martes, noviembre 06, 2012

La privatización de la política, o sobre no institucionalizarse


Foto de José Carlos Cortizo Pérez
El fin de la política está cerca. No lo digo yo, lo dice todo el mundo. Sólo hace falta poner un oído un poco fino y escuchar esas voces en el trabajo, en el bar... En la calle, en definitiva, se reproducen las consignas extendidas por los medios de comunicación: la política está podrida. No sirve para nada. Privaticémosla.

Hace unos meses, en Abril, Televisión Española difundió el rumor, dándole carácter de noticia, de que en España había 445.000 políticos. Y las alarmas de las señoras con rulos y de las mentes biempensantes saltaron por los aires. Cierto, el rumor fue difundido por la presidencia del Gobierno, en lo que se suponía que era un ataque directo a su casta y situaba al Presidente en el bando de los ciudadanos. La noticia era tan absurda que rápidamente cualquiera con una calculadora y dos dedos de frente la desmontó. Aun así TVE jamás se retractó. Interpelada por un amigo mío la defensora del espectador de RTVE llegó a afirmar que si bien la noticia era falsa, había servido para generar debate. Rigor informativo, lo llaman.

En realidad la noticia sirvió para allanar el terreno al Gobierno y meses después lo pudimos comprobar. Rajoy anunció en Julio que reducirían un 30% los concejales de los Ayuntamientos de España como medida de ahorro de las arcas públicas. Lástima que no pensara que la mayoría de los concejales no cobran por ser representantes. En realidad esta medida encarecerá en número de votos la elección de un representante público, con lo que facilitará a los partidos hegemónicos su mantenimiento en las instituciones municipales en un momento en que deberían acusar fuertes golpes electorales. Un Golpe de Estado hegemónico en toda regla, oigan. Y aquí paz y después gloria. El fin de la política municipal.

Otro golpe más a la política formal ha sido la decisión de María Dolores de Cospedal, apoyada por el grupo parlamentario del PP en el Parlamento de Castilla La Mancha, de dejar sin sueldo a los representantes políticos en dicho departamento. Sus diputados están protegidos porque todos, excepto dos, son alcaldes o representantes en una diputación o miembros del equipo de gobierno. Pero los de la oposición no. Y así, con esos ecos indiferenciables entre la caverna y muchas modernas plazas de reunión, nos quedamos en la política del Siglo XIX, cuando los trabajadores no podían presentarse a las elecciones por no ser propietarios, cuando la política era el reino de los rentistas. Cuando era una actividad privada.

En realidad el problema que trasciende a todo este desprestigio de la política es mucho más grave, si cabe, que las medidas anti-representantes que lo que en realidad hacen es penalizar a los representantes de los partidos no hegemónicos y debilitar la libre elección de la ciudadanía. El problema real es que el reino de la política sigue manteniendo el control y el poder frente al reino de la economía, y quienes tratan de desprestigiar la política lo saben.

Los ataques hacia la política no vienen de ahora. Durante años, y aún hoy, hemos vivido en el mundo del tecnicismo. Cuando algo no entra en la agenda del discurso político oficial, entregado la mayoría de las veces en divagar sobre identidades, principios o cualquier chorrada que diga el Ministro de turno, es porque era un tema técnico. Con ese escudo de tecnificación se quiere decir que no admite discusión posible. Podemos opinar de todo, pero no de algo que sea técnico. El ciudadano se queda desnudo ante ese debate. ¿Sabe Ud. cuántos funcionarios tenemos? ¿Sabe Ud. cuántas medicinas gastamos? Son cosas que hay solucionar rápida y eficazmente. Se trata de un problema de gestión, no de un problema político. No admite discusión. Y por tanto se queda en el ámbito privado de esta política que estamos privatizando.

El manto del tecnicismo es en realidad un edredón que protege el programa político de las fuerzas hegemónicas. Allá donde la legitimidad no llega, o les obliga a consultar a la ciudadanía, siempre llega el edredón del tecnicismo para calentarle los pies al hegemón. Ahora bien, ocurre que a veces el edredón se mueve y les destapa. Algo así está pasando con este movimiento 15M, que apareció resultando simpático para los hegemones, pensando en cómo podría beneficiarse de él, y que a día de hoy les molesta sobremanera.

La importancia de este movimiento radica en el redescubrimiento de la política. Frente a aquellos que la quieren privatizar, el movimiento social se vuelca en el debate de cada proceso técnico. La política vuelve a cubrirlo todo, sin embalajes, y por tanto la capacidad del ciudadano de recuperar su vida política se convierte en realidad. Frente al tecnicismo, el conocimiento.

Es en este conflicto donde nos encontramos dos puntos clave a ser atacados por el hegemón.

El primero, la Universidad. Durante años, lustros o décadas, las Facultades universitarias de este país han producido carne de primera para la maquinaria de las ETTs al mismo ritmo que producían expertos investigadores en ciencias sociales con el ego completamente relleno de resquemor hacia una sociedad que les ninguneaba frente a los conocimientos prácticos de los ingenieros y las ciencias exactas de otros compañeros de profesión. Ahora estos expertos son redescubiertos por gran parte de la ciudadanía, que quieren que le vuelvan a explicar cómo funcionaba exactamente esto de la política, la economía, la sociología, el derecho. Lo quieren entender para volver a discutir el asunto, una y otra vez, en asambleas de barrio, de distrito postal, de ciudad o de zona metropolitana. De estos vientos, las tempestades de revancha contra la Universidad pública que tenemos hoy día. El hegemón puede consentir ser atacado, pero no le da la gana que lo hagan desde su universidad.

Y como todo es discutible ahora, pues se decide que todo ha de cambiar. Los pactos de la Transición han saltado del Informe Semanal de noviembre de cada año a las calles de cada barrio. Y no han aguantado su nueva condición de sinhogar. Rotos por los aires los pactos, los consensos y las políticas públicas, ahora el movimiento pretende refundar los cimientos de la democracia española, al hilo de lo que pasó en Islandia y nos lo quieren ocultar (sic). Y aquí es donde llegamos al segundo punto de ataque que realiza el hegemón.
Poco a poco, sutilmente y con la ayuda del mismo movimiento social, hemos pasado de nombrar al 15M a nombrar al 25S. El movimiento 15 de mayo nos traía imágenes de asambleas de primavera, ciudadanos y ciudadanas de todas las edades sentados en una plaza, a la hora del café, debatiendo y construyendo juntos. Nos traían imágenes de resistencia pacífica. Por el contrario el nombre del 25S nos trae violencia contra los representantes del pueblo –a pesar de que no ha habido ninguna agresión, más allá de las agresiones policiacas. El 25S se asocia con un movimiento contrademocrático, en donde no se debate nada en absoluto, que queda en las calles por las noches frente a las alambradas que defienden la casa del pueblo, el Congreso.

Desde este espacio se ha propuesto siempre la institucionalización del movimiento social, más que nada porque no ha habido en la Historia ningún movimiento social que, sin transformarse en fuerza política competitiva, consiguiera el poder. Sin embargo ahora corrijo y cambio de tercio: no os institucionalicéis.
Y lo pido así, en segunda persona del plural, porque efectivamente de institucionalizarse el movimiento social pasaría a competir directamente con las fuerzas hegemónicas, las cuales están esperando el momento en que el movimiento dé este paso para poder decir, en voz alta, que en realidad no era un movimiento social, sino un movimiento partidista e interesado que quería competir con ellos –como si con eso justificara su represión.

Pero para que esto sea posible, para que los objetivos del movimiento social –cargados de motivaciones ideológicas y de programas políticos concretos- puedan ser realizables o, cuanto menos, entren a formar parte de la agenda política nacional, es necesario que se produzca el encuentro formal entre aquellos que creemos en la política institucionalizada y aquellos del movimiento social. Sólo a partir de este encuentro se pueden producir nuevas líneas de legitimación del ámbito de la política, tanto formal como informal.

Del encuentro entre ambos lados deberían surgir unos partidos políticos como Izquierda Unida, Equo u otras formaciones de similar calado, que se beneficiarían de la movilización de grandes masas de votos. También debería surgir una sociedad civil reforzada por el movimiento en las calles, que no cejara en su empeño de presionar a los partidos políticos para que cumplan con sus compromisos con la ciudadanía, y no sólo con sus nóminas a fin de mes. Sólo si unos se vigilan a otros, si todos mantienen la tensión del debate y la capacidad de diálogo, se podrá parar este proyecto privatizador de la política.

domingo, octubre 28, 2012

Y el idioma, ¿de qué bando es?


Utilizo Twitter. Habitualmente. Una noche vi como Trending Topic un hashtag que decía #somescola y que constituía la reacción de la sociedad civil catalana frente a una sentencia judicial que ponía en cuestión el catalán como única lengua vehicular en el sistema escolar catalán. En este mar de respuestas entrecruzadas que son los Trending Topic yo lancé la mía al agua. 

La frase comenzó a dar vueltas y vueltas. Muchos la compartían con sus contactos. Otros tantos la contestaban. Gente con gran número de seguidores en Twitter como Jordi Villacampa, Toni Albà o Joan Coscubiela compartieron la frase. Supongo que el hecho de que marcara mi madrileña procedencia y mi apoyo al sistema educativo catalán llamó la atención. Entre las contestaciones había unas más inteligentes que otras. Tanto de apoyo como de rechazo. Procuré no contestar a ninguna, pues poca cosa más se podía añadir.

Ahora hemos estado y seguimos estando de elecciones. En cuatro sitios a la vez: en Galicia, Euskadi, Catalunya y en España –en este último, de hecho, vivimos en una permanente campaña electoral. Y un tema está marcando, por encima incluso de la situación económica, las elecciones en estos cuatro sistemas políticos: la identidad. Unos y otros echan la culpa a la identidad ajena de los males que les acontecen, o ven en el refuerzo de la suya propia la oportunidad para levantar cabeza. Y al igual que el pie derecho va detrás del pie izquierdo cuando caminamos, tras la bandera identitaria viene el idioma. Omitiré deliberadamente el galego de este artículo, ya que nunca he residido en Galicia ni conozco bien su normalización.

Sí que he vivido y trabajado en Euskadi. Y nadie me habló en euskera. Ni por asomo. Casi no tuve oportunidad de aprenderlo pues pocas personas a mi alrededor lo hablaban. Sí pude conocer expresiones básicas y sencillas, y enterarme de que en ese idioma se diferencian a los hermanos de hermanas y a los hermanos de hermanos. Poco más. Casi dos años sintiendo Bilbao como mi propia casa, y un idioma que ni me facilitaron a hablarlo ni me dificultaron evitarlo. Estaba, existía. Eso es todo lo que puedo decir.

Ahora vivo y trabajo en Catalunya. A los pocos días de estar aquí todo el mundo me hablaba en catalán –excepto mi suegro, que es muy suyo y ha tardado un par de años. Cualquier documentación pública está en catalán. Los carteles de la calle, los tenderos –incluso algunos pakistaníes-, los compañeros de trabajo, los compañeros de asociación, en todas partes está el idioma de la tierra, que convive fácilmente con el castellano. Pero que en esta convivencia el catalán está claramente minorizado. Se puede vivir perfectamente en Barcelona sin hablar catalán.

Puedo decir, entonces, que conozco dos modelos de inmersión lingüística que se pueden resumir viendo dos hojas del Boletín Oficial de cada Comunidad Autónoma: en Euskadi la versión en castellano y en euskera van juntas, alineadas, paralelas. En Catalunya la versión es en catalán. Si el objetivo del modelo de Euskadi era hacerme sentir cómodo con mi castellano, lo lograron. Ahora, si el objetivo era animarme a conocer su idioma se equivocaron. Éste vive aislado en un castillo de cotidianeidad propiamente vasca, euskalduna, ajena a las gentes que no quieren verlo. Incluso promocionando que personajes como Mayor Oreja digan con orgullo que quieren ser el primer Lehendakari que no hable el idioma de la tierra.

El catalán en cambio se muestra. Sabe que su fuerza es menor, que hay mucha más gente en Catalunya castellanoparlante que catalanoparlante y que, además, la fuerza comunicativa –diarios, televisiones, películas, libros- está francamente del lado castellano. Sin embargo han ideado un modelo por el cual me facilitó aprenderlo –al menos en Barcelona-, me motivaron y me ofrecieron ayuda pública para ello. Que el catalán sea la lengua vehicular de las escuelas hará que la hija de una amiga, madrileña venida con sólo 6 años, sea capaz de manejar los dos idiomas perfectamente al salir del instituto. Habrán creado un castellanoparlante y un catalanoparlante por el precio de uno. El catalán no se aprende en la calle porque sigue siendo una fuerza minoritaria. El catalán se aprende en los lugares formales, en la escuela, en los centros de formación y en los centros de trabajo, aunque se puede trabajar en Catalunya sin saber catalán.

Venir a Catalunya y aprender catalán sólo me hizo darme cuenta de la ineptitud de mi sistema escolar –y eso que soy de cosecha EGB y no LOGSE. Estuve escolarizado 15 años en la Comunidad de Madrid y nunca me enseñaron ni una sola palabra de las otras lenguas cooficiales de mi Estado. El catalán, el gallego y el euskera son patrimonio cultural del Estado que –al menos de momento- compartimos. Y sin embargo las élites políticas y mediáticas son capaces de utilizarlos para dividir y arrimar el ascua a su sardina.

El catalán, el gallego y el euskera deberían ser obligatorios en las escuelas de toda España. No deberían, evidentemente, tener un peso muy importante en el currículum de cada alumno de fuera de estas regiones, pero sí deberíamos preocuparnos por su salud y sentirlos como propios. El catalán, el gallego o el euskera no se hablan en Rusia. Se hablan aquí, a menos de 1.000 kilómetros de cualquier otro conciudadano.

Te dirán que no tienen peso económico, y yo te contestaré que no valoro la cultura o la historia según lo que puedan pagarme por ella. No todo tiene un precio.

Te dirán que los estudiantes ya tienen demasiado peso en sus estudios, y yo te contestaré que aquí en Catalunya cientos de miles de estudiantes pueden hacer clases de catalán, castellano e inglés perfectamente y que algunos, como mi mujer, estudiaron también francés.

Te dirán que son idiomas que se deben aprender en la calle, y yo te diré que frente a un idioma hegemónico, como es el castellano, hace falta hacer un esfuerzo para conocer y utilizar el idioma minorizado.

Te dirán, algunos catalanes, vascos o gallegos, que sus idiomas son suyos y que no es necesario hacerlos estatales, y yo te diré que el idioma no es propiedad de nadie excepto de todos y cada uno de los que lo hablamos. Y cuantos más seamos, más fuerte lo haremos.

Se inventarán mil y una mentiras, pero la única realidad es que estarán construyendo un problema inexistente sólo para reforzar su línea política. Que enarbolarán la bandera de cualquier idioma para incrustar el miedo en nuestra política y evitar abordar los problemas reales. Nadie habla un idioma para molestar a otro. Nadie tiene la licencia única de un idioma, o del idioma que se hable en un territorio. Y si el Estado ha reconocido la cooficialidad de varios idiomas, debería asegurarse por la protección de todos y cada uno de ellos, por su promoción, por su normalización, por su incorporación a las instituciones políticas –Congreso, Senado- y sociales y sobre todo por su defensa a ultranza de que todos y cada uno de ellos forman parte de nuestro pasado y de nuestro patrimonio cultural. Pero claro, eso sería demasiado didáctico (sic).

lunes, septiembre 17, 2012

Todo se desmorona, de Chinua Achebe

Okonkwo es un gran guerrero, fue el luchador más conocido por entre los poblados de su zona cuando era joven, tiene tres mujeres y un buen almacén de ñames. Es un hombre de éxito. Un hombre respetado. Comenzó de la nada, pidiendo prestados sus primeros ñames a un hombre respetable, arando y cultivando, esforzándose más que el resto. Tenía que salir adelante, porque su padre no le había dejado nada en herencia más que el miedo al fracaso, el miedo a ser como él. Con prudencia y esfuerzo, Okonkwo se ha hecho con varios títulos de su comunidad y puede tener realistas aspiraciones de convertirse en un gran hombre de su poblado, guardián del orden y de las normas que heredaron de las generaciones anteriores.  [Seguir leyendo sobre Todo se desmorona, de Chinua Achebe]

martes, julio 31, 2012

Cuna de gato, de Kurt Vonnegut


La marea de libros de las estanterías de lo nuevo hace muchas veces olvidar que entre todos aquellos libros abandonados por las editoriales en los cuchitriles que acostumbran a ser las librerías de lo viejo se encuentran grandes obras –y en ocasiones geniales autores enteros- abandonados a su suerte. Vonnegut es uno de esos autores abandonado por las editoriales españolas. El día que lo redescubran habrá alguien que se lleve mucho dinero con las ventas de los libros. Mientras tanto, sólo queda rebuscar intentando hacerse con una copia desvencijada de Cuna de gato, una de las obras cumbre de su bibliografía. [Leer más sobre Cuna de gato, de Kurt Vonnegut]

lunes, julio 23, 2012

Decretos-Ley como sentencias de muerte


Foto F. Díaz. 
Decía Vázquez Montalbán en un documental sobre Franco que el dictador firmaba las sentencias de muerte justo después de comer. Con la modorra de la siesta, una a una, las órdenes de ejecución pasaban de la bandeja de entrada a la de salida. Así, casi sin darle importancia a la vida de una persona, el legislador absoluto tomaba el mazo de su justicia y decidía la fecha del fin de la vida de las personas.

Este era un acto, que aún asignando los peores y malignos sentimientos al dictador, se podía realizar por la protección que un sistema tiene frente a la moral individual de cada uno de nosotros. Es el sistema el que ejecuta, el verdugo legislador no conoce a su víctima y por tanto no padece moralmente por ella. Y el verdugo ejecutor, aquél que dispara el gatillo, sólo se siente un engranaje más de una sociedad con un objetivo marcado. La moral de todos, la vida diaria, es protegida así por la condición moral de un sistema que, cuando se rompe, podemos asumir que era él el corrupto, y no cada uno de nosotros. Nadie mejor que Berlanga y su Verdugo para escenificar todo esto.

Con el fin de la dictadura se acabó la legitimación de las políticas de acción directa. No más muertes directas autorizadas bajo firma del legislador. No más violencia directa realizada por el sistema. El sistema se rompió y la violencia sistémica residual se reconvirtió en omnipresente. Ahora la violencia se ejerce desde diferentes engranajes y los responsables de la misma están más camuflados por la moralidad democrática del mismo. Ya no se forma parte de un proyecto de unos frente a otros (periodo franquista), sino en el supuesto proyecto de todos (democracia), y por tanto la voluntad del individuo queda refugiada en la masa electoral y la decisión de las élites, que haberlas haylas.

El estilo de hoy día no es firmar sentencias de muerte. Sin embargo Rajoy parece conceder el mismo derecho de réplica a cada una de las voces que ahoga con sus Decretos Ley que el que concedía Franco a sus sentenciados a muerte. Así es el sistema, así se han de decidir las cosas y no se puede permitir el lujo de reflexionar sobre su huida hacia adelante. Y para que todos vean su elevada confianza en el tino de sus decisiones, así como Franco firmaba sus sentencias de muerte a la hora de la siesta, Rajoy firma las suyas antes de irse al fútbol.

De esta manera, los Decretos Ley se han venido convirtiendo en los primeros siete meses de vida de este Gobierno del PP en una sentencia de muerte, literal, para muchas personas. Concretamente el Decreto Ley 16/2012 sobre "medidas urgentes para garantizar lasostenibilidad del Sistema Nacional de Salud y mejorar la calidad yseguridad de sus actuaciones”.

Esta norma urgente, que modifica cuestiones reguladas incluso por Ley Orgánica, está tomando una forma cada día más tétrica. El enrevesado tecnicismo de su lenguaje –propio de cualquier ley- no es si no otro escudo más que la sociedad se ha buscado para separar el ejercicio de la sentencia de la ejecución.

Con sólo un Decreto Ley de apenas 35 páginas España ha dejado de ser un país en donde el Derecho a la Salud estaba garantizado. Esto que parece tan etéreo no es baladí. A partir de ahora para acceder a atención médica es necesario pertenecer a la comunidad local. El forastero que venga sediento marchará sin saciar su sed en caso de no llevar el papel del color adecuado. Morirá en el desierto, y será por nuestra culpa.

El Decreto expulsa de los centros de salud de este país a cientos de miles de ciudadanos y ciudadanas que por el hecho de no poder disfrutar de una tarjeta de identificación adecuada se verán expuestos a la muerte directa. Una persona sin el papel adecuado no tendrá derecho a un trasplante de riñón, o de corazón. Estos órganos son nuestros, de nuestra comunidad, dice el Decreto, y no van a venir de fuera a quedárselos por mucho que su fuerza de trabajo esté contribuyendo a la economía nacional (sumergida).

Por no parar allí la sentencia, el Gobierno de Rajoy también ha querido dar por finalizado el derecho de todo ciudadano con el papel adecuado a pagar sólo una vez sus medicamentos. Una nueva sentencia, aunque esta vez no de muerte directa sino de pequeña incidencia personal en la base más pobre de la sociedad. Desde que se inició la política del repago –denunciada por la Generalitat de Catalunya en el Tribunal Constitucional pero impuesta por la misma Generalitat en su territorio según sus normas- todos debemos volver a pagar los medicamentos. Tres pagos, uno directo hacia el laboratorio y la farmacia; otro directo hacia el Gobierno y el último indirecto también hacia el Gobierno (hip-hip-hurra). El sobrecosto de los medicamentos dificulta el acceso a ellos de miles de pensionistas de este país. Y aunque la neolengua jurídica admita la posibilidad de exenciones y demás artilugios para no pagar, lo cierto es que se criminaliza al enfermo –sobretodo el de edad avanzada- y se le persigue para su expulsión del sistema sanitario público. Váyase a morir a otra parte, que aquí molesta hombre. Y no me tosa encima.

Desde que a finales de 2007 estallara la crisis económica, son estos pensionistas ahora atacados los que con su exigua pensión sostienen a su familia –abuelos, padres e hijos bajo un mismo techo. Sin otra alternativa que la de resistir con la pensioncita, el dinero extra que se quiere sea destinado a los medicamentos irá dirigido hacia la irremediable manutención del resto de la familia, provocando el fin de la gallina de los huevos de oro –el pensionista.

La política consiste en el desprestigiado arte de decidir a quién favorecerán las decisiones que el político toma. No hay decisión política ninguna que pueda beneficiar a todo el mundo sin excepción. Siempre habrá unos perjudicados y unos beneficiados. Por eso se suele decir que ninguna política aguanta un café con los afectados por ésta. La clave para cualquier político resulta, pues, con quién quieres tomarte ese café.


La fotografía que ilustra este artículo la tomé yo mismo en el Museo de Historia Política de San Petesburgo. Se trata de una urna donde los visitantes podían votar a favor o en contra de la pena de muerte en una exposición -pretendidamente objetiva- sobre la misma.

miércoles, junio 27, 2012

El turismo como industria de opresión


La foto pertenece al blog barcelona situacionista

La competición entre Madrid y Barcelona, el puente aéreo más utilizado políticamente del mundo, ha sido la principal herramienta de extorsión del Sr. Adelson. Este yankee acostumbrado a la moqueta de los despachos de la administración pública pretende instalar en una de estas dos ciudades un megacasino similar a los que tiene en Las Vegas, Nevada. Para esto ha abierto concurso opaco de candidatos, donde una de las condiciones fundamentales consiste en ofrecer suelo público a precio de costo, y la otra –incluso más grave- reventar el Estado de Derecho y modificar las leyes “al gusto” para que se adapten a su modelo de negocio: despido libre, contratación barata y muchos, muchos beneficios fiscales. Y, por supuesto, que la mayoría del dinero necesario la pongan los bancos intervenidos con dinero público.

En Cataluña y Barcelona este modelo ha caído como miel sobre hojuelas. Tanto el PSC como CiU llevan años enarbolando la bandera de los megaproyectos y del turismo barato e insostenible como modelo de desarrollo de la ciudad y del país. Eso sí, siempre con el hecho diferencial que provoca que un megaproyecto en Cataluña sea diametralmente diferente (una inversión) al mismo megaproyecto realizado en otra Comunidad Autónoma (despilfarro). Así es como se venden las cosas, y así llegamos al eslogan socialista de Barcelona como la mayor tienda del mundo.

Ahora, parafraseando al Presidente de Kutxa Bank, otro que ha visto paja en el ojo ajeno durante toda su carrera política, el modelo barcelonés se deriva desde la mayor tienda del mundo hasta la mayor casa de prostitución del continente. Todo vinculado con este turismo barato que está destrozando el tejido comercial y social barcelonés a cambio de pingües beneficios para el sector de la hostelería.

Y es que el desarrollo de la capital catalana parece que persigue la expulsión de los ciudadanos de esta ciudad a favor de los turistas de chanclas, calcetín y bolsillos llenos. A poco más de un año desde la inauguración del Centro Comercial Las Arenas, en Plaza de España, se demuestra que este nuevo “equipamiento” está siendo la punta de lanza para convertir las casas del barrio aledaño, Poble-Sec, en apartamentos para turistas. Cada día llegan más noticias de personas a quienes no les renuevan los alquileres del barrio, o directamente los propietarios les acosan, para favorecer el vaciado de las viviendas de la zona. Adiós ciudadanos, bienvenidos turistas.

La jugada es sencilla. Rehabilitar para el turismo zonas céntricas de la ciudad, que se terminarán deteriorando con el paso de los años –un breve paseo por las Ramblas en mitad de una noche de verano es suficiente para ver los efectos del turismo en la ciudad. Vender al forrado alemán o británico la experiencia de ser un barcelonés del siglo XX. La Vanguardia callará hasta que pierda la Alcaldía. Viceversa con El Periódico. Y tengan por seguro que de aquí a 50 años estaremos hablando de recuperación de la Memoria Histórica de una Barcelona habitada por ciudadanos y ciudadanas, con comercio en las calles y gentes de alquiler y de compra compartiendo vida en las plazas. Inauguraremos una placa en nombre del último ciudadano anónimo que marchó del centro de la ciudad, del último científico que dejó la universidad para jugar al blackjack o en recuerdo de los grandes estadistas que vieron que el futuro del país estaba en venderlo por partes entre sus amigos o socios comerciales. 

martes, junio 19, 2012

El corralito español


Foto de essygie
Con esta crisis están saliendo expertos en macroeconomía hasta debajo de las piedras. En la radio, en la televisión, en los periódicos, en las librerías, en las universidades, en la barra del bar, en el desayuno de la oficina. Sin ir más lejos yo el otro día me encontré a uno saliendo tras el bastoncillo de limpiarme la oreja. Y no hay ni uno, oigan, ni uno que no advirtiera de la que se nos venía encima. Eso sí, cada vez datan sus supuestas advertencias un poquito antes. Si se descubre que la crisis comenzó en agosto de 2008, estos expertos venían advirtiendo desde abril. Si resulta que no, que la crisis comenzó en diciembre de 2007, pues ellos habían hecho informes en octubre. El caso es que nunca les pillas fuera de juego. Cosas de la autocorrección del Word, imagino, y de la mala defensa de cuatro en zona que debemos tener los ciudadanos. Siempre hay un pensionista que tira mal el fuera de juego y habilita al economista para marcar en solitario delante del portero.

La velocidad con la que salen expertos en macroeconomía es tan solo comparable a la tasa de crecimiento de los economistas escépticos. Un economista escéptico por lo general ha tenido responsabilidades políticas sobre la economía en los últimos 20 años. Durante todo ese tiempo ha sido un firme creyente de la libertad de los mercados, de que la eficiencia económica sólo se podría alcanzar si los poderes públicos no intervenían en absoluto. Que dices, si piensas que lo mejor que puedes hacer en tu trabajo es no hacer nada, pues tampoco hacía tanta falta tu puesto ¿no? Ahora, sin embargo, no sabe en qué creer porque con esta nueva sensibilidad que ha desarrollado se ha dado cuenta de que “la gente sufre”, y ya no hay “testiculina” que aguante defender a los mercados. Ahora, desde la tranquilidad que da la jubilación de su cargo público, el economista escéptico riñe a los mercados. Entre ambas etapas, eso sí,  tuvo oportunidad de ser economista intervencionista. Fue el breve lapso de tiempo entre agosto de 2008 y enero de 2009 en que el pánico cundió entre los grandes especuladores financieros y aceptaban intervención estatal en forma de reglas y normas a cambio de que no les dejaran caer como a Lehman Brothers.

En España ninguno cayó. Puede que Estados Unidos, Irlanda, Islandia y otros países tuvieran que ver cómo grandes bancos cerraron. Pero eso fue porque son unos imbéciles y unos incompetentes. Aquí en España el sector bancario tenía músculo. Los locales de las calles de “este país” estaban repartidos equitativamente entre las franquicias inmobiliarias, las sucursales bancarias y los bares. Era el milagro español, hermano, donde un pensionista cualquiera podía comprarse su tercer piso, invertir en el mercado de activos y comer de menú del día todo sin salir de su calle.

Ahora que las franquicias inmobiliarias cierran sin ton ni son, que a las sucursales bancarias sólo entran los del 15M a protestar –acompañados del antidisturbios de turno- y que los bares de la esquina cierran arrastrando la hipoteca familiar en su caída dicen esos analistas económicos de los que antes hablábamos que estábamos viviendo una ficción.

La farsa en la que vivíamos, afirman, es culpa mayoritaria del que se creía que podía comprarse un piso y del que iba a la oficina bancaria a contratar cualquier producto sin preocuparse por lo que hacía. Oigan Uds. ¿es que no sabían que eran unos muertos de hambre? ¡Sean responsables y pónganse de uno en uno para pasar a pagar!

Mientras los bancos y cajas españoles pasaban los exámenes más duros elaborados por el BCE –es decir, Alemania- resulta que en realidad los comités de dirección de las entidades financieras estaban organizando la mayor estafa a gran escala que se ha visto en este país. Y todo con la connivencia de las autoridades políticas.

En 2009 a los bancos y cajas se les obligó a recapitalizarse por su precaria situación. Esto lo podían hacer mediante dos maneras. (1) Emitiendo acciones, es decir buscando nuevos inversores en su empresa. Este modelo habría recapitalizado la entidad, pero también habría aumentado el número de propietarios y, por tanto, dispersado el voto en la Junta de Accionistas –que es como la asamblea de cualquier sociedad anónima. (2) La otra manera de capitalizarse consistía en la emisión de opciones preferentes. Estas opciones son un producto financiero que en esencia lo que hacen es dar un dinero de por vida a la entidad financiera a cambio de que cada año dicha entidad te ingrese un % acordado de interés. La única manera de deshacerse de esa opción es vendérsela a alguien. Hasta la entrada en vigor de un mercado de opciones preferentes –este año- dichas opciones se vendían a un precio fijo, independientemente del valor de la entidad. Es decir, se trataba de comprar algo parecido a las acciones, pero cuyo precio no tenía fluctuación en relación a la situación de la entidad ni otorgaba el derecho de control en la Junta de Accionistas. Un chollo, vamos. No sé cómo no me lancé a comprar en su momento.

Este producto ya se venía colocando a grandes inversores y pequeños ahorradores. Para estos últimos implica perder su ahorro. Su contratación estaba basada en la falta de información que los trabajadores bancarios ofrecían a los clientes. E incluso en la ignorancia de los vendedores sobre lo que vendían. Una mala praxis camuflada en los límites de la legalidad mediante un reconocimiento de información firmado por el cliente –exactamente igual que en la contratación de la mayoría de las hipotecas, donde el cliente firma el compromiso de contratar el préstamo antes de ir al notario a que legalmente le informen. Mientras las retirada de las opciones preferentes se podía realizar con su colocación a otro cliente –es decir, desengañar a un cliente para engañar a otro- la máquina seguía su ritmo. Sin embargo con la recapitalización de 2009 las entidades financieras emitieron tantas opciones preferentes, hasta 13.000 millones de euros, que colapsaron el sistema. La diferencia entre el flujo económico de preferentes de un año a otro es de tal calibre que se hace muy difícil pensar que no era una estafa a gran escala consentida por las autoridades del gobierno central y autonómicas.

Esta información la tenemos ahora. TV3 emitió un reportaje en su programa “30 minuts” –es como el Informe Semanal de la televisión catalana- sobre este problema. El tono del mensaje, duro y crítico con la gestión que se hizo en 2009 y la escasez e inutilidad de respuestas que tanto las entidades como las autoridades políticas están ofreciendo. Un reportaje comprometido con los afectados, pero que al tiempo deja una duda en el aire a cualquier observador un poco alerta.

En este mundo donde los expertos económicos salen por todas partes, donde los economistas –ahora- escépticos se han retirado de la vida pública y donde los periodistas comprometidos hablan de estafas en tiempo pasado, ¿dónde están las estafas del día de hoy? Igual que cuesta imaginar que la estafa de 2009 sobre las preferentes no era conocida por los analistas de los políticos hegemónicos, también cuesta imaginar que no hubiera ningún periodista con capacidad de decisión y enterado de estos movimientos. Y tampoco hicieron nada.

Cada día que se da un nuevo paso hacia la intervención, o cualquier otra catástrofe para el ciudadano de la calle, salen expertos diciendo que ellos ya lo habían avisado, periodistas comprometidos que cuentan la historia dramática que ya no tiene solución mientras el decisor político se retira a sus aposentos –con o sin cargo en el consejo de administración- esperando la entrevista de su vida y sabedor de que ni a él ni al compañero de la entidad financiera les llegará jamás la hora de rendir cuentas. Y mientras los bancos españoles ya han sido rescatados dos veces. Una por los ciudadanos a través de las opciones preferentes. Y la otra también por los ciudadanos, a través del préstamo bancario de la Unión Europea que vamos a pagar entre todos. Pero eso ya nos lo contarán avezados periodistas dentro de un par de años.

viernes, abril 27, 2012

Reconducción de la deuda y patapum p'arriba


Foto de Jo@net

Llevamos desde 2008 salvando bancos. Son ya 4 años, oigan. Fíjense si hace tiempo que salvamos a los bancos que cuando comenzamos a hacerlo España no había ganado nada, ni Eurocopa, ni Mundial, ni nada. El Barça de Guardiola aún era el Barça de Rijkaard. Rajoy seguía perdiendo elecciones y yo vivía en Zaragoza –hecho éste irrelevante, huelga decirlo.

A cambio de salvar la contabilidad de los bancos no les hemos puesto condición alguna. Ni hemos obligado a que despidan a esos ejecutivos o directores que les llevaron a esta situación, ni hemos limitado su sueldo –hubo un intento del gobierno de Rajoy, pero duró sólo las dos semanas que tardaron los técnicos del BOE en transcribir lo que decían los banqueros por teléfono. Tampoco les hemos intervenido, el Banco de España sólo se los mira con recelo en privado y les saluda efusivamente en público. Tampoco los hemos nacionalizado, ni siquiera los poderes públicos se sientan en sus Consejos de Administración –como sí pasa en los liberales Estados Unidos de Obama. Por último, tampoco les hemos regulado más estrechamente sus movimientos para impedir que vuelvan a equivocarse tan torpemente como en el pasado. Al contrario, lo que hemos hecho es premiarles regalándoles las Cajas, reconvertidas convenientemente en bancos. Adiós a cualquier atisbo de tener una banca pública y una política económica propia.

Pero ni aún así los bancos se salvan. Sus balances contables siguen en caída libre, hasta el punto de que Standard & Poor’s rebaja la confianza hasta la BBB a 11 entidades españolas. Una caída proporcional al número de viviendas vacías que acumulan. La única alternativa que se les ocurre a estos lumbreras que se sientan en los Consejos de Administración consiste en más reconducción general de las deudas a cambio de más inyección de dinero público en sus arcas.

En esencia esta solución sólo consiste en esperar que las cosas mejoren por arte de gracia –que nos rescaten de la crisis las economías de países como Alemania o Francia, que sí que tienen política económica e industrial- y que sea el futuro quien pague nuestras deudas de hoy. Sin embargo la cosa no mejora por muchos rescates camuflados que nos lancen. Entre Octubre de 2011 y Marzo de 2012, además de un cambio de gobierno, ha habido un incremento de casi 600.000 parados más. Las estimaciones más positivas indican que en 2013 llegaremos a los 6 millones de parados. Y con gente en el paro ¿quién compra productos? Y sin ventas ¿cómo pagan las empresas a los bancos? Aquí estábamos en 2008, y aquí seguimos.

La situación es verdaderamente insostenible en el ámbito hipotecario. La legislación española ayuda a ello. Durante la época de bonanza a ningún Gobierno se le ocurrió que era una insensatez que si los bancos estaban tasando ellos mismos los inmuebles hipotecados, la normativa sobre la dación en pago –entregar el piso a cambio de la condonación de la deuda- debería hacer corresponsables a ambas partes –entidad y prestatario. Al que no pagaba se le veía como un aprovechado, un sin vergüenza y cara dura que comprometía la legitimidad prestataria del banco y encarecía los créditos de los demás. Pero he aquí que la crisis ha hecho que estas percepciones se modifiquen.

Rubalcaba ya hablaba de un plan para salvar a “impagadores de buena fe” –misma idea clave: el que no paga es un listo y un sin vergüenza. Y Rajoy decidió aprobar un plan para la dación en pago, pero a su manera.

Esta manera, verbalizada por De Guindos, consiste en estudiar detenidamente qué podemos filetear del cuerpo del deudor. Es decir, sólo se pueden acoger a la dación en pago aquellas familias cuyos miembros no reciban ningún tipo de ingreso o cuya cuota hipotecaria sea mayor del 60% del total de ingresos familiares. Si Ud. está en este caso, sepa que para realizar la dación en pago tampoco debe tener ningún tipo de patrimonio inmobiliario –ni si quiera la 16ª parte del piso de su abuela. Y por supuesto ha de ser su única casa. Es decir, que para poder acogerse a la dación en pago resulta imprescindible que toda su vida se haya ido al garete por diferentes agujeros. Sólo así podrá cancelar un préstamo que ni Ud. debió aceptar, ni el banco debió otorgar –corresponsabilidad, lo llaman.

Pero no acaba aquí la cosa. En su ímpetu por asegurar que ningún listo se ría de los bien honrados banqueros, De Guindos incluyó unos baremos de las hipotecas que se pueden acoger a la dación en pago regulada, según número de población y tipo de hipoteca. A saber. Sólo son admisibles las daciones en pago en inmuebles que estén:

En un municipio de más de 1 millón de habitantes, tuvieran una hipoteca de menos de 200.000€.
En uno de entre 500.001 y 1 millón, o de áreas metropolitanas, fueran de menos de 180.000€.
En uno de 100.001 y 500.000 habitantes, fueran de menos de 150.000€.
Y en municipios de hasta 100.000 habitantes, fueran de menos de 120.000€.

Yo soy de Madrid, vivo en Barcelona y les reto a que encuentren una hipoteca concedida entre 2002 y 2008 de menos de 200.000€. Esta dación en pago podrá servir para lugares de poca población, pero lo que está claro es que para zonas como Euskadi, Cataluña o Madrid no se puede aplicar. Incluso hay quien interpreta la inconstitucionalidad de este baremo por no tratar a todos los ciudadanos españoles de la misma manera, y reclaman que se modifique según los índices del precio de la vivienda para cada región.

Por último, esta dación en pago otorga ventajas fiscales a las entidades financieras que la ejerzan. Motivaciones extra, se podría decir, como si no hubiera bastante con reducir su índice de morosidad –verdadero indicador del acierto bancario. De lo que no habla, ni se habla en ninguna parte, es de la fiscalidad de la dación para los prestatarios. La dación, a día de hoy, se considera como una donación en metálico de un tercero, con los consiguientes impuestos por donaciones y el incremento de la renta del individuo que la recibe. Es decir, la persona agraciada con esta dación todavía tendrá que solventar el pago de una cantidad de dinero nada desdeñable en impuestos.

En un régimen reformista como el que vivimos hoy –reaccionario dirían otros-, donde cualquier medida se justifica con otras similares tomadas en nuestro entorno europeo, podrían fijarse en cómo se está resolviendo la cuestión del sobreendeudamiento familiar en la Unión Europea. Tanto Francia como Bélgica, Austria, Dinamarca o la mitificada Alemania tienen sistemas para vehiculizar el sobreendeudamiento de las personas físicas. Mientras aquí en España contamos con una sola ley sobre procedimiento concursal, que trata a las personas y a las empresas de la misma manera y, por lo tanto, resulta de difícil o imposible aplicación para familias sobreendeudadas. Tenemos una dación en pago de carácter voluntario y prácticamente inaplicable. Y tenemos, claro, la estrategia económica que han utilizado todos los gobiernos de España desde 1978, el patapum p’arriba, el ya me lo solucionará Ud. otro día, no vaya a darme problemas ahora, la reconducción de una deuda que, asumámoslo ya, jamás podrá ser pagada.

sábado, marzo 31, 2012

La subasta del lote 49, de Thomas Pynchon

Existe una máxima vital que dice que cualquier vida se puede dar por completa si se ha plantado un árbol, tenido un hijo y escrito un libro. Pues bien, en una zona de la región sur de Turquía existe no uno, sino varios árboles plantados por mí y que además crecen año a año –los sigo por Google Maps. Además este año ha nacido nuestro primer hijo. Para completarlo sólo faltaría escribir un libro, y aunque uno ha participado con varios capítulos diversas obras colectivas, es esta una cosa que no todos los mortales somos capaces de hacer debido a la extrema complejidad y disciplina que requiere la escritura de una obra. En su defecto podríamos variar la máxima vital hacia algo así: toda vida se puede dar por completa si se ha plantado un árbol, tenido un hijo y leído un libro de Thomas Pynchon. Pues bien, sólo queda decir “Mission Accomplished”.

lunes, febrero 13, 2012

Su nación es lo primero


Dicen que de los errores se aprende. Y más que nunca los actuales dirigentes del PP y de CiU están demostrando aprender de aquellos fallos que tuvieron sus predecesores. La alianza tema a tema que parece que están desarrollando en el Parlament de Cataluña, simulando una negociación ardua y dura entre dichos partidos por el bien del país –cada uno del suyo- se convierte en realidad en pacto de gobierno similar al del último mandato de Jordi Pujol. 

Fueron tiempos aquellos del pacto CiU-PP del 99 en que ambos se reforzaban a sí mismos, tanto en Madrid como en Barcelona. Tras las elecciones de 1996 en las que Aznar necesitó los votos de CiU para convertirse en presidente del gobierno, Jordi Pujol vio caer su capacidad electoral hasta cotas mínimas, teniendo que recurrir al PP para garantizar su último empujón en el Govern.

De estos pactos quien peor salió parado fue la coalición catalana. Gran parte de su electorado intentaba ratificar con su voto un proyecto de construcción nacional que, aun rehuyendo voluntariamente de simbolismos, elaboraba una identidad claramente diferenciada y vehiculizada a través de las arcas públicas. La firma política con el gran tótem del españolismo dañó a CiU y engordó electoralmente los proyectos identitarios alternativos, como el de ERC.

El PP también pagó el pacto con Pujol. No a nivel nacional, pues su política de hostigamiento a los nacionalismos periféricos le permitió argumentar que lo que hacía era contrarrestar la deriva catalanista. Sin embargo este discurso adherido al pacto contribuyó a abrir los espacios ellos o nosotros en campañas como las de su gran rival electoral, el PSC.  

Perder el país para ambos partidos, unos en 2003 y los otros en 2004, supuso una desorientación que los catalanes intentaron corregir a través de un nuevo pacto con el PSOE, para sacar adelante un nuevo Estatut modificado sobre las aportaciones del Parlament. Mas y Zapatero jugaron al yo te salvo el Estatut, tú me devuelves mi país que salió por la culata debido a la indisciplina del PSC respecto del PSOE. 

Ahora, más de diez años después de aquellos pactos PP-CiU, la situación vuelve a repetirse. Se trata de un pacto sin firma, ocasionado de la necesidad de Mas de los votos del PP en el Parlament y de la valorada voz de Durán i Lleida a nivel nacional que hace sentirse a los conservadores de Génova menos solos en sus proyectos involutivos.

La no firma del pacto permite a ambos partidos salvar la cara delante de su electorado, dejando para las bambalinas de la política legislativa cualquier decisión y ocultando a sus votantes que, tras las cuatro barras o la rojigualda en realidad no hay más que un proyecto liberal-conservador compartido. Son el mismo partido que responde ante las mismas élites, pero con diferente electorado. Y como así lo saben, así lo demuestran.

A nivel catalán, el PP ha renunciado a cualquier voz crítica dentro de las instituciones. El trabajo de los 17 parlamentarios dirigidos por Alicia Sánchez Camacho consiste en votar exactamente y por sistema lo mismo que voten sus compañeros de CiU. Algo que no ocultan a cualquier entidad social que solicite de ellos la inclusión de tal o cual enmienda en diferentes proyectos legislativos.

A nivel español, CiU ha optado por tener protagonismo mediático manteniendo en la dirección de su grupo parlamentario a Durán i Lleida y reservando el discurso más combativo para el futuro –en la figura de Oriol Pujol- en caso de necesitarlo.  

Ambas formaciones tan sólo se separan públicamente en el ámbito de las decisiones identitarias. Camuflado entre tanta senyera, Artur Mas está consiguiendo completar, tras casi 15 meses de presidencia, el gran proyecto liberalizador. Ha eliminado la pequeña estructura de bienestar catalán que comenzó a crear los gobiernos del Tripartit y ha vendido por piezas la riqueza institucional de Cataluña con la falsa excusa de que “ellos” –los españoles encarnados en la figura de un PSC inconfundible con el PSOE y los malos catalanes de Iniciativa y ERC- dejaron la caja vacía. 

Mariano Rajoy, por su parte, aún no ha necesitado envolverse en bandera alguna, aunque sí reproducido exactamente punto por punto el esquema de CiU de que ahora el país ha vuelto a las únicas manos legítimas. Su principal problema es que todo lo vendible que tenía España ya fue finiquitado por las liberalizaciones de Aznar y Zapatero. Todo menos la fuerza productiva, ese gran activo que logró colocar con su última reforma laboral.

Dos proyectos que, en definitiva, son uno sólo. Incapaces de distinguirse a la luz del día, pero cuyos líderes los camuflan con sesgos identitarios, pervirtiendo y manipulando así los sentimientos de cada uno de los pueblos a los que dicen representar y dando alas a la única nación que les merece apoyo y respeto, la del liberalismo.

miércoles, febrero 01, 2012

El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith

Tanto tiempo allí, sobre la mesa, que Ripley se había convertido en un asiduo a los debates titulados ¿Qué voy a leer ahora?. Pero su peor enemiga, la pereza, siempre acababa por relegarle a puestos más oscuros aún a pesar de que todos me hablaban bien de él. Acostumbrado a su lugar secundario dentro de la bandeja de entrada, acurrucado entre los ejemplares que continuaban su saga, el talentoso Señor Ripley esperaba su oportunidad sin apenas creérselo. Cómo imaginar que el día que ésta llegara él iba a reaccionar tan rápidamente, asesinando los recuerdos de los libros leídos inmediatamente antes que él, comportándose como si fuera un amigo de toda la vida y viviendo a lo grande -¡ser leído!- por una maldita primera vez. [Seguir leyendo sobre El talento de Mr. Ripley, de Patricia Highsmith]

jueves, enero 26, 2012

Hay alternativas, de Vincenç Navarro, Juan Torres y Alberto Garzón


La primera cosa que me hicieron aprender en mi primera clase de macroeconomía en la universidad era que los preceptos de la ciencia económica son siempre contrarios a la lógica. Cuando se planteaban problemas sobre cómo hacer crecer la economía nacional, y todos los alumnos de primero decíamos al unísono que haciendo que la gente tuviera más dinero, repartiendo mejor la riqueza, la profesora respondía que estábamos equivocados y que éramos unos ingenuos. La forma de hacer crecer a un país consistía en aumentar los recursos de los grandes empresarios –emprendedores lo deben de llamar ahora. Reduciendo sus impuestos para que crearan más empresas y por tanto hubiera más trabajo. Incluso subvencionando a aquellos empresarios extranjeros que quisieran montar una fábrica en España. Era entonces cuando nosotros, ingenuos, decíamos “¡eso provocará el pleno empleo!”. Y de nuevo nos corregían. El pleno empleo era una utopía, algo propio de un discurso de Walt Disney en los años 50. Ahora, en el mundo de verdad, el pleno empleo se considera una tasa de paro entorno al 4 o al 6 por ciento.

Aquello no me encajaba en absoluto. Una ciencia donde siempre has de estar pensando contrariamente a lo que parece lógico, siempre en tensión porque aquello que parece favorecer tus objetivos es el camino diametralmente opuesto al que has de seguir. Suspendí, lo cual también me pareció contrario a la lógica elemental, pero no me quedó más remedio que resignarme y matricularme al año siguiente con el único profesor que estaba libre, Diego Guerrero. Este profesor no hablaba de macroeconomía, sino de otra cosa que daba en llamar economistas heterodoxos. Su página web personal en la universidad abría con una fotografía de Marx y la Internacional de fondo. Toda una declaración de intenciones para quien, además, nos recomendaba cada día leer a Adam Smith. Aunque sólo fuera por cultura general. 

Con Diego Guerrero la economía parecía recobrar la lógica. No porque sus alumnos fueran marxistas –en realidad éramos todos repetidores- sino porque la economía que él enseñaba nos decía, por ejemplo, que si se quiere un Estado de bienestar como Suecia se debería repartir mejor la riqueza del país. Aprendí mucho en aquella clase, además de pasar el curso, pero una vez salía del aula sabía que en el resto del mundo esa no era la economía de la que se hablaba.

Porque, admitámoslo, nadie hacía ni puñetero caso de la ciencia económica alternativa hasta que el invento de las hipotecas subprime estalló por los aires. Los cursos de economía crítica estaban absolutamente vacíos y negar la reforma laboral era ser un utópico o un antipatriótico. “There is no alternative”, no había alternativa.

Pero la profunda crisis económica y de legitimidad que estamos sufriendo ha hecho que algo cambie en la sociedad. Hoy los cursos de economía crítica se llenan y mucha gente que hasta hace dos años renegaba de la política y de la economía, de cualquier cosa que fuera social, ahora reivindica mayor participación en todos los ámbitos de decisión y un mayor y mejor reparto de la riqueza. Hoy todo es posible porque hemos descubierto el poder del compartir y de participar. Pero si todo es posible ¿por dónde empezamos?

Hay alternativas en un libro que da respuestas. Escrito por los profesores Vincenç Navarro y Juan Torres López junto con Alberto Garzón, joven economista y diputado de Izquierda Unida por Málaga. Comienza con un análisis del origen de la crisis internacional y de las causas por las que España se ha visto tremendamente afectada por ella. Este análisis es certero. Quizás todos podríamos hacer un relato más o menos veraz de aquello que ha venido pasando desde finales de 2007, pero los autores lo realizan perfectamente justificado con cifras y datos. Tan es así que casi no dejan rendija para la disensión. 

Las posiciones de los autores son bien sencillas. La economía ha de estar al servicio de las personas, y no éstas al servicio de la economía. Con sus páginas rompen multitud de debates uniparadigmáticos que, apoyados por la prensa, nos conducen a varios callejones económicos sin salida. Rotas las dicotomías tradicionales, se dedican a poner cara y ojos a ese mal al que llamamos mercados, incidiendo en que éstos hacen lo que quieren porque nosotros –el Estado- no les ponemos ninguna traba. 

Los falsos debates económicos, que giran en torno a cuánto y cómo recortar derechos sociales, son debates en realidad políticos camuflados de tecnicismos que impiden a los ciudadanos su participación real en ellos. Hay alternativas utiliza un lenguaje sencillo, retoma la lógica que todos abandonamos en esa primera clase de macroeconomía y de manera muy divulgativa explica cómo podemos superar la actual situación de crisis sin empobrecernos económica, pero sobretodo políticamente, aún más.

Pero no sólo de heterodoxos puede vivir el hombre. Últimamente me he encontrado en foros con pensadores de corte liberal que, ahora sí, se están viendo obligados por la realidad a realizar exactamente el mismo análisis de la crisis que el libro Hay alternativas. La diferencia es que mientras que los liberales proponen como solución la rebaja de los impuestos y de los salarios para aumentar la competitividad, los tres economistas que firman este libro aseguran que eso sólo traerá más pobreza y aumentará el tiempo de recuperación de la crisis para la mayoría de la sociedad. Que será a través de un sistema fiscal justo, de una reforma nacional e internacional de la economía que asegure un control de los mercados financieros, del incremento del poder adquisitivo de las clases populares –subida de salarios- y la promoción de las PYMES –frente al gran empresariado- la única forma de salir de ésta. 

Hay alternativas es un libro didáctico de economía, divulgativo, que explica cómo funcionan aquellos resortes económicos que controlan nuestras vidas y cómo podemos hacerlos funcionar a nuestro favor.  Se trata del libro de economía para hacer la revolución en familia, pues lo pueden leer y entender perfectamente desde el adolescente retraído hasta la abuela del "Hijo, tú no te signifiques". Al final la cosa no es tan complicada. ¡Es la política, estúpido!

El libro se puede comprar en cualquier librería por 10€, editado por Sequitur, pero también se puede descargar gratuitamente a través de este enlace a la interesantísima web de Vincenç Navarro.

jueves, enero 12, 2012

Crónicas de Jerusalén, de Guy Delisle


A nadie le gustan las novelas. O los libros. A todos nos gusta tal o cual autor. Tal o cual libro. Pasa igual con los géneros. Te puede gustar la literatura policiaca en general, porque te gusten los temas que suelen tratar. Pero existirá mucha literatura policía a la que ni te acercarías por miedo a que fuera ella quien te destripara a ti.

A mí me pasa lo mismo con el cómic. No es que me guste, en términos generales. Es que existen unos autores que sí me gustan lo que cuentan y cómo lo cuentan. Un estilo determinado de cómic. Me pasa con Jason y también con Eisner. Pero sobretodo me pasa con Guy Delisle.

[Leer más sobre Crónicas de Jerusalén, de Guy Delisle]

domingo, enero 01, 2012

Otros blogs que sigo

Blogs sobre Pobreza y Exclusión Social



la situación del espectáculo | elsituacionista.org

Todo es posible - El blog de Oscar Mateos

+ Arguments? - El blog de Albert Sales

Miquel, 15 años en la calle - El blog de Miquel Fuster

Con cartones por la calle - El blog de Enrique Richard

Joseph Rowntree Foundation - Blog

Pobreza Cero

Economía Solidaria - Fundación Gaztelan

Contrapoder

3.500 millones

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Think Tanks sobre Pobreza y Exclusión Social

Actualidad e Información sobre Pobreza y Exclusión Social



Revista de Estudios Sociales y de Sociología Aplicada

Vulnerabilidad Social

Informes Creu Roja Catalunya

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Colección Estudios Sociales de La Caixa


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Máster de Investigación en Sociología y Demografía - UPF

Máster en Problemas Sociales - UNED

Posgrado en Exclusión Social, Integración y Ciudadanía - UNED

Máster en Estudios Avanzados en Exclusión Social - UB

Posgrado en Capacitación Profesional para la Acción Social - Sant Joan de Déu

Experto Universitario en Alimentación y Cohesión Social - Fundació Pere Tarrés/Blanquerna



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Derrota Urgente

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Vivenç Navarro

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