera, le enseñó la tubería a la que debía estar mirando y le pidió que esta vez se fijase si salía algo.

Cuando Germán regresó dispuesto a volver a soplar esta vez ya no le importó que todo el barrio escuchara sus preguntas hacia Abdullah “¡Fíjate bien si sale mierda! ¿eh? ¡Mierda!”. Sopló, se llenó esta vez la boca de mierda y preguntó al muchacho si salía algo. Éste no contestó, momento en el cual la tensión se instaló a lo largo y ancho de todo el barrio. Nadia hacía un solo movimiento, ni siquiera los canarios de la vecina de enfrente, todos esperando a ver qué sucedía como en los momentos de tensión de una peli del oeste, cuando el bandido y el sheriff se encuentran en la plaza del pueblo. “¿Eh?” se le oyó escuchar al chiquillo que, a pesar de medir cerca de metro noventa ahora no mediría más de un palmo del suelo. Como una exhalación y escupiendo mierda por su boca, Germán se dirigió escaleras abajo hacia su encuentro mientras los improperios salían acompañando a la mierda. “¡¡Mecagoenlaputamadrequeloparióyoaestetíolomatoeldesgraciaoque
sehacreidosuputamadremecagoenlapenanegra!!”.

Lo que siguió a continuación carece de interés documental. Sólo diremos desde aquí, para los fans de Bricomanía que visitan el blog, que la solución encontrada por Germán no fue la de mandar al chico a hacer el trabajo más sucio –nunca mejor dicho- y que soplara por el tubo –como hubiera hecho yo. Lejos de tomarse ventaja decidió que si algo quieres que salga bien, es mejor hacerlo tú mismo, así que colocó un folio con cinta adhesiva en la tubería y subió voluntariosamente a volver a llenarse la boca de mierda.

La moraleja de esta historia sería simple. Y es que hay trabajos peores que hacer una tesis, y que si por hacer ésta pagaran, estaría en el paraíso.

jueves, octubre 05, 2006

Alma de pollo

Pues de vuelta ya. Hará unos días que se entregó la tesina, pero no había encontrado momento oportuno para sentarme ya a en mi sillón y volver a ilustrar al mundo con mi desconocimiento crónico. Pero, en fin, si el Sr. Camps puede no asistir a su propia moción de censura… ¡qué no podré hacer yo!

Durante estos días ha habido muchas cosas de las que me hubiera gustado escribir. Supongo que pasará lo mismo a otros bloggers, que cuando no tienen la oportunidad cerca sienten que los motivos para escribir son aún mayores que cuando están frente al teclado. El caso es que pensé que esta primera entrada quizá debiera dar un poco de continuación al análisis que ya realicé sobre América Latina, en especial tras la salida de un Ministro del gobierno de Evo Morales por ser considerado demasiado antibrasileiro o las mismas elecciones presidenciales en Brasil con Lula teniendo que ir a la segunda vuelta.

Pero no. Este análisis tendrá que esperar en otro momento, para disgusto de nuestra alumna empollona –recuerden, Leticia- quien gusta de sesudos análisis y poderosas críticas –que no digo yo que este blog las ofrezca. De manera que hoy nos iremos más hacia el gusto del gamberro de Rafita, más hacia lo banal y escatológico, hacia aquello más cotidiano que me ha ido sucediendo en estos días de fechas de entrega e hipótesis deprimidas.

Existe un hecho –otros lo llamarían Ley de Murphy- que me ha acompañado a lo largo y ancho de mi vida universitaria. Siempre que se acerca una fecha de entrega de trabajo o de examen, siempre he dicho, en mi casa ocurre algo. Cierto es que el hecho de que yo apure siempre hasta última hora y de que, a excepción del último cuatrimestre de mi Licenciatura, nunca haya ido a un examen habiendo mirado todo el temario, ayuda a que la carga dramática de los acontecimientos sea mucho mayor. Me ha sucedido de todo. Desde despidos del trabajo el día anterior a un examen, recados obligatorios como tener que llevar un coche al desguace urgentemente –he dicho desguace, sí… y también urgentemente- o que el mismo día que uno había planeado como suficiente para estudiarse la Teoría Política de toda la Santa Madre Historia –esto es desde Aristóteles hasta más allá de Marx- sea el mismo que han escogido los albañiles que trabajan en tu casa para cambiar todas las ventanas. A martillazo limpio, aclaro.

Creo que esto viene derivado de una maldición ocurrida cuando, en mi primer Septiembre universitario, habiéndome preparado no muy mal los exámenes y con bastante antelación en mi casa, amueblada tan solo por un sofá desvencijado y mi antiguo walkman enchufado a un par de altavoces debido a unas obras, me rompí el tobillo izquierdo bailando el “Should I Stay or Should I Go” de los maravillosos The Clash. Y la rotura fue tan fuerte que el médico de prácticas que me lo miró, tras exclamar un “¡VirgenSantaDiosmíoperoquéesesto!”, me obligó a estar 15 días con el píe en alto y sin pensar en salir de casa con amenaza de amputármelo si no le obedecía. Me perdí todos los exámenes salvo uno, que evidentemente suspendí.

De manera que esto viene de lejos, así que cuando la noche del domingo antes de entrar en la última semana del plazo de entrega de la tesis escuché vomitar a mi padre como si de un niño con todas las chuches del Makro en el estómago se tratara, advertí que la tragedia se avecinaba. No me puse nervioso, no. Más bien al contrario. La sensación de tragedia era reconocible, lo que a pesar de todo es reconfortante. Cuando uno ha vivido un año entero en tierras de mujeres de barbillas afiladas, pelos con cortes imposibles y muchachos de nariz socarrona, el reconocer antiguas sensaciones, por mucha incertidumbre y vómitos que traigan, resulta agradable. Claro que mi padre no opinaba igual.

Para aquellos que piensen que el tener a un padre en casa durante épocas de estudio tampoco es tan dramático la entrada termina aquí. Es evidente que, o bien no lo han sufrido o bien no han estudiado nunca a última hora. Tener a un padre enfermo en casa equivale a tener un león enjaulado. No para de dar vueltas aún por mucho reposo que le hayan recomendado. Da igual que el padre sea casero y que los domingos no salga ni a por el periódico, mandándote a ti para la tarea y alardeando que ese domingo lo va a pasar en Su Casa. Un domingo no es un día entre semana. El lunes la programación de la televisión deja de emitir deporte por alguna extraña razón y los padres piensan “¿La 2? ¡¡¡No te reconozco!!!”. Así que cuando se termina la relectura del periódico del domingo, no hay otra cosa que hacer que familiarizarse con el hogar o arriesgarse a verse sumido en el programa de Ana Rosa con todas las consecuencias que ello implica –la principal, que ya no se podría criticar a la mujer cuando ve el Tomate. Y entre tanta vuelta y revuelta es natural que tú aparezcas por su lado. O más bien él entre en tu cuarto y te pregunte qué estás haciendo… unas trece o catorce veces a la hora.

Pero para un profesional del “Last Minute Panic” como yo, esta serie de minucias no afectan a la calidad y cantidad de los estudios que se deban realizar. Las superé con éxito y, tocando el timbre de la campana, supe enviar correctamente el trabajo, del cual me juzgarán la semana que viene. De mi semana en casa con mi señor padre no me cabe relatar sino buenos momentos. ¿Cómo calificar sino las carcajadas de un hombre de 58 años al que le sigue ilusionando encontrarse en la televisión El Show de la Pantera Rosa? El Inspector Clouseau, la Pantera Rosa, el narrador de voz en off, la Hormiga y el Oso Hormiguero –azul- han ayudado a mi padre a superar su gastroenteritis de mejor humor. Y mientras una termita puteaba a la Pantera destrozándole el hogar en el que vivía, mi padre reía y yo acababa la tesis dispuesto a partir de nuevo hacia Bilbao. Viaje en el que la Confabulación contra mi persona se ha vuelto a constatar para regocijo de los que disfrutamos de teorías de la conspiración y que, me temo, os contaré en otra ocasión.