martes, diciembre 15, 2009

Burlando a la Parca, de Josh Bazell

Hay enfermedades que no se curan ni yéndose uno de viaje. No me gusta volar. No es que le tenga miedo, es simplemente que le he cogido manía al estarme horas esperando a unos señores que cobran lo que no está escrito por llevar un autobús con alas. Las compañías aéreas son simples enemigas de mi persona que, de una manera u otra, me persiguen y me atormentan allá a donde voy. Que si ahora hacemos los asientos más pequeños. Que si quiere un vaso de agua lo tiene que pagar como si fuera oro. Que si espera que te espera. Que si el piloto está borracho en el bar del aeropuerto. Que si ¿Quién le ha dicho a Ud. que tiene derecho a eso?. Y un largo etcétera.

Por tanto, cada vez que cojo un avión lo hago porque literalmente no tengo otra opción. Y mi resistencia a ir a esas tumbas con aire acondicionado en que se han convertido los aeropuertos sería aún mayor que la de Mister T en el Equipo A si no fuera porque es precisamente en los aeropuertos en donde puedo dar rienda suelta a mi enfermedad. Quizás Uds. se piensen que mi enfermedad es la paranoia o la manía persecutoria, pero no, están del todo equivocados. [Leer completo]

jueves, diciembre 10, 2009

Para ser un protón de primera acelera, acelera

Desde el pasado 21 de Noviembre el acelerador de partículas de Suiza, también conocido como Gran Colisionador de Hadrones o LHC, ha vuelto a entrar en correcto funcionamiento. Existen otros aceleradores, claro, pero la característica especial de éste reside en que es el más grande jamás construido, realizado en cooperación por más de 100 países y con la capacidad de detectar un bosón de Higgs, o como se le conoce llanamente, una partícula de Dios. El bosón de Higgs es una partícula elemental cuya existencia fue teorizada en 1964 por los científicos Robert Brout, François Englert y, naturalmente, Peter Higgs, de quien toma el nombre. Se le llama la “partícula de Dios” por suponer que dicho bosón explicaría cómo las partículas elementales adquieren sus propiedades, tal como la masa, y, por tanto, la existencia de nuestro universo.

El LHC de Ginebra fue puesto en funcionamiento el 10 de Septiembre de 2008, si bien se calculaba que hasta el 28 de Octubre no sería capaz de deterctar el famoso bosón. La puesta en funcionamiento del LHC no estuvo exenta de augurios apocalípticos. Se decía que un fallo en el mismo podría causar la desaparición del Universo o fallos espacio-temporales como los llamados agujeros de gusano. Durante la mañana de ese 10 de Septiembre de 2008, cientos de científicos, y algunos profetas sin nada mejor que hacer, contuvieron la respiración mientras un señor con bata blanca –siempre llevan bata blanca- le daba al botón de [ON] –todos los trabajos chulos están cogidos.

El cacharro funcionó, pero lamentablemente se estropeó al poco tiempo. La avería, se calculaba, podría ser reparada en un intervalo relativamente corto de tiempo: antes de verano de 2009 el LHC estaría otra vez presto y dispuesto a trabajar a pleno rendimiento. Los nuevos cálculos traían consigo una nueva fecha para la detección del bosón de Higgs: finales de 2010 o comienzos de 2011. Mientras tanto, el LHC seguiría trabajando a menor ritmo, ayudando a los científicos de varios países a realizar sus experimentos que confirmaran o desbarataran sus problemas teóricos.

Sin embargo, pasó el verano de 2009 y aquello seguía sin funcionar debido a sus continuas averías. Hasta que una tarde, cuando la noche ginebrina ya caía y muchos de los científicos ya se habían retirado a sus hogares llevándose consigo sus calculadoras de bolsillo, el acelerador comenzó a hacer ruidos raros y, sí, ¡por todos los dioses!, comenzó a funcionar. Aceleraba y aceleraba sin ningún problema, adquiría el máximo de sus capacidades y aquellos que se habían largado a sus casas volvieron enseguida a sus puestos de trabajo a pesar del cansancio. Una mente científica no se para porque sea de noche. El bosón de Higgs aún nos espera.

Con todo, en este intervalo de tiempo que ha pasado entre su puesta de largo oficial y su vuelta al mundo de los laboralmente explotados, el LHC ha seguido sugiriendo teorías a científicos del mundo entero. Una de ellas tiene que ver con el hito cinematográfico Terminator -chun chun chu chun.

Si se pronuncia "Terminator”, a la mente de la gran mayoría de la gente acude la imagen de un Gobernador de California cualquiera, en sus años mozos, empuñando un rifle mientras trata de proteger a un adolescente llamado John Connor. En el futuro post-apocalíptico de la saga Terminator, el tiempo es sólo una fina hoja de papel que se puede atravesar para librar las batallas necesarias. Exactamente igual que en la física. Los bailes espacio temporales que eligen los distintos bandos enfrentados en la guerra del futuro provocan un cacao mental a cualquier espectador que decida enfrentarse a ellos pero, en resumen, podría afirmarse que la cosa consiste en venir del futuro al presente para sabotear diversos acontecimientos que influirán en el devenir de los acontecimientos. En concreto: matar de muy diversas maneras a John Connor, líder de la revuelta humana en el futuro y dejar así franco el camino de la victoria para el bando de las máquinas.

Holger Bech Nielsen y Masa Nimoyima son dos físicos que han comprendido qué está pasando en este acelerador de partículas de Ginebra. Su teoría, y así la han publicado, es bien similar a Terminator y consiste en afirmar que alguien está boicoteando dicho acelerador… desde el futuro. Tal y como en la película se envían soldados para matar a John Connor y que las máquinas puedan imponerse sobre los humanos, estos dos físicos aseguran que hay quien está enviando saboteadores espacio-temporales que impiden al acelerador funcionar a pleno rendimiento. Retrasan la detección de la partícula de Higgs, que aseguran sería tan desastrosa que desde el futuro mismo se estaría generando una estrategia para boicotearlo en el pasado y que así el acelerador no pueda trabajar a pleno rendimiento. Argumentan incluso que el más longevo personaje de ficción, ese extraño conocido por el nombre de Dios, es el causante de tal sabotaje.

Veremos quién puede más. Si los científicos del presente o los saboteadores del futuro que atraviesan la concepción del tiempo, pero nadie podrá negar que pocas veces el desarrollo de un experimento científico fue tan emocionante. Deberían vender entradas y poner publicidad a esas batas blancas.

martes, noviembre 24, 2009

Premio para el caballero, o juzgando a un autor por su contraportada

Hoy se ha conocido que el autor español Rafael Sánchez Ferlosio ha sido galardonado por el Ministerio de Cultura con el Premio Nacional de las Letras Españolas. Justo este fin de semana, paseando por la nueva librería de acogida, donde las estanterías comienzan a sentirse desnudas a cada paso que damos entre ellas y hay incluso un buen librero con pajarita, pude comprobar cómo en su último libro D. Rafael era un rehén más de este lugar común que la sociedad actual ha creado: que todo lo relacionado con la ciencia no es cultura, sino especialización.

Esto es lo que podemos leer en la contraportada de su libro "Guapo y sus isótopos".

"Cómo el idioma refleja la mentalidad de una sociedad.
«Isótopos» es una palabra clásica; la he tomado del famoso sistema periódico de los elementos, del químico Mendeliev. Está formada por las palabras griegas iso, que quiere decir ‘igual’, y topos, que quiere decir ‘lugar’; debe traducirse o entenderse por ‘del mismo lugar’. El gran químico que formó la tabla de los elementos descubrió que de algunos de ellos se daban como dos tipos o versiones –no me pregunten cuál era el factor diferencial–, pero que correspondían a los mismos caracteres en lo que atañe al criterio de colocación de la casilla que les correspondía en el orden de la tabla. Y por eso tenían «el mismo lugar», eran «isótopos»." [La negrita es nuestra].

Bueno, pues como todo estudiante del vetusto BUP podría decirle, el factor diferencial es el número de neutrones, o más fácil aún, la masa. Con esto, animamos desde aquí al nuevo Premio Nacional de las Letras Españolas a que, en su siguiente libro, si va a hablar de algo, se documente sobre lo que habla mejor que enorgullecerse de su ignorancia en un asunto básico, de cultura general.

lunes, noviembre 16, 2009

Galápagos, de Kurt Vonnegut

Volver a Kurt. Si tiene Ud. que hacer un largo viaje y requiere de un libro con el que perderse en sus pequeñas esquinas. Volver a Kurt. Si de lo que se trata es de correr hacia la carcajada. Volver a Kurt. Si apenas comprende el por qué de muchas cosas que suceden hoy día. Volver a Kurt. Si echa en falta que Mark Twain criticara la época en la que aún hoy todavía vivimos. Volver a Kurt.

No faltarán nunca motivos para regresar, o comenzar, a leer a Kurt Vonnegut. Acudir a sus novelas, a las más conocidas pero también a las más ocultas, siempre tiene recompensa. Exige un esfuerzo mucho mayor que otros libros menores: Kurt, en castellano, en España, es casi inédito por cuanto no existen ediciones a la venta de casi ninguna de sus obras. Hasta hace un par de meses sólo se podía encontrar Matadero 5 en cualquier librería y quizás Un hombre sin patria. Hoy, las estanterías de todo el país ya lucen Galápagos en la preciosa edición de Minotauro. Y además, los catalanoparlantes están de suerte: El bala perdida también ha sido recientemente reeditada. Cuatro obras, Cuatro y no más. Ese es el cómputo total de libros de Vonnegut que a día de hoy se pueden comprar. Para el resto hay que acudir a bibliotecas públicas que aún guarden viejos ejemplares de comienzos de los noventa o directamente esperar el milagro del librero antiguo. Y a veces ni aún así. [Leer completo]

miércoles, noviembre 11, 2009

Viajando en grupo, de Henry Green

Resulta triste y decepcionante toparse con un libro que termina por agotar física y mentalmente. Cuando a las pocas páginas –no más de 10- el lector ha de regresar al comienzo porque los –aún- pocos acontecimientos a los que ha sido invitado se le han escapado y es incapaz de hacerse un mapa mental de la situación pueden ocurrir un par de cosas. Que el autor sea un genio y por tanto requiera de la confianza de un lector entregado. O que sinceramente estemos ante los peores 18€ invertidos de toda la vida.

La obra de Pierre Bayard, que por su título –Cómo hablar de los libros que no se han leído- podría parecerse al manual del buen librero en época navideña, podría tener un duro competidor si el que firma esta entrada se propusiese escribir otro sobre Cómo hablar de los libros que se han abandonado. Y confieso en este punto que no sabría hasta las galeradas si colocar en el título definitivo … que nos han abandonado. Porque es bien fácil abandonar un libro. Devolverlo a su lugar a la estantería, o incluso relegarlo a otro peor –más abajo-, sólo porque no nos han dado lo que nosotros esperábamos de él. Siendo altivos con este libro que abandonamos, nos olvidamos muchas veces de los encuentros casuales que se producen a mitad de una página, de las ideas que sobrevienen en un párrafo y que nunca hubiéramos esperado toparnos. Es por esto por lo que nunca he abandonado un libro a medias. El empeño siempre me ha perseguido, unas veces por cabezonería –“algo encontraré”- y otras por simple y banal orgullo –“este tío barra tía no va a poder conmigo”. [Seguir leyendo]

martes, noviembre 03, 2009

The Anarchical Society, la continuación de un proyecto

Reorganizando las temáticas de El Señor Kurtz, me encontré hace poco con la impresión de que multitud de temas se me quedaban fuera de este blog sin encontrar un refugio cómodo en la situación del espectáculo, mi otro espacio. Y repasando la libreta de temas a tratar, esa maldita moleskine que siempre me pide más de lo que puedo dar, la impresión se confirmó.

Surgió entonces la idea de acabar con Kurtz para iniciar un nuevo proyecto que recogiera todo de lo que hemos hablado aquí y todo lo que nos ha faltado por hablar. El nombre y el diseño de la plantilla del nuevo proyecto ya estaba terminado cuando Kurtz se rebeló y obligó a rectificar. Al fin y al cabo son tres años y pico dando tumbos por aquí. De manera que tuvimos que cambiar de idea.

Se presenta así una nueva sección de este blog que, como indica la nueva cabecera, ya no habla sólo sobre África Subsahariana, sino también sobre Relaciones Internacionales, ese contenedor desde el que se podrán abarcar los acontecimientos que explican la lógica del sistema global que, en última instancia, tanto tiene que ver con los problemas africanos.

Con la etiqueta The Anarchical Society, podremos encontrar agrupadas todas aquellas entradas sobre política internacional que no traten la temática africana. Al menos no exclusivamente. Entradas sobre Relaciones Internacionales que formarán un blog dentro de otro blog.

El nombre escogido es un homenaje a una obra del profesor Hedley Bull, un clásico en la disciplina académica de las Relaciones Internacionales, llamado The Anarchical Society. A Study of Order in World Politics, escrita en el año 1977 y de la que existe una traducción al castellano de 2005.

viernes, octubre 23, 2009

El arte soviético

Hay legados de la Unión Soviética que ni el mismísimo Karl Marx -o Carlos, como se decía en España en los 70- hubiera planificado. Sorprende que muchos de ellos, como el miembro de la KGB, Vladimiro Putin -esto no lo traduzco-, ni siquiera estaban en el ideario. Que un fiel defensor de la dictadura –porque dictaba y fíjate tú lo que duró- del pueblo llegase a ser Presidente de una Federación de Estados que favorecía la creación de grandes fortunas amigas y que atentaba contra ese mismo pueblo que dictaba en nombre de la defensa de la Federación –chiste para los fans de Star Wars.

Sea como fuere, la Revolución de 1917 trajo consigo la inquietud por entender las cosas desde otro modelo que no fuera la Modernidad Capitalista. Siempre siguiendo los designios filosóficos que se establecieron a finales del siglo XVIII con las dos revoluciones –la francesa y la americana- la URSS trató de materializar un paradigma de sociedad diferente. Esto, como no podía ser de otra manera, influyó en el arte.

El arte era entendido por esta nueva ola artística como comprometido con la sociedad y con las luchas de los pueblos. Frente a la visión del arte puramente estético y por el placer, la Revolución Soviética acogió a los artistas que tenían una visión transformadora de la sociedad a través de sus obras. Las vanguardias artísticas de aquella URSS, unidas a los movimientos que en Occidente promovían la revolución del arte, crearon una manera diferente de entender la expresión artística. En este punto se ha de reseñar la tremenda aportación española. Una aportación que vino provocada, en gran medida, por dos oportunidades. La primera, disponer de un espacio, como lo era la Residencia de Estudiantes, en donde artistas de diferente índole compartían momentos e ideas. La segunda, y más fortuita, fue que una de las primeras traducciones de la obra clave de Freud La interpretación de los sueños fue la traducción al castellano, llevándose consigo nuevas ideas que transformarían a toda una generación artística.

Pero el arte, y más el comprometido, no entiende de órdenes sino de respuestas a las dificultades sociales. Así fue que cuando Stalin llegó a controlar la URSS, decidió arrancar de cuajo las inquietudes artísticas y controlar este mundo a través de personas afines o de la extorsión. Una parte importante de este movimiento murió aquí, en este punto. Sin embargo la llama seguiría viva. Y no sabían hasta qué punto.

En 1971, durante el mandato como Secretario General del PCUS de Brézhnev, la URSS buscaba petróleo y gas en el desierto de Karakun. Este desierto es el más extenso de Asia Central y el décimo de todo el mundo con sus 284.900 km2. Su superficie es arcillosa y, como corresponde a un buen desierto, tiene escasa vegetación y pluviometría.

Entre búsqueda y búsqueda, los operarios toparon con una gruta subterránea que no estaba documentada. “¿Será eso un problema?” debió de preguntar el comisario político de la expedición. “Hmm… no, taladramos aquí y allá y lo solucionamos en un periquete”, debió de responder el capataz. Diez minutos después estaban todos en el fondo del cráter que se había creado con el hundimiento de la tierra provocado con los taladros.

Pero, como en el viejo Asterix, ¿Todos? No. Todos menos uno, quien como aquel soldado de Maratón corrió y corrió hasta Moscú para explicar lo que había sucedido. Le escuchó atentamente el Secretario General –el querido camarada Leónidas- quien rápidamente envió a sus asesores a inspeccionar el agujero –o pequeña irregularidad en el terreno, cual túnel del Carmel, que se llamó oficialmente-, y al cabo de pocos días le presentaron un proyecto para la recuperación del material de prospección. Al fin y al cabo, técnicos había muchos en la Unión Soviética y los obreros muertos no se quejaban mucho. La idea para recuperar los equipos fue bien sencilla: se lanza a un equipo de rescate con cuerdas, y se sube poco a poco el equipo. Luego, si da tiempo, se subirá también al equipo de rescate.

La operación “trae p’acá esas máquinas” comenzó con amplias esperanzas de continuar con las prospecciones en un corto periodo de tiempo. Sin embargo nada más comenzar surgieron los primeros imprevistos. El equipo de rescate tenía la manía de respirar para vivir en una acción que sin duda comenzaba a ser incompatible a cierta profundidad de la gruta, donde los gases letales invadían el aire. Después de perder al equipo Alfa en el camino, el director de operaciones comprendió qué era lo que estaba pasando y envió al equipo Beta para comprobar sus hipótesis. En una clara demostración de la cientificidad reinante, el equipo Beta tampoco regresó y por tanto se hubieron de plantear ciertos cambios en la estrategia.

De todo esto fue informado el camarada Leónidas, quien hábilmente creó una comisión mixta de técnicos de todos los niveles para pensar cómo se podrían recuperar los valiosos equipos. Entre todos los miembros de la comisión destacaba un ingeniero militar de 63 años que, en sus inicios, había sido estudiante de arte en la más prestigiosa escuela de Moscú. Reconvertido en el militarismo para salvar el cuello –literalmente- sus aspiraciones artísticas habían ido variando con el tiempo asumiendo un carácter meramente estético que permitía la aprobación de sus superiores.

Cuando las ideas de la comisión se hubieron acabado y el material se daba por perdido dicho ingeniero hizo un ingenioso comentario de desolación y resignación: “Pues yo le prendería fuego a esos gases y cuando se apagaran bajaría a por las máquinas, total, tampoco pueden tardar mucho en apagarse ¿no?”. Ése, y no otro, fue el momento mágico en el que la política y el arte vanguardista soviético se dieron nuevamente la mano. Justo cuando la cerilla caía al fondo el cráter, y una columna de fuego que se podía ver desde el Politburó, allá en Moscú, se elevaba por los cielos, la URSS regresó al centro del movimiento artístico internacional.

Treinta y ocho años después de aquella cerilla, aún sigue ardiendo el cráter. Solo y en mitad del desierto, salvo por la compañía de un soldado raso enviado a la zona en 1972, con la orden de que avisara cuando se acabe el fuego y puedan bajar a recuperar las máquinas.

miércoles, octubre 07, 2009

Para(la)farmacia

Justo en la esquina de mi casa hay una Farmacia regentada por una entrañable mujer de mediana edad. Elena, que así se llama, domina la vida del barrio. Todos compran en su recinto, y por tanto conoce datos tan importantes como quién sufre de hemorroides, cuántos alérgicos a la primavera hay en el barrio o cuáles son los últimos ancianitos que han dejado de comprar sus medicinas y, por tanto, han fallecido. “Don Fulano hace más de un mes que no viene por aquí, y lo que él toma no tiene más de treinta cápsulas, mala señal”, dice torciendo el gesto. Incluso era la primera en conocer quién se había embarazado en el barrio en los tiempos en que las compresas sólo se vendían en la Farmacia.

Dña. Elena, como la llamamos los más jóvenes –aunque peinemos alguna cana-, es toda ternura y dulzura con cualquier habitante que more sus dominios. Con cualquiera, menos con aquél que acuda pidiéndole un antibiótico. Y es que a Dña. Elena le molestan sobremanera estas gentes apestosas que conviven con infecciones. Comprende que tienen que existir –“de todo hay en la viña del Señor”-, y no le importa en demasía, siempre y cuando no entren en su Farmacia. Los muy cretinos, según Dña. Elena, pretenden matar a esos pobres microbios, tan chiquitos e indefensos que no pueden sino desaparecer ante la sola presencia del químico antibiótico. De manera que durante años las cajas y cajas de antibióticos que Dña. Elena se veía obligada a solicitar de los distribuidores para que la inspección del Ministerio no la multase, se caducaban en sus imperecederas estanterías de madera. Todos sabíamos muy bien que Dña. Elena sí que le dio antibióticos a su hija María –compañera nuestra de correrías por las calles del barrio- cuando se cayó de su bicicleta y la herida del rasponazo se llegó a infectar. Sin embargo, la Sra. farmacéutica seguía negándose a venderlos por miedo a que acabáramos con los microbios igual de salvajemente que acabamos con el virus de la viruela.

Hasta ahora esta manía de Dña. Elena se había mantenido en un secreto público, de esas cualidades particulares de todo barrio, y por tanto no había trascendido. Sin embargo hace cosa de un año la televisión local hizo un reportaje y hoy la farmacéutica está siendo juzgada. Como argumento de la defensa, el abogado de Dña. Elena ha esgrimido lo único que se podía hacer: objeción de conciencia. Sí, amigos y amigas, la objeción de conciencia que eximía a los jóvenes españoles de pertenecer a un cuerpo cuyo único sentido era hacerle la guerra a otras poblaciones sencillamente porque se interponían en el camino de la propia, ahora le sirve a Dña. Elena para evitar administrar en su Farmacia lo que la ley le obliga.

Porque no olvidemos que las Farmacias son concesiones administrativas, es decir, que no se puede abrir una Farmacia aquí, en esta esquina, porque sí y regentarla siendo, por decir algo, constructor en paro. No, en absoluto. Hay una serie de normas que regulan estos establecimientos, normas incluso gremiales sobre la distancia mínima que ha de haber entre Farmacia y Farmacia. Sin embargo, Dña. Elena se quiere saltar todas estas normas, sencillamente porque no va con ella. Ya ha asegurado, según la he oído decir, que si esto le funciona mañana alquilará el local que hay al lado de la otra Farmacia del barrio, regentada por D. Francisco, un borde de cuidado. Está segura de que estando su hija allí, que además de farmacéutica también es simpatiquísima, podrá hacerse con el mercado de aquella zona del barrio. Y si alguien osa a comentarle que eso quizás vaya contra las normas, ella alega que su conciencia es la de libre mercado y que por tanto no tiene que obedecer las normas de un absurdo intervencionismo.

Al calor de estas iniciativas, varias Farmacias del país han visto el cielo abierto para negarse, por razones de conciencia, a no vender preservativos, píldoras del día después e incluso enjuague bucal con sabor a fresa –cosa más asquerosa, por el amor de dios. Y como cada acción tiene su reacción, cientos de ciudadanos chinos –antes se llamaban chinos a secas- van de allí para allá ofreciendo todo lo que no se puede conseguir en la Farmacia del barrio. Y las consecuencias son inevitables. Ciudadanos desinformados –porque no hablan chino por razones obvias- utilizan los aerosoles para el asma como si fueran perfumadores, se echan la micromina en el café y se pasan pastillas los unos a los otros, invitándose a una rave improvisada en la parada del autobús.

El Caos, la Guerra Mundial.

lunes, octubre 05, 2009

Ébano, de Ryszard Kapuscinski

Cae la lluvia tropical y torrencial. Jamás has visto llover así. Se supone que deberías estar afuera, haciendo todo lo que se supone que se hace aquí. Pero lejos de convencerte a ti mismo de que desperdicias un tiempo valioso colocas la silla para acompañar a esa lluvia. Te rodeas del Relec, coges el ajedrez de viaje -como el pescador que lleva la caña, por si se tercia-, la libreta para apuntar, la cámara de fotos -no sea que hoy pase por allí el lagarto de todos los días presto para posar un poco. Y por supuesto: el libro. Jamás leer te llevó tanta preparación ni tanto equipaje. Estarás de vacaciones, pero la tensión emocional no te la quita nadie.

Y te sumerges. Esta vez, quién lo iba a decir, precisamente él, precisamente este libro, no te lleva a una situación muy lejana. Hace mucho tiempo que lo tenías, mucho que lo compraste, incluso lo has regalado varias veces y recomendado cientos de miles, pero jamás pensaste que estarías aquí mismo leyendo lo que estás viendo.

Kapuscinski es muchas veces poco riguroso con la Historia. Sus libros están escritos a la manera de reportajes periodísticos clásicos y, si de pasada toca un tema que tú conoces bien, puedes advertir cierta laxitud en sus aseveraciones políticas, cierta dejadez por reflejar los hechos tal y como fueron. Sin embargo, lo dejamos pasar encantados de la vida. El valor de sus libros no se refleja en su rigurosidad científica, ni en sus descubrimientos. Sus libros son valiosos porque están llenos de humanidad, de personas que se pasean por las páginas siendo ellos mismos sin necesidad de que nadie las interprete, verdadero periodismo antropológico. [Leer completo]

viernes, octubre 02, 2009

Los Juegos del Señor Alcalde

No es plato de buen gusto de ningún bloguero rescatar entradas viejas para darse el gusto de decir "ya lo decía yo", pero ya que hoy se celebran las elecciones para los Juegos Olímpicos de 2016, y dado que en la anterior elección -en el año 2005- aún el blog no estaba abierto, pienso en rescatar esta entrada que, a pesar de tener más de un año, es de tremenda actualidad. Hoy que todos los medios de comunicación hacen gala de su falta de criterio y de su escaso cuestionamiento de la política pública de este país -lo que se llama servilismo, vamos- nos reafirmamos en lo dicho un 8 de Junio de 2008. Ah, y un dato de marcada demagogia: el dato del paro publicado hoy indica que en septiembre fabricamos 80.367. Al menos en Chicago sí que tienen autocrítica.

Los Juegos del Sr. Alcalde.

El Sr. Alcalde debe de estar contento. Ya vuelve a ser ciudad aspirante a celebrar los Juegos Olímpicos. Tras la derrota por los Juegos de 2012, ganada por Londres, todo el mundo mediático volvió a echarse al monte, atrincherándose en que la posibilidad de los Juegos en Madrid siempre estaría abierta porque, como no hay mejor ciudad en el mundo para albergar unas olimpiadas, resulta inevitable. Esos mismos lacayos que ayer alababan Madrid 2012 como única e irrepetible, como proyecto fundamental de los Juegos Olímpicos, decían lo mismo de Sevilla… hasta que Madrid le adelantó por la derecha.

Y como Madrid está para los Juegos, llevamos más de cuatro años gastando dinero y más dinero en mostrar que la ciudad, la Comunidad, y los alrededores saben organizar eventos. Pagamos dinero a dos manos para lograr que nos seleccionen como sede del Campeonato del Mundo de ciclismo (2005), del Eurobasket (2007), del campeonato de Curling (2007), de Masters Seniors de Tenis o de lo que sea. Lo importante es que se muestre que la ciudad y la comunidad están empeñadas con el deporte. Que la presidenta se ponga más chaquetas que las que llevó en la Transición. Que el Alcalde pueda ir ensayando los discursos de apertura. Que los representantes de esas federaciones internacionales puedan comer y beber en Madrid y así opinen que las delicias de la ciudad justifiquen su voto.

Se alega que Madrid crecerá con estos campeonatos. Que el dinero que traerá, en forma de turismo, a la ciudad compensará con creces las obras y el esfuerzo de la organización. Que, además, los Juegos serán sostenibles. [Leer completo]

lunes, septiembre 07, 2009

El país anteriormente conocido como Macedonia

Decir que a través del deporte se vuelcan hoy en día la mayoría de los sentimientos nacionalistas es decir una obviedad. Todo el que tenga un buscador de webs a mano puede observar cómo existen y existieron reivindicaciones nacionalistas a cada evento deportivo existente. Y los JJOO, esos a los que el Alcalde de Madrid ha decidido asociar su futuro, son una competición de Presidentes y Jefes de Estado que luchan por que sus gallos de pelea o sus tortugas corredoras, venzan a los demás para salir en la foto.

Hoy, día 7 de Septiembre de 2009, comienza en Polonia el Campeonato de Europa de Baloncesto, el Eurobasket. Allí se enfrentan 16 selecciones europeas para dirimir quién es el más fuerte. Seguro que más de una alteza real ya está pidiendo los números de teléfono del capitán y entrenador habituales –y además, en el caso de España, como el alteza y el entrenador son italianos, seguro que se entenderán bien. Allí en Polonia, en el partido inaugural del Grupo A se enfrentan Grecia y un país anteriormente conocido como República ExYugoslava de Macedonia. Y se enfrentarán si es que hay acuerdo sobre el nombre –provisional en todo caso- que tendrá este segundo país.

El conflicto internacional sobre el nombre del Estado de Macedonia viene de lejos. Cuando en 1991 la Yugoslavia de la época se rompe en diversas repúblicas independientes que continúan las divisiones administrativas establecidas por Tito, cada nuevo gobierno se lanza en busca del tan ansiado reconocimiento internacional que las identifique como naciones soberanas e independientes. Con legitimidad, por tanto, para autogobernarse. Al fin y al cabo, el Sistema Internacional no es más que un acuerdo de primus inter pares para decir que este cacho de huerta es de éste o de aquél. El gobierno de Macedonia pretendía ser rápido en esta cuestión para evitar que su territorio fuera reclamado por búlgaros o griegos. Sin embargo la jugada no fue completa y, si bien es miembro de pleno derecho de la comunidad internacional, el latiguillo del nombre no termina de permitirles levantar el suelo.

La génesis de este conflicto, como casi siempre, tiene que ver con problemas políticos no resueltos que se aparcan para resolverlos –como sea- más adelante. Tito se encontró con una Yugoslavia en la que Serbia era la república dominante y sobre la cual giraba toda su historia. Justo debajo de Serbia existía una región fronteriza con Bulgaria y Grecia a la que el nacionalismo serbio llamaba “Serbia del Sur” y que en realidad tenía una herencia helénica innegable. Denominada Macedonia y siguiendo las líneas fronterizas que el Imperio Otomano había impuesto, la región sureña de Yugoslavia tenía tres hermanas griegas –las tres regiones fronterizas del lado griego que se denominan Macedonia Central, Oriental y Occidental- y una hermana búlgara –la llamada Macedonia del Pirin. Con ésta última Tito trazó un plan de unificación. En 1946 Bulgaria renunciaría a esa zona a favor de Yugoslavia a cambio de sus reivindicaciones en el mar Egeo. Era la época en la que se hacía Historia y los huertos cambiaban de manos. La URSS, juez y parte en todo esto, dio el visto bueno al acuerdo y cuando todo estaba a punto de concretarse, estalló por los aires. Tito rompe con la URSS en 1948 y por tanto sus reivindicaciones sobre el Pirin son desoídas y Bulgaria reafirma la propiedad de la región. Tito, para evitar que la población macedonia se le vaya de las manos, organiza una política orientada a fomentar un nacionalismo macedonio que hasta entonces estaba dormido y que sería el inicio de la voluntad independentista de la década de los 90.

La política yugoslava pasó en aquél momento a potenciar –por no decir crear- la idea de que el macedonio era un pueblo independiente en lo cultural, social e idiomático a todos los pueblos que le rodeaban –búlgaros, serbios y, sobretodo, griegos. Y así se llegó hasta el día en que los nuevos macedonios se pudieron hacer independientes.

Sin embargo Grecia no ha permitido desde entonces que la integración en la comunidad internacional sea completa debido al nombre. Por un lado, entiende que Macedonia, si es que ese es su verdadero nombre, podría reivindicar las tres provincias griegas con las que compartiría nombre, ya que eso del nacionalismo es muy contagioso. Y por otro lado, al llamarse así, la nueva república podría sentirse tentada de quedarse con el legado de la historia macedonia cuando la realidad es que actualmente es una región profundamente eslava y no helénica.

La cuestión del nombre no es baladí. Por este motivo existe un enviado especial de Naciones Unidas, quien trata de mediar desde hace ya casi 20 años para alcanzar un acuerdo y quien ha propuesto el año pasado la denominación “República Macedonia-Skopje”, en alusión a la capital. Existe un número minoritario de países que no aceptan el nombre constitucional de Macedonia, que no es otro que “República de Macedonia”, y que la llaman con el nombre provisional propuesto por Naciones Unidas, es decir “Antigua República Yugoslava de Macedonia”. En la OTAN, durante la reunión de Bucarest de 2008, se pretendía alcanzar un acuerdo sobre el mismo para poder incluir a Macedonia en la Alianza Atlántica y sin embargo Grecia se negó en redondo a aceptar a cualquier país que pretendiera llamarse como tal. Hoy, la República de Macedonia sólo es Estado candidato a ser incluido en la OTAN, y sus posibilidades de verse en la Unión Europea están paralizadas hasta que no exista un acuerdo sobre su nombre.

Mientras, en las canchas polacas de baloncesto, hoy veremos como la República de Macedonia se enfrenta a Grecia a pesar de la oposición de la FIBA europea –con presidente griego ¡toma ya! Y es que la Federación Macedonia de Baloncesto ha decidido retirar las siglas FYROM –Former Yugoslav Republic of Macedonia- de la camiseta del equipo nacional, contraviniendo las reglas del torneo –según parece-, pues a un equipo llamado “República de Macedonia” no lo tienen registrado.

Como solución de última hora desde lse proponemos estos nombres, con toda la irreverncia del mundo, al enviado especial de la ONU para que resuelva el acertijo.

República del Melocotón en Almíbar
- ¡Melocotones del mundo, uníos! -

República Independiente de la Ensalada de Frutas
- ¡Contra la represión de la malvada piña! -

República Macedoña – aka República Macedonya
aquí, ya se ve, hay un problema -

República del Melón con Jamón
o del Jamón con Melón porque el orden de los factores… ya se sabe -

República Joroñaquejoroña
que viene a ser lo que diga la griega -

República de Lo que diga el Griego
que al final es quien les tiene cogidos por las pelotas… de baloncesto, se entiende -

lunes, agosto 31, 2009

Tic-Tac-Tic-Tac


Septiembre, ese mes en el que siempre nos proponemos hacer algo nuevo, distinto y deseado, se acerca ya. ¿Tienen todos Uds. preparadas ya sus excusas?

miércoles, julio 29, 2009

Molestan las disculpas


Abro cuando vengo, cierro cuando me voy, y si viene y no estoy, es que no hemos coincidido.
-volvemos en seguida-

miércoles, julio 22, 2009

Alta fidelidad, de Nick Hornby

Nick Honrby es uno de esos escritores con los que aún mantengo una deuda enorme. En realidad no soy el único. Todos aquellos quienes durante el final de los años 90 y el comienzo del siglo han pasado –o están pasando- el paso de la juventud –la veintena- a la madurez –pongamos que a partir de la treintena- son deudores de sus novelas, de sus historias. Ellas contribuyen a una mejor transición y a la carcajada inteligente –más que a la risa- de uno mismo. Lo cual es muy sano, ya les advierto.

La deuda que el_situacionista tiene con este autor británico es que nunca reseñó debidamente un libro suyo. Cierto es que dos de sus obras fueron reseñadas en un ejercicio de aquellos, tipo pastiche, que practicábamos antes en el blog. Pero aunque estuviera tan bien acompañado en la entrada por Thurber y por Carroll, Hornby se merecía un espacio mucho más grande. Fever Pitch era suficientemente entretenido como para que alguna vez me anime a leer la traducción –Fiebre en las gradas- y En picado nunca será lo suficientemente bien reseñada por este que suscribe, pues la mezcla de diversión, humor negro y realismo crudo y dulce excede enormemente mis capacidades. Eso sí, al menos lo regalo –e invito a regalarlo- cada vez que puedo. Es una apuesta segura. [Leer completo]

jueves, julio 09, 2009

Patrimonio líquido

"Cuando no ha resultado ser factible la privatización de un servicio público la tendencia ha sido la privatización de su gestión, es decir, la introducción de la contabilidad del sector privado y de sus técnicas de gestión. En algunos casos, las instituciones públicas se han corporativizado y funcionan como si fueran empresas capitalistas."

Mark Duffield
Las nuevas guerras en el mundo global

martes, junio 02, 2009

Pulp, de Charles Bukowski

Inevitablemente. Las experiencias que uno tiene registrando la librería de un amigo cuando éste ha ido al baño terminan por marcar tu visión de ciertos autores. Sin duda, ver juntos en la misma estantería a Vargas-Llosa, Ruiz Zafón y –al genial- Chesterton te hace preguntarte qué clase de amigo tienes hasta el punto de caer en el ensimismamiento y no darte cuenta de que ha vuelto del lavabo, te está viendo cotillear en su colección de libros y sabe que le estás juzgando por ella.

-¿Se puede saber qué estás haciendo?- es su reacción más habitual –lo que revela que ya me ha pasado más de una vez. Y ante esta evidente falta de educación y modales no cabe la negación, así que se toma el camino más español que se conoce -la huída hacia delante- y se contraataca con un rápido y veloz -¿Cómo puedes tener tanta literatura de kiosco junto a tan buen libro? Otra vez te has librado y escuchas el clásico –Es que estos me los regalaron y…- En fin, no es excusa. Cada uno es culpable de los libros que le regalan. Dudo mucho que mis correligionarios me ofrecieran como halago un ejemplar de la tuercelíneas Etxebarría. Y si lo hicieran escucharían tras las risas un –Vale, vale… ¿dónde está el de verdad?-.

Pero obviemos lo que de clasista tiene esta anécdota y la falta de educación de esta afición tan mía por escrutar las estanterías ajenas –confieso una adicción rayana en la obsesión que consiste en diseccionar cualquier foto que alguien cuelgue en Internet, ya sean blogs o facebooks, para ver qué títulos reconozco, así como también confieso que pierdo el interés por esa fotografía en cuanto encuentro un número indeterminado pero suficiente de libros que no me gustan. Olvidemos, por tanto, los calificativos que podemos ponerle a esta afición para analizar aquella estantería que una vez encontré a mi paso. Tan importante como los títulos y autores que conoces son los títulos y autores que no conoces. Y por culpar de obviar esto último, los autores que no conozco, y centrarme en los autores que sí conocía –y con los que tenía un conflicto abierto y personal-, me perdí durante años los libros de un tal Charles Bukowski. [Leer más]

lunes, mayo 25, 2009

Una de espías en Latinoamérica

Las historias de espías, revueltas y revoluciones parecieron abandonadas tras la caída del Muro y su consiguiente eliminación de los contubernios en torno al poder político en Europa. Es muy cierto que en otras latitudes –América Latina, África, Oriente Medio- las fuerzas de la Guerra Fría habían manipulado gobiernos y sociedades de tal manera que sus Historias desde mediados del siglo XX no se entienden sin ajustar el foco hacia esos actores externos que salían de las embajadas de diferentes países occidentales.

Uno de los lugartenientes del Che Guevara, el conocido como Benigno, cuenta en su muy interesante biografía Memorias de un soldado cubano, que tras la Revolución y la toma del poder por parte de Castro, él fue destinado a un campo de entrenamiento en la misma isla de Cuba. Allí acudían un sinfín de grupúsculos o camarillas comunistas y revolucionarias con la pretensión de adiestrarse en los ámbitos del guerreo y de la lucha sin cuartel frente al enemigo político nacional –generalmente de corte dictatorial y sostenido por los bienamados gringos. Benigno se encargaba de enseñar las técnicas y tácticas que hicieron que una pequeña milicia –la revolucionaria dirigida por Castro- acabara con la resistencia del ejército cubano de Batista. La lógica revolucionaria se imponía y Cuba era sólo una punta de lanza en el continente. Desde La Habana se prometía apoyo en cualquier sentido para levantar el yugo que dominaba a toda América Latina.

Pero ocurrió, cuenta Benigno, que de la noche a la mañana, y coincidiendo con una etapa de acercamiento entre los gobiernos cubano y soviético, las instrucciones que él recibía sobre sus pupilos en esta escuela de guerrillas cambiaron radicalmente. De pronto, su labor de entrenamiento cambió y recibió nuevas órdenes. Ahora tendría que entrenar en las mismas técnicas guerrilleras a esos grupos que recibía de toda América Latina, pero también debía adoctrinar políticamente a éstas y realizarlo de una manera especialmente delicada. Las nuevas clases teóricas sobre el marxismo, el socialismo y las revoluciones tenían como objetivo directo conseguir que los grupúsculos revolucionarios que acudían al campo de entrenamiento terminaran divididos. Debilitando su fuerza, Cuba cumplía así instrucciones de Moscú, impidiendo que EEUU perdiera poder en el que fue llamado su patio trasero y permitiendo que la URSS hiciera y deshiciera en sus satélites europeos. Un muy bonito reparto de tareas y de territorios que impidió el cumplimiento del programa político revolucionario cubano y que provocó la huída de Benigno de Cuba, más aún tras la muerte del Che –sobre la que aporta interesantes datos, propios de quien le acompañó sus últimos días.

Así fue cómo América Latina quedó a manos de unos EEUU que no se esforzaban en disimular su conexión directa con sucesos como los del 11 de Septiembre en Chile o el apoyo prestado al ejército uruguayo en pos de localizar agentes subversivos de izquierda cerca de Montevideo.

Tras el fin de la Guerra Fría aparentemente esta presencia yankee había acabado o se había matizado y el continente americano podía por fin hacer la política que más le interesara. Aparentemente, claro, pues lo aparente decía que en toda América Latina no existía una sola propuesta que contradijera la visión del amigo norteamericano. Hasta que apareció Chávez. Su subida democrática al poder –precedida de un intento de golpe de Estado- no traía consigo un modelo de construcción política sino un modelo de enfrentamiento al modelo establecido. Sin embargo su gobierno ha sabido establecer alianzas con fuerzas contestatarias en el resto del continente y, poco a poco, ofrecer un modelo político diferente. En su momento, el modelo chavista o bolivariano se enfrentó a la nueva construcción política de América Latina que estaban estableciendo Kirchner y Lula, con predominio de éste último, y que certificaba la presencia de tres propuestas políticas bien diferentes si pensamos que los acuerdos de EEUU con Chile y Ecuador –ahora también Perú- constituyen un modelo.

En esta construcción de un modelo bolivariano para el continente, Bolivia y la subida al poder de Evo Morales han tenido mucho que ver. La presencia de un líder como Morales, con la legitimidad de ser el segundo líder indígena de la historia de Bolivia que llega al poder político, capaz de aglutinar la voz de los más desfavorecidos del país más desfavorecido de toda América Latina confirió de una fuerza moral enorme al proyecto de Chávez. Pero además, como no sólo de la palabra vive el hombre, a esa fuerza moral y a ese movimiento de despertar latinoamericano –e indígena- se le unieron las reservas petroleras de Venezuela y las gasísticas y minerales de Bolivia. Un modelo político con fuerza moral puede ser romántico. Un modelo político con fuerza moral que además tenga capacidad productiva es romántico y realizable. Bien lo sabía Allende, el Salvador.

Bolivia –Evo- nacionalizó sus reservas de gas y ha comenzado una política de devolución del negocio hacia el Estado que levantó suspicacias en los sectores tradicionales de poder boliviano. Existen ciertas provincias bolivianas –las más ricas- que reclaman su independencia del Estado boliviano y convocan referéndum para exigir a la población que se movilice contra la Bolivia de Evo. Estas provincias son de mayoría blanca frente a una Bolivia moralizada en la que el rostro del blanquito poderoso ha sido cambiado por la del indiano recién llegado de la mina.

En estas circunstancias se destapó el pasado mes de Abril un complot para asesinar a Evo Morales urdido en la ciudad de Santa Cruz. Esta trama sin duda había aprendido del fallido golpe de 2002 contra Hugo Chávez en el que se pretendió conseguir el poder y detener al presidente. Ahora lo que se intentaba en este segundo intento de atentado a Morales era directamente acabar con su vida. Descabezando el liderazgo que Morales ha venido cultivando desde sus tiempos como cocalero, se pretendía que Bolivia volviera por su buena senda.

En un principio se hablaba de la presencia de cinco mercenarios extranjeros, irlandeses y húngaros. Sin embargo las informaciones aparecidas justo una semana después indicaban la presencia de croatas entre estos miembros del complot desactivado. De ser así encontraríamos la presencia de irlandeses –seguramente ex miembros del IRA dedicados al negocio internacional- y húngaros sin aparentes intereses en Bolivia. Y también de croatas, tradicionalmente conocidos como traficantes de armas en la región pero que históricamente tienen mucha relación con los negocios de materias primas en Santa Cruz, en donde existe una comunidad importante de población de esta parte del mundo.

Todo recuerda, poco a poco, a esas historias de líderes africanos asesinados nada más regresar a sus países de visita oficial a un vecino. Triste final sería este para un modelo que, si bien ni ellos mismos saben a dónde va, merece una oportunidad. Aunque sólo sea por ver hasta qué punto se logra uno salpicar este capitalismo salvaje de encima.

miércoles, mayo 20, 2009

Esperando el voto de las fieras, de Ahmadou Kourouma

Puede que cuando se hable de las grandes literaturas no se tenga en cuenta la tradición literaria de África Subsahariana. Quizás esto pase debido a una doble cualidad de las literaturas africana. Por una parte éstas suelen estar escritas en lenguas no africanas, en francés e inglés principalmente, pero también en portugués y en castellano. Además, hay que tener en cuenta que esta tradición literaria posee la característica de no ser literatura escrita. La oralidad de las historias africanas –bellos ejemplos abundan- no hace que se pierdan las lecciones y conocimientos que ellas explican, pero impide que ese Humpty Dumpty de la modernidad literaria que constituye la crítica occidental sea capaz de abordarla y de estudiarla, al menos al mismo nivel que otro tipo de literaturas menos relevantes.

La cualidad de no escribir en lengua africana no debería impedir que se considerara la literatura africana un conjunto independiente. En lengua castellana nadie oculta las diferencias entre la literatura española, la literatura argentina o la colombiana. Cada conjunto dispone de una serie de características que permiten su estudio y su consideración, además de potenciar su edición y distribución dentro de diversos mercados. Otro tanto sucede con las literaturas en lengua inglesa. Es muy dudoso que se pudieran meter en el mismo saco las literaturas norteamericana o inglesa de finales del XIX, como también que formen un solo conjunto los relatos australianos y los jamaicanos a pesar de tener el mismo medio para comunicar su mensaje. Por tanto, habría que obviar en qué lengua se emite tal o cual relato y comenzar por anclar el mismo a un tipo de tradición literaria y no a otra. [Leer más]

sábado, mayo 16, 2009

Una tarántula sobre dos ruedas

Casi once años después de que James Dean perdiera el control de su Porche Spyder 550, apodado “The little bastard”, otro joven que conmovía por su trabajo artístico estuvo también al borde de la muerte. La pequeña frontera que cruza entre lo vivo y lo muerto fue cruzada por un segundo por Bob Dylan al lomo de una preciosa Triumph 500. Esta motocicleta británica, como la que llevara Marlon Brando en ¡Salvaje! (1953) o Steve McQueen en La gran evasión (1963), se convertía así en parte de la mitología del Rock n’ Roll.

Dylan había comenzado su carrera en 1962 con la publicación de su primer álbum y cuando para 1965 publicara Like a Rolling Stone –una de las mejores canciones de todos los tiempos- ya estaba convertido en una estrella del mundo de la música gracias a sus ritmos cercanos al folk y al country pero sobre todo gracias sus letras. Sus canciones eran capaces de describir el modo de vida norteamericano, el verdadero y alejado de los clichés. Dylan era capaz de establecer un diálogo entre su música y el oyente que se firmaba con un pacto: su público se sentaba a escuchar y Dylan les contaría historias reales.

Con la publicación de The Lonesome Death of Hattie Carroll en su tercer disco allá por 1964, Dylan denunciaba los problemas raciales y de clase que se sucedían por toda Norteamérica. Hattie Carroll, camarera negra del Estado de Maryland, era madre de 11 hijos y trabajaba en el Emerson Hotel de Baltimore. La noche del 9 de Febrero de 1963 tuvo la mala suerte de cruzarse en sus quehaceres laborales con William Devereux Zantzinger, empresario del tabaco de 23 años de edad y que, completamente bebido, portaba un bastón con él. Billy no tuvo mejor idea que pasarse por el hotel a seguir bebiendo y tras insultar a Hattie exigió que le sirviera un whiskey. Impaciente por lo que según él era una tardanza injustificable en el servicio, Billy apremió a la camarera a bastonazos por todo el cuerpo mientras la llamaba “estúpida puta negra”. Horas más tarde, Hattie, aquejada de una hemorragia cerebral ocasionada por los golpes del bastón de Billy, moría en el hospital de Baltimore. En un principio Zantzinger fue acusado de asesinato pero tras alegar que estaba completamente bebido, la sentencia se redujo a asalto y por tanto su condena no pasó de los 6 meses. Un precio que su mujer consideraba muy alto pues “nadie trata a sus negros como lo hace Billy”, decía.

La canción de Dylan es capaz de arrastrarnos a esos momentos. De ponernos en la cansada piel de Hattie tras una jornada de trabajo. Del miedo de encontrarnos con Zantzinger. Pero también juzga al oyente. Juzga el sistema de valores que le cobijan y le dicen que ya es demasiado tarde para ponerse a llorar. Por este tipo de respuestas ante el camino por que el giraba la sociedad norteamericana, Dylan era considerado no sólo un excelente músico sino también un reputado poeta urbano, una persona con dotes para la creación literaria.

En 1965 la editorial Macmillan encargó a Bob Dylan la elaboración de una novela. El salto del músico al campo de la literatura estaba preparado cuando el 29 de Julio de 1966 los frenos de esa Triumph 500 no funcionaron debidamente y Dylan se fractura diversas vértebras en una carretera cercana a su casa de Woodstock, en el Estado de Nueva York. El accidente supuso un parón en la producción de la novela. Si bien ya estaba escrita, la editorial tenía ya preparadas una serie de pre-ediciones que irían destinadas a los críticos literarios y periodistas de todo el país con la comercial idea de alimentar la expectación periodística ante el probable lanzamiento de la novela en otoño de ese año.

El accidente supuso que Dylan decidiera suspender absolutamente todo los proyectos en los que andaba inmerso –musicales, literarios e incluso televisivos- para asegurarse una correcta recuperación. El parón fue de tal calibre que la editorial tuvo que buscar distintas ubicaciones para esas pre-ediciones, esperando que el autor estuviera disponible para salir de gira por el país a promocionar la novela. Sin embargo, en una de esas reubicaciones, la editorial Macmillan dejó escapar las pre-ediciones de su poder y la novela comenzó a ser distribuida bajo cuerda. Innumerables copias de esas ediciones para periodistas comenzaron a popularizarse entre los cientos de miles de seguidores de Dylan, convirtiendo la novela en una lectura obligada y fácil de conseguir y paralizando aún más el proyecto.

Tarántula, que así se llamaba la novela de Dylan, era un escrito de diálogo interior del artista muy a la moda beat del momento. Algo completamente ilegible e inentendible que chocaba con la calidad de Dylan como poeta urbano y crítico de su tiempo. Esto, junto al hecho de que Dylan estuviera seriamente agobiado por la cantidad de trabajo acumulado que tenía y las dificultades para saberse expresar en otros medios que no fueran los musicales, permitió que se abrieran las conjeturas sobre la veracidad del accidente.

Varios periodistas investigaron y encontraron que no había habido ninguna ambulancia solicitada en la fecha del accidente para la zona señalada. Al tiempo, no había ningún ingreso en el hospital ni, por supuesto, ningún parte médico salvo el proporcionado por el propio Dylan a la prensa. Las especulaciones, que aún hoy continúan, versan sobre la posibilidad de que un Dylan sobrepasado por el volumen de su trabajo y abrumado por la mala calidad de su novela, fingiera un grave accidente de tráfico para ocultarse durante un tiempo y comenzar casi desde cero.

Finalmente la novela vio la luz en 1971 –en castellano hay una edición de Global Rhythm de verano de 2007-, pero sin la promoción del autor y con la conciencia por parte de la editorial de que el éxito comercial de la misma estaba más que descartado.

Un accidente, un mito, que no hizo sino colocar un aura de misterio y prestigio a la ya conocida motocicleta británica que hoy día ha vuelto a sembrar nuestras calles de romanticismo.

[Foto en formato grande en barcelona situacionista]

martes, abril 14, 2009

¡No pasarán!


- poco a poco, con cadencia, se va derrumbando el mito -

viernes, abril 03, 2009

Barcelona Situacionista

No me cabe duda, se habrán fijado todos Uds. en que ahí abajo, en la sección de enlaces de este blog, ha aparecido desde hace un par de semanas un nuevo cartelito. Algo que anuncia algo, sin ser publicidad. Y lo que anuncia no es otra cosa que la gran facilidad de el_situacionista para hacer blogs, que son gratis, a cada excusa que le marca la vida. Compartimentando y volviendo a compartimentar como si fuera un seguidor de la modernidad atrapado en la clasificación enfermiza que decía Foucault. Aunque en vez de clasificar el sexo, clasifique los contenidos en blogs.

Hace ya mucho tiempo que quería abrir un blog exclusivamente dedicado a la fotografía. Ya comparto esta afición con los diacríticos de la diversidad, pero sentía la necesidad de realizarlo de manera individual y no colectiva. Para así no pensar "espero unos días a colgar esta foto, que ahora mismo en la portada de Diversidad tengo ya tres". Así, del uso surge el abuso. Y por eso abro un nuevo proyecto al que les invito a todos a participar, pues como siempre estas cosas se hacen para intercomunicarse, conocer gente y, de paso, que te digan que eres un tipo guay, o que haces buenas fotos, o que mira qué gracioso. Incluso se hace por el placer de discutir, tampoco lo vamos a negar.

Y la mayor preocupación a la hora de abrir el blog fotográfico era encontrar una plantilla adecuada a este tormento de blogger -y ya admito que los blogs de wordpress son mejores que los de blogger, pero que yo soy incapaz de abrir un blog en wordpress por mucho que lo he intentado. Y así, de trastear y trastear, surgió una plantilla, con la capacidad de subir una foto en un tamaño grande, o adaptado a las pantallas más comunes. Y todo lo demás ya fue coser y cantar.

Pero había que darle temática, o hacerlo tipo cajón de sastre. E iba a ser uno de esos sitios, donde se sube cualquier foto que pudiera resultar interesante a uno mismo hasta que la luz cegadora camino de Damasco me lo susurró al oído. Iba a ser un blog dedicado a Barcelona. La cosa tenía mérito, pues yo vivía en Zaragoza y mi cámara no tiene más que un zoom x10. Pero enfundando la vida en una maleta de cartón, me remangué la camisa, me ajusté el sombrero, y salí con los chorizos de la matanza en la otra mano, cual actor español de los años 60, para decir: "¡Está ciudad sí está hecha para mí!".

Sean todos y todas bienvenidos y bienvenidas a la Barcelona Situacionista. O lo que es lo mismo, un tipo con una cámara.

martes, marzo 24, 2009

Fantasmas Balcánicos (VII)

Las causas de hoy son los olvidos del mañana. Y eso para las causas que hoy pueden llamarse causas, las que entran en la agenda social de manifestaciones, expresiones de solidaridad y, ahora que estamos organizados en blogs, las que nos entran en nuestras entradas.

Hoy, día 24 de Marzo de 2009 se cumplen diez años desde que la OTAN decidió bombardear un país llamado Yugoslavia. Y quien dice la OTAN dice Estados Unidos. Y quien dice Estados Unidos dice, como no, la Administración Clinton. Una administración demócrata que no dudó en provocar un bombardeo fuera del sistema multilateral de Naciones Unidas, que no dudó en hacer que todas las soluciones pactadas por las partes fueran papel mojado.

Desde ese 24 de Marzo hasta el 11 de Junio de 1999 aviones de la OTAN bombardearon población civil, puentes, depósitos de petróleo, edificios públicos, camiones de refugiados, la embajada China y otro sin fin de objetivos militares. La campaña de bombardeo fue tremendamente mal programada. El alto mando se quedó pronto sin muchos objetivos militares que bombardear mientras el dictador de Milosevic –haciendo gala de su sentido psicópata de la responsabilidad- resistía y se negaba a claudicar sabedor de que la OTAN jamás incurriría en un ataque terrestre. Así pues, para seguir bombardeando, y no hacer una guerra sin combate –cosa más ridícula- se inventaron objetivos militares tales como el edificio de la televisión pública. El empecinamiento de unos y la psicopatología del otro, provocó que en ese bombardeo murieran varios trabajadores.

En Septiembre de 2001, cuando dos aviones se estrellaban contra las Torres Gemelas de Nueva York, cientos de miles de chinos salían a las calles de Pekín a celebrarlo. La causa, según constatan varios testimonios y crónicas, no fue otra que el sentimiento de que se hacía justicia por el bombardeo de la embajada china en Belgrado en Mayo de 1999. En aquél bombardeo murieron tres periodistas chinos. ¿Cómo comparar entonces la muerte de tantos ciudadanos estadounidenses con la muerte de sólo tres chinos? La razón está en cómo se produjo el bombardeo. La OTAN se disculpó tras el ataque, aduciendo que unos planos desfasados proveídos por la CIA habían sido la causa de un terrible error. Sin embargo, en el ambiente se quedó la sensación de que Estados Unidos podía hacer y deshacer a su antojo, y la revancha mundial provocada por dos aviones contra sendas torres supuso un grito de alivio para distintas poblaciones. Años después de los dos incidentes, en 2005, se confirmó la voluntariedad del ataque contra la embajada china. Al parecer los servicios de inteligencia de la OTAN habían anunciado que Milosevic se encontraría en dicha embajada recabando apoyos políticos. La posibilidad de acabar con la vida del líder político en un momento de la contienda de auténtico desgaste para la alianza –mes de Mayo- hizo que no se confirmase la información y directamente se actuase a la desesperada.

Pero sea como sea, los muertos de Yugoslavia no importan hoy como no importaron nunca. Esta cloaca de Europa ha sido testigo de toda clase de experimentos políticos modernos para tratar de dominar el espíritu de su población, para hacer de la política yugoslava algo que el resto del continente pueda manejar. Víctimas de su situación de frontera, de su vinculación cultural con la potencia europea menos europeísta, Rusia, y testigos del enfrentamiento de su Iglesia con el resto de comunidades ortodoxas. Así vive hoy la población de la que es heredera de Yugoslavia.

Y hoy sólo nos acordamos de ella para salir de allí. Estados Unidos y la Unión Europea, empeñadas en seguir una política de debilitar cuanto más a Serbia, dieron alas a Kosovo para proclamar su independencia contra cualquier norma de Derecho Internacional. Un año y poco después de su independencia, el nuevo país no ha sido reconocido por la comunidad internacional -¡y eso con sus padrinos de la mano!- no es capaz de gobernarse y depende de la ayuda internacional hasta para cuidar sus calles. Así pues, si un Estado se define por los elementos clásicos de población, territorio y gobierno, Kosovo hoy tiene una población mayoritariamente enfrentada entre los que sienten a Albania, los que sienten a Kosovo y los que sienten a Serbia; un territorio incapaz de ser controlado sin ayuda militar extranjera; y un gobierno pelele de Estados Unidos. Sí, esta figura de protectorado aparentemente independiente de Kosovo no es nueva en el mundo de lo internacional, pero no por vieja deja de ser denunciable.

Hasta allí se marchó en visita sorpresa la Ministra de Defensa de España –y dicen que próxima candidata del PSOE al Gobierno en 2012-, para anunciar que las tropas españolas se retiran del territorio de un Kosovo que no reconocen aún –se sigue la doctrina de los 100 que indica que no se reconocerá al nuevo estado hasta que no haya 100 estados que lo reconozcan, ahí queda eso. Y parece una postura lógica. ¿No decís que sois independientes y autónomos? Pues a ver cómo os apañáis. No es una postura muy responsable políticamente hablando, cierto, pero lo que es cierto es que la coherencia sí se asoma por ella. Lástima no haberlo hecho bien y haber plantado cara a Estados Unidos y su decisión de independizar Kosovo en su momento –hace un año. Lástima de no haber sido valientes y afrontar el hecho de que se quería salir de allí en un foro de diálogo, y no con la política de hechos consumados. Lástima que la Ministra, embobalicada consigo misma, no haya sido capaz de coordinarse con sus compañeros de gobierno –a los que habría que recordarla que aún no dirige- y advertir a tiempo al Ministerio de Asuntos Exteriores. Lástima de todo esto, pues se habría logrado una postura mucho más coherente y razonada. Habría parecido -¡vive dios!- que teníamos en España una política exterior planificada más allá de la ideología del buenismo que nos conduce a una Alianza de civilizaciones aún sin identificar.

Se cumple hoy, por tanto, este siniestro aniversario de una lucha que nunca consiguió unir a ningún colectivo en Europa Occidental. De unos bombardeos ilegales por los que nunca serán procesados sus responsables. Y lo hace en un momento de espera ante la dirección que toma el nuevo gobierno Obama-Clinton en materia exterior. A ver si entre ellos y la Unión Europea se dan cuenta de que una cosa es justicia internacional y otra dar puñetazos al estómago de un pueblo. Si no se dan cuenta pronto tendremos problemas. Como ya nos lo advertía E. H. Carr en otros tiempos. Mala combinación la de la justicia y el reproche.


[Las fotos son todas del blog Belgrade Daily Photo que por supuesto se recomienda visitar]


jueves, marzo 12, 2009

Una playa rodeada

Vilassar de Mar es uno de esos lugares de costa extraños. Cinco metros de playa, los suficientes para que ésta desaparezca en cuanto viene una pequeña tormenta, que quedan divididos del resto del pueblo por un par de vías de tren –cercanías- y un par de carriles de la vetusta Nacional II. Este hecho que divide el pueblo de su salida natural y que convierte sus preciosas casas costeras en un submundo en el que lo irónico es que es peor vivir cara al mar que despaldas a él, no es óbice para que pasear por sus calles al frío sol del verano –todo lo frío que puede ser el Mediterráneo- se convierta en un auténtico gusto. La cara de invierno de estos pueblos eminentemente veraniegos resulta amable para quienes no gustamos de concentraciones bulliciosas sin fines políticos.

Aún así, el calor del sábado atrajo a varios cientos de personas a las calles de esta ciudad y provocaba que el momento de la comida, que bien se puede dejar en estos días para una hora más distraída, tuviera que ser tenido en cuenta si uno no quería quedarse compuesto y sin pitanza.

Para las dos de la tarde, hora propicia a las conversaciones de barra, la comitiva de este encuentro, formada por tres personas, se disponía a tomar su ración diaria. Aparcado el coche, que en estas ocasiones se coge sin saber muy bien por qué, justo frente a un establecimiento que parecía per-fec-to para el objetivo, nos dispusimos a sortear el menú expuesto en la entrada. Anunciaba terraza, y ya nos imaginábamos degustando una rica ensalada de tomate al sol y con una cerveza bien fría en la mano. Sin embargo, primer resbalón –y el primero ya nos indica que habrá más. Las tres únicas mesas que hay en el local están reservadas para otros que han sido más previsores que nosotros y la terraza no está abierta “a la espera de que haya muchos días buenos como hoy… pero de seguido”, nos aclara la dueña por si queremos volver. Saliendo del bar mientras deseamos que este verano sea lluvioso y así la señora se obligue a poner más mesas en el local, nos dirigimos hacia una calle adyacente –casi todas las calles son siempre adyacentes, como presuntos los homicidas o falsas esas afirmaciones sobre mi persona-, y lo hacemos recomendados por la señora del local: “hay muchos sitios para tomar algo allí”.

Una calle peatonal la mar de linda que conduce a la playa, perdón, a la Nacional II, a las vías del tren y a la playa. Por ese orden. Precioso descenso en el que sol nos calienta mientras bajamos despacito por la avenida. Pero, o bien el sol nos ha deslumbrado con su diente de oro, o bien la señora del bar y nosotros tenemos un concepto muy diferente de lo que es comer. Cierto que hay un restaurante nada más comenzar la calle, a 25€ el menú del fin de semana –pues cóbreme Ud. como si fuera lunes-, una heladería cubana, y un bar de conservas justo frente a la Nacional II. Sopesamos pedir algo en el sitio de las conservas, pero nuestras miradas nos delatan y a nuestro rescate viene el Bar Frankfurt. “Bien, cerveza y salchichas”. De manera que entramos por una puerta, salimos por otra y nos sentamos en su terraza. Allí los tres, esperando y mirando con esa mirada que sólo pueden poner tres clientes hambrientos ante el ir y venir de varios camareros que nos devuelven la mirada como extrañados de que les observemos y le hagamos gestitos. Al cabo de unos cinco minutos una de las camareras decide acercarse a nosotros para ver si es que queremos bronca. Nosotros, advertidos, ya hemos decidido qué clase de exquisiteces nos apetecen de la carta –por cierto, ni rastro del Frankfurt en ella a pesar del nombre del bar- y nos disponemos a pedirle las bebidas cuando nos advierte que no tiene la plancha puesta. Debe ser que esperan a que haya muchos días buenos como hoy… pero de seguido.

Con toda su buena voluntad, puesto que para entonces ya se había dado cuenta de que no íbamos buscando gresca –bueno, yo sí- nos señala que, además de “todos los bares que hay en esta calle que sube –por la que hemos bajado- hay otro más a la vuelta de la primera esquina”. Esa será nuestra esperanza antes de tenernos de meter en el restaurante del menú de fin de semana. Allá que vamos.

La entrada promete. Varias mesas junto al camino que lleva a la barra, la mayoría decoradas con un mantel de cuadros y sendos sobremanteles de papel –porque sólo hay dos aunque las mesas sean de cuatro comensales- y ninguna de ellas ocupada salvo la central, sin mantel, en donde dos chavales un poco más jóvenes que nosotros leen el periódico y toman algo. Antes de que podamos decir nada uno de ellos se nos queda mirando en silencio, entre sorprendido e intrigado por nuestra presencia. Preguntamos como en confianza si se podría comer y es justo cuando se levanta y deja ver que será él quien nos sirva. Nos sentamos en una mesa de mantel a cuadros y él, muy laboriosamente y predispuesto, nos trae el sobremantel que nos falta y los cubiertos. “¿Os digo el menú?” Y procede a recitar de memoria –aunque con chuleta- el menú. Las caras de los tres reflejan un duro debate interno buscando las opciones personales hasta que surge una voz que pregunta: “¿Y de bocadillos qué tenéis?”. Solucionado, tres clásicos: Frankfurt –esta vez sí-, lomo con queso y hamburguesa –ésta para el situacionista y con queso. Tres cañas para acompañar y botella grande de agua, que el viaje de vuelta será largo.

Nos surge entonces ese momento en el que uno se relaja esperando la llegada de la comanda. Previendo el primer sorbo de cerveza caer por una boca que ya empieza a degustarla. Pero antes de que todo eso ocurra llega el padre del camarero y dueño del local. Nos mira agachando la cabeza, medio respetuoso, pero firme en su decisión. Nos retira los cubiertos. Nos retira el sobremantel. Nos retira el mantel mismo y si no agarramos con ahínco las copas, nos haría beber el agua a morro. No le ha debido sentar muy bien que no pidiéramos su menú de fin de semana, pero es que un menú que empieza ofreciendo un plato de “piña con jamón”… mala idea. De manera que ahí quedamos, esperando el pedido en una mesa degradada de condición. De mesa de restaurante ha pasado a ser mesa de hamburguesería. O ni eso, porque lo que nos sirven es media barra de pan con una salchicha, un lomo con queso que aún llora de dolor porque no está muy hecho y una hamburguesa llena de pan.

Se come todo rápido, entre historias y risas, entre planes y planificaciones, entre juegos colectivos y anécdotas como de servicio militar. Se paga y se sale, pidiendo café en la heladería cubana, justo frente al patio de una iglesia, que nos hace recordar que si fuéramos creyentes al menos allí nos habrían dado algo decente de comer esa mañana.