viernes, noviembre 24, 2006

¡Los lobos nos comen por los tobillos!

Italo Calvino ya hablaba, en su libro Las Ciudades Invisibles, de una Ciudad con nombre de Mujer –como todas- donde las calles y fachadas eran esplendorosas. Donde la población vivía feliz en sus casas impolutas y, cada noche, depositaba en un cubo todos sus desperdicios –que eran muchos, pues todo estaba hecho para usar y tirar. Marco Polo –que así se llamaba el personaje principal de la obra- le narraba a su Emperador, Gengis Khan, que en esa misma ciudad aconteció un día que los desperdicios, de tan acumulados que estaban, se terminaron por apilar detrás de los muros de la ciudad. Y poco a poco, la basura acumulada fue más grande que los muros y ésta terminó sepultando aquella esplendorosa ciudad.

Es frecuente que, como en el relato de Calvino, todos los asuntos relacionados con el Medio Ambiente se comenten en la palestra pública desde posiciones negativas, destacando lo poco que nos queda de vida en este planeta –cosa que ninguno veremos- o lo dañino que es para nuestra misma subsistencia nuestro modo de vida occidental y moderno. Nunca jamás se hacen proposiciones o sugerencias concretas salvo las ya clásicas de ahorro doméstico. Como si la política no tuviera nada que ver con estos desastres que se nos avecinan. Y así, cuando se anuncian planes o políticas que afectan claramente al Medio Ambiente pero que no lo tienen como eje principal, desde los medios y desde la política no se vinculan ambos problemas. “¡No relacionan, Uds. no relacionan!”, que decía mi profesora de física de 1º de BUP, harta de que lo aprendido en el primer semestre no fuera recordado en el segundo.

Con los problemas de la energía en España tampoco relacionamos. El año pasado, José Luis Rodríguez Zapatero presentó un plan de su gobierno para la conexión por carretera de diferentes ciudades del Estado. Era, y es, un plan ambicioso de comunicación viaria que ninguno de los anteriores gobiernos se atrevieron a presentar, quizás considerando que la rentabilidad política del mismo no era aún lo suficientemente grande como para meterse en él. Para quienes no conozcan las carreteras españolas les diremos que las autopistas principales, en su mayoría, conectan todas las ciudades a través de Madrid y de otros puntos centrales de la Península, haciendo que desplazarse de una localidad pequeña a otra se haga enormemente complicado, en carreteras de un solo carril por dirección y peligrosamente monótonas. El plan presentado por el Ministerio de Fomento consistía en la construcción de diferentes Autovías –dos carriles por sentido- que conectaran de manera directa muchas de esas localidades secundarias –y que me perdonen los allí residentes.

Al mismo tiempo, el Ministerio de Medio Ambiente –que comienza a ser parte integral de este blog en su nuevo formato- anunciaba la puesta en marcha de un plan de reducción de la contaminación pensando en el cumplimiento de los Protocolos de Kyoto por España firmados. Dentro del plan se instaura la concesión de subvenciones para la ayuda a los empresarios que contaminen mucho en pos de que logren reducir sus emisiones de CO2 y se anunciaba la subida de las facturas que los hogares pagaban por su consumo energético –como bien apuntaba Ottinger en los comentarios de la anterior entrada- y que personalmente me merecen la misma opinión que la subida de la factura del agua.

Ambos planes son dramáticamente incompatibles a la vez que catastróficos. Primeramente, desde el Gobierno se pretende recortar las emisiones de CO2 pero se invita a la población a utilizar el transporte privado por medio de sus nuevas carreteras. En toda Europa Occidental, donde por decirlo de paso las carreteras son mejores en términos generales que las españolas, se está apostando por la construcción de una red más eficiente y eficaz de ferrocarriles, de conexiones aeroportuarias nacionales más rápidas y baratas, en definitiva, por el transporte público. Al tiempo nosotros seguimos viendo la tradicional imagen del coche veraniego familiar con los niños, los padres, los bultos y la suegra. Con el Toro de nuestras carreteras. Despeñaperros para arriba, Despeñaperros para abajo. Sólo la aparición del Aire Acondicionado y del DVD –mayor consumo energético- para entretener a la prole ha cambiado la decoración de las carreteras. Mientras, los precios de los trenes de alta velocidad son subvencionados para los residentes de una comunidad y no de otra. Inaccesibles en todo caso para una familia española numerosa –esto es, dos hijos y una suegra-, pensados para la comunicación de los negocios, para el turismo de alto gasto y no para el desplazamiento de personas –sin contar cuanto dinero vayan a dejar en la ciudad de destino.

Y por otro lado subvencionamos a los empresarios que contaminan, que han ganado más dinero con sus negocios al no tener en cuenta el coste ambiental que cada empresa genera y que, por tanto, han actuado de forma irresponsable. En lugar de sancionar al empresario por contaminar le pagamos para que deje de hacerlo. Y todo ello sin cuestionarnos la norma internacional, Kyoto, que hemos firmado, su lógica y su finalidad –que por cuestión de espacio trataré de explicar en otra entrada.

Los muros de nuestra Ciudad empiezan a resquebrajarse, y en lugar de apuntalarlos pensamos en el dinero que van a perder quienes los construyeron.

viernes, noviembre 17, 2006

Gota a gota se hace el río

Llevamos unos días donde, tanto en política internacional como en la política española, el agua es un tema de moda. El 9 de noviembre se presentó en Ciudad del Cabo el Informe Mundial de Desarrollo Humano del PNUD que este año está dedicado a la situación mundial del agua. Como los asuntos internacionales del agua son asuntos bien explicados en otros lugares y además ya habrá tiempo para revisarlos aquí, hoy nos fijaremos en los problemas políticos que la gestión del agua plantea en la política española. Problemas que, no obstante, siguen siendo trasladables a multitud de países.


Por un lado se ha suscitado polémica ante el aviso de la Ministra de Medio Ambiente Cristina Narbona de que la ley establecerá un mínimo de 60 litros por persona y día a raíz del cual el agua se pagará más cara. El establecimiento del mínimo es un aporte de la ONG Ecologistas en Acción del cual se sienten muy orgullosos a pesar de que el Ministerio lo ha entendido como le ha dado la gana. Este mínimo tiene de beneficioso en cuanto que se obliga al Estado a asegurar que todas las personas –no sólo los españoles y extranjeros legalmente residentes- tienen agua potable en calidad y cantidad suficiente para la subsistencia, independientemente de si la pueden pagar o no –que habría que ver cómo se aplica esto. De resultar así, España sería uno de los principales países en hacerlo y seguir con las recomendaciones de distintas organizaciones internacionales. La polémica ha salpicado este anuncio al ser entendido como un ataque al progreso de España por parte de algunos alcaldes y presidentes autonómicos de las filas contrarias a Narbona. Si desde la Comunidad de Madrid, su portavoz Ignacio González ha declarado que el Ministerio pretende equiparar a España con “el África subdesarrollada”, desde Valencia la alcaldesa Rita Barberá ha ido más allá y, obviando las comparaciones, ha asegurado que la medida sanciona la higiene de los ciudadanos. Vamos, que la Ministra llama a las masas de España a no lavarse. Esta demagogia que sigue la línea de defensa del PHN en su día, lo único que hace –además de decir que el mínimo de agua es bueno para ellos y no para nosotros- es desatender la principal crítica que se le podría hacer a la propuesta. A saber, sancionar el consumo de los ciudadanos como si ellos fueran realmente los culpables de una situación de sequía o de despilfarro del agua que en realidad ha ocasionado los beneficios a las industrias, la política urbanística de según qué Comunidades Autónomas y, por supuesto, las políticas agrícolas tanto de la UE como de todos los Gobiernos de España.

Porque son las industrias, los campos de golf y el cultivo de productos agrícolas –con subvención europea, por cierto- inapropiados para las zonas áridas de la Península Ibérica, las que se llevan el mayor porcentaje de agua y no lo consumido por las familias españolas. El establecer tramos tarifarios en la factura del agua puede educar en el consumo responsable del agua, pero también puede suponer que aquellas familias que lindan con la pobreza –casi 2 millones de españoles y españolas sufren la pobreza severa- se vean obligadas a reducir drásticamente su consumo o arriesgarse al impago de facturas y posterior corte del suministro.

Además, la Ley de Aguas que se debate en el Ministerio está reflejando la Directiva Marco del Agua de la UE, la cual propone que el coste de las infraestructuras para el servicio esté reflejado en la factura del agua. Recuperación de costes, lo llama. Esta iniciativa está siendo aplicada por instituciones como el Banco Mundial y el FMI en sus programas de cooperación sobre el agua y, en realidad, sólo garantiza libertad para encarecer los precios a las empresas privadas que se metan en este creciente negocio. Porque si el servicio es garantizado por el Estado, éste no ha de verse necesitado de recuperar costes por vía factura, sino que tiene otros mecanismos para socializar la recuperación y que se haga ésta de manera proporcional.

Paralelamente al debate sobre la Ley de Aguas, corrían rumores en estos días inciertos sobre la posibilidad de que el PSOE, bien por medio del Gobierno o bien por medio del grupo parlamentario socialista en el Congreso, retocara las propuestas de reforma estatutaria que emprenden las Comunidades Autónomas incluyendo directrices de la política estatal de aguas. Esta propuesta se acercaría más a la realidad que cualquiera de las que hayamos podido escuchar, pero lamentablemente obedece a otros motivos. La idea del PSOE es dirimir las diferencias existentes sobre el agua en sus distintas federaciones de manera interna, para asegurar que las necesidades políticas, que no ambientales, de cada región quedan satisfechas. Acordándose de su política se olvidan de la política de gestión del agua dejando el problema sin solucionar.

Gestionar el agua de una manera regional y no local es algo que ayuda a su conservación y, por tanto, garantiza el acceso actual y futuro. Es más, esta gestión no debería dejarse en acuerdos entre las mismas Comunidades Autónomas y el gobierno central, sino que debería involucrarse a países con los que compartimos cuencas. El caso del Tajo en Portugal es algo que evidencia esta necesidad, pues cuando en la Península Ibérica no llueve, Portugal sufre una doble sequía al ver cómo las autoridades españolas cortan el flujo de agua río arriba. Todo esto se puede resumir de la siguiente manera: gestión del agua entre las distintas administraciones, sean todas de un mismo Estado o no, contando con la participación ciudadana, con empresas y consorcios públicos fuertes, incluyendo los planes demográficos, urbanísticos, industriales y sobretodo agrícolas de la zona y tomando como principio inamovible que el agua de una cuenca no ha de salir de la misma, pues tiene graves consecuencias sobre el ecosistema y compromete su sostenibilidad. Pero eso sería tomarnos las cosas en serio.

miércoles, noviembre 15, 2006

Nuestra colonia en África


En las Relaciones Internacionales lo más parecido que ha habido a un sorteo de vivienda de protección oficial fue el Congreso de Berlín de 1885. En él, las potencias europeas –y las no potencias- se repartieron el control sobre el continente africano y establecieron las normas de convivencia de los europeos en el mismo. Allí Bélgica se hizo oficialmente con el Congo y a nosotros, al Imperio Español, nos tocó en suerte un cacho de África al que dimos en llamar Guinea Ecuatorial. (leer más)

Tony Hanna and the Yugoslavian Gipsy Brass Band

Uno llega a estas cosas como se ha de llegar a los pequeños grandes encuentros. Buscando música de Goran Bregovic en una tienda de discos a mis manos calló este libro-disco cuya portada te invita irremediablemente a comprarlo por miedo a que sea la última copia y que no exista otro medio posible de hacerte con sus sonidos.

Si comienzas a leer el libro, te das cuenta de dónde se integra la obra que tienes entre manos. “Mi aldea perdida en algún lugar entre Belgrado y Bagdad” reza el título de la misma. La tierra de los gitanos que tantos otros han descrito, la Atlántida de un pueblo errante que entendía de nación antes de que la Modernidad atrapase el concepto para sí. Lo que vas a escuchar es parte de sus muchos himnos.

Introducimos el disco en el reproductor y la mezcla de estilos que se preveía no decepciona. El gran Tony Hanna fue uno de los cantantes libaneses de mayor éxito mundial en los 70 cuando, de repente, abandonó el mundo del espectáculo, abandonó sus residencias en Detroit y Londres y puso rumbo al pueblo de sus antepasados en Líbano. Restaurando la casa familiar y convirtiéndola en una pequeña fortaleza, Hanna se refugió allí en busca de sus raíces, huyendo del monstruo del negocio musical. Sin embargo fueron sus admiradores de la Yugoslavian Gipsy Brass Band los que nunca se olvidaron de él y consiguieron sacarle de su retiro. Tony aceptó sin pensárselo y firmó el contrato sin siquiera leerlo, sabedor de que entre músicos gitanos no hace falta más que darse la mano.

Cantando canciones de Michel Elefteriades, la mezcla de sonidos árabes con la pasión del floklore gitano de los Balcanes hace que uno no pare de bailar o de tamborilear con los dedos durante toda la sesión. Cuando lo terminas de escuchar piensas cómo has podido vivir sin esto antes. La primera sensación que transmite es la de alegría. Felicidad por ser libre y por saberse tal. Eso te dicen desde la banda de los gitanos yugoslavos. Hay canciones, como Arabalkan, en la que hasta las gallinas parecen formar parte de una extraña orquesta que transmite todas las sensaciones de de la vida. Tenía razón Bregovic cuando decía que la música de los gitanos jamás podrá ser conquistada por la burguesía, pues para poder tocarla de esa forma es necesario que los músicos escupan más de lo que una sala convencional está dispuesta a permitir. Afortunados ellos, afortunados los que admiramos la forma de vivir y de sentir de estas personas.

Trágicos sones se combinan con la alegría de las trompetas y aunque uno no sepa qué quieren decir las letras en árabe, por seguro aprehenderá lo que quiere decir cada canción. Es una suerte que en España alguien como Dro esté distribuyendo esta música. La única manera que había de conocer a los otros gitanos, esos que no cantan flamenco, era yéndose a los barrios marginales de las ciudades balcánicas. Donde la recogida de basuras consiste en montones apilados en las esquinas de unas calles sin asfaltar. Donde los niños andan descalzos, donde la marginación es sinónimo de libertad y la riqueza, mucha o poca, se comparte. Donde las diatribas morales sobre el bien y el mal se desvanecen teniéndose que procurar un lugar en el mundo.

Un disco como éste es digno homenaje a la gente que habita esos lugares. A la nación más grande que jamás tuvo un Estado. A los que aportan miles de conceptos culturales a las identidades nacionales de toda Europa mientras ésta les repudia y les teme. A los que no entienden, ni quieren, de derechos de autor [guiño, guiño –Teddy Bautista, guiño, guiño] porque piensan que la música es patrimonio de todos. A los que se sienten libres porque no tienen obligaciones con el Mundo. A las últimas tribus nómadas que habitan Europa y que sienten como suyo todo el cacho de tierra que va desde Bagdad hasta Belgrado.

lunes, noviembre 13, 2006

Tony Hanna and the Yugoslavian Gipsy Brass Band

Uno llega a estas cosas como se ha de llegar a los pequeños grandes encuentros. Buscando música de Goran Bregovic en una tienda de discos a mis manos calló este libro-disco cuya portada te invita irremediablemente a comprarlo por miedo a que sea la última copia y que no exista otro medio posible de hacerte con sus sonidos.

Si comienzas a leer el libro, te das cuenta de dónde se integra la obra que tienes entre manos. “Mi aldea perdida en algún lugar entre Belgrado y Bagdad” reza el título de la misma. La tierra de los gitanos que tantos otros han descrito, la Atlántida de un pueblo errante que entendía de nación antes de que la Modernidad atrapase el concepto para sí. Lo que vas a escuchar es parte de sus muchos himnos. (leer más)

martes, noviembre 07, 2006

Convirtiendo la oscurana en claridad

[Publicado originariamente en Derrota Urgente]

Aún estamos esperando confirmación, pero con más del 60% de votos escrutados, parece que Daniel Ortega se va a hacer con la Presidencia de Nicaragua. El sistema electoral permite a cualquier a de los candidatos ganar en primera vuelta si obtiene el 40% de los votos o si se hace con un 35% y saca, al menos, cinco puntos al siguiente candidato. Así pues, el Sandinismo –o lo que queda de él- volverá a gobernar en Nicaragua 27 años después de que se hiciera con la victoria en la Revolución y 16 desde que perdiera las elecciones.

En todo este tiempo, Daniel Ortega ha sido el director del Frente Sandinista. No ha faltado, desde que se convocan elecciones, a ninguna pelea electoral y, aunque ha perdido todas y es el candidato más detestado por la mayoría de la población, aún se puede hacer con la Presidencia debido a ciertas claves. La primera, como comentábamos, es el sistema electoral. Éste fue modificado por un acuerdo entre el propio Ortega y el entonces presidente Alemán –actualmente convicto por corrupción. Entre estos dos personajes se establecieron esos extraños porcentajes de los que hablábamos buscando que Ortega se hiciese, de una vez por todas, con la que parece va a ser su primera victoria electoral. La segunda es el apoyo internacional obtenido por él. Frente al apoyo norteamericano de Eduardo Montealegre, Ortega esgrime sin pudor el apoyo de Chávez y de su petróleo. De nuevo los dos modelos de América se vuelven a encontrar en unas elecciones. La diferencia es que ahora Ortega no invoca el bolivarismo como sí hiciera Evo. Ortega sigue manteniendo una imagen marxista pero sustentada con una fuerte alianza con sectores de la derecha nicaragüense. No obstante, el vicepresidente de Ortega es un conocido líder de la Contra y quien, además, confiscó su casa tras el fin de la Revolución y aún sigue viviendo en ella. Juntando todos estos apoyos, más el eclesiástico, Ortega va camino de ganar las elecciones.

No será en cambio su primera Presidencia pues organizó la Revolución Sandinista desde la dirección del Frente y la posterior resistencia frente a los ataques de la Contra. Desde 1979 hasta 1990 Ortega presidió un país que pasó desde el más profundo revolucionarismo marxista-católico a ser salvajemente destrozado por una guerra civil promovida y sostenida por Washington. Haciendo un poco de historia, podemos ver cómo los sandinistas hicieron una revolución armada desde abajo frente al régimen de la familia Somoza quien llevaba más de 40 años humillando al país.

La Revolución Sandinista rompió con muchos mitos de las revoluciones marxistas. Como se ha dicho, no se perdió el carácter de revolución católica en ningún momento. Prueba de ello fue el nombramiento de Ernesto Cardenal, un jesuita ordenado, como Ministro de Educación. Cardenal pidió permiso al Vaticano para aceptar el cargo y éste fue concedido. Sin embargo, la alianza entre la Administración de Reagan y Juan Pablo II motivó que el permiso fuese retirado y se ordenara a Cardenal abandonar el Ministerio. Ante la negativa de éste, fue expulsado de la Iglesia.

Una Iglesia que aún jugaría un papel fundamental a la hora de desacreditar a una Revolución y a un pueblo que en ningún momento pretendieron faltar a los principios católicos. Cuando Juan Pablo II organizó su viaje a Managua mediados los 80, exigió que el gobierno en pleno acudiera a recibirlo a pié del avión. Ernesto Cardenal –aún no expulsado- se encontraba en esa fila y cuando le tocó el turno de saludar al jefe de su Iglesia lo hizo como católico, no como Ministro. Arrodillándose y besándole el anillo, tuvo que aguantar agachado la reprimenda pública de Juan Pablo II por haberse convertido en Revolucionario. Ese dedo acusador del Papa –ese de quien dicen que pacificaba países- que regañaba a un Ministro de Educación capaz de establecer un plan de alfabetización que acabó con el índice del 82% de analfabetismo del país, se volvió más adelante hacia la misma población nicaragüense cuando en la misa pública multitudinaria conminó a todos los revolucionarios a bajar las armas y dejar la doctrina marxista para adentrarse en un liberalismo católico representado por EEUU.

Los Gringos siempre consideraron Centroamérica como su patio de atrás y pensaron como oportuno crear un movimiento contrarrevolucionario que sostuvo una guerra civil que terminaría con las posibilidades del Sandinismo. En 1990 los dirigentes del Frente accedieron a la celebración de unas elecciones que ganaría Violeta Chamorro y que dejarían a un Daniel Ortega corrupto en la dirección de la oposición. Para entonces Ortega ya se había convertido en referente para las izquierdas europeas. Sin ir más lejos, fue traído por el Movimiento contra la OTAN aquí, a España, para apoyar la más multitudinaria de las manifestaciones contra el ingreso en la alianza. Mientras su pueblo, sus revolucionarios, se morían en la selva nicaragüense luchando frente a una Contra abastecida, creada, dirigida y apoyada por los norteamericanos, Ortega fue capaz de salir al estrado de la manifestación en Madrid, mirar a la cara a todos los manifestantes, ¡y defender la política atlántica de Felipe González!

España entró en la OTAN y EEUU ganó para su eje al segundo país más pobre de América –tras Haití. Ortega se quedó en la oposición, acusado de violación de una de sus hijas y con la mente puesta en recuperar el poder cuanto antes. Parece que ahora ya le vuelve a tocar. Es una lástima que tras de sí deje los caminos del sandinismo destrozados. Que nadie recuerde que en esa Revolución no había policía que reprimiese a los ciudadanos. Que la más popular de las revoluciones latinoamericanas fuera rota por los designios norteamericanos, el egoísmo de la clase alta nicaragüense y la corruptela de dirigentes como Ortega. Hoy puede ganar él, pero pierde Nicaragua.

“Es posible que esté equivocado, pero déjenme equivocarme esta vez a favor de los pobres”

Ernesto Cardenal, Ex-Ministro Sandinista y ex-jesuíta.

viernes, noviembre 03, 2006

Nosotros, de Yevgueni Zamiatin

El mundo de la literatura utópica es realmente apasionante si el lector pone empeño en discernir las pequeñas diferencias que existen entre todas las obras sí mismas y entre lo que ellas relatan y la realidad. El libro que aquí presentamos se titula Nosotros y fue escrito en 1920 por el autor ruso Yevgueni Zamiatin. Es de recibo reconocer a este autor una crítica hiriente al sistema soviético impuesto tras la Revolución del 17. Publicar esta obra le costó el exilio en París, lugar donde moriría años más tarde. Escrita originalmente en inglés, Nosotros asumirá sin vergüenza la misión de caricaturizar el régimen soviético destacando lo que de horrible hay en él y a la vez sirviendo de crítica, cómo sólo las buenas obras distópicas pueden hacer, al sistema Moderno de ordenar (leer más).

Nosotros, de Yevgueni Zamiatin

El mundo de la literatura utópica es realmente apasionante si el lector pone empeño en discernir las pequeñas diferencias que existen entre todas las obras sí mismas y entre lo que ellas relatan y la realidad. El libro que aquí presentamos se titula Nosotros y fue escrito en 1920 por el autor ruso Yevgueni Zamiatin. Es de recibo reconocer a este autor una crítica hiriente al sistema soviético impuesto tras la Revolución del 17. Publicar esta obra le costó el exilio en París, lugar donde moriría años más tarde. Escrita originalmente en inglés, Nosotros asumirá sin vergüenza la misión de caricaturizar el régimen soviético destacando lo que de horrible hay en él y a la vez sirviendo de crítica, cómo sólo las buenas obras distópicas pueden hacer, al sistema Moderno de ordenar la vida política

Planteando la trama en un mundo donde el holocausto mundial ha obligado a refugiarse a los supervivientes en una campana de cristal que les protege de la naturaleza salvaje, Zamiatin situará en el centro del sistema político a la Razón. La racionalización de todos los procesos, públicos o privados, que hay en la vida será obra de lo que es llamado el Estado Único. Es muy interesante observar cómo el autor colocó un poso de lógica racional a toda acción que el sistema emprende hasta el punto de hacer natural la vida antinatura. El título de la obra, Nosotros, está presente en todo el texto al existir una dialéctica nosotros-vosotros-ellos que diferencia muy bien a los grupos presentes en la discursiva. Escrita como si fuera un diario de uno de los hombres clave en los desvaríos del Estado Único, la novela sitúa a los individuos como piezas pequeñas de una gran maquinaria, la que realmente tiene importancia y por la que se han de hacer todos los sacrificios individuales posibles.

El mundo que describe Zamiatin es un mundo de paredes de cristal, donde la privacidad no existe salvo para el sexo y los nombres han dejado paso a la deshumanización del código de serie. El autor del diario escribe para vosotros -el lector- que será un ser considerado inferior por el hecho de no poseer aún la sabiduría para crear un Estado Único. La misión de nosotros será la de llevarle la bendición del Estado Único a vosotros, sin embargo una serie de acontecimientos –llevados a cabo por ellos, naturalmente- pondrán en compromiso el cometido.

Todo lector que se acerque a este ruso casi desconocido en España tras haber pasado por 1984 de Orwell no podrá negar que este inglés leyó y calcó a aquel ruso. Los parecidos en la trama son similares, si bien Zamiatin supo insertar mejor que Orwell la racionalidad moderna del Socialismo Real de la URSS. Por supuesto, Nosotros está notablemente mejor escrita que 1984, lo que se agradece bastante. La figura del Estado Único es sustituida por Orwell por el llamado Gran Hermano. Las paredes de cristal producen el mismo efecto de control que la Pantalla de 1984. Los paralelismos son tantos que en ambos relatos los hombres son los protagonistas y unas enigmáticas mujeres –las cuales saben cómo despertar los instintos más salvajes de éstos- romperán su rutinaria y tranquila vida. Pero no se asusten, el final que Zamiatin le dio a Nosotros no fue el mismo que eligió Orwell para 1984. En ambos casos les sorprenderá.

Para el lector español la obra de Zamiatin parecía aún presente en el Índice de Libros Prohibidos. O más correctamente, ausente de un Índice de Libros Permitidos pues la novela llevaba descatalogada desde que en 1993 Tusquets diera cuenta de ella. Muchas librerías han sido recorridas en busca de un ejemplar perdido, nuevo o viejo, y otros tantos lectores se han visto en la tentación de adquirir un ejemplar por medios de dudosa legalidad pero de incuestionable eficacia [guiño, guiño -Teddy Bautista- guiño, guiño]. Sin embargo el año pasado, una pequeña editorial aragonesa, de origen libertario, y especializada en senderismo y librodiscos de música popular muy recomendables llamada Prames, logró sacar a la luz una edición posibilitando que una nueva lectura de este texto, tan actual en tiempos del Socialismo Real, como hoy. Es lo que pasa con las obras distópicas, que sirven para las dos caras de la Modernidad, la socialista y la capital, y nunca pasan de moda.

Que la disfruten.

jueves, noviembre 02, 2006

Se busca al Sr. Frío


"Madrid: 2 meses de verano y 10 de invierno". Vive dios que las cosas ya no son lo que eran. Desde luego, ¿quién han visto que un día 2 de Noviembre estemos a 18º de máxima? ¡Pardiéz! Y eso que hoy en Madrid ha llovido. Si esto hubiera ocurrido hace setenta años la Defensa de Madrid tendría que haber sido en bermudas. Y eso no es serio, hombre de dios. Para aquellos que -como el que suscribe- el frío les da la vida que en Noviembre se saquen las camisas floreadas y de manga corta es un crimen. Esperamos fervientemente que lleguen esos días de frío matritense, donde el cielo se vuelve de azul quebrado y el sol, justo en lo alto de nuestras cabezas, no caliente ni a las lagartijas. Desde que el Euro entró en nuestras vidas ya nada es lo mismo. ¡Maldita globalización! ¡Maldita europeización! ¡Maldito Jovellanos! ¡Mi reino por diez días de frío!

Por otro lado, hoy nos felicitamos desde aquí de la sentencia del Juzgado de lo Penal nº 3 de Santander que ha dictaminado que bajarse música de internet -o lo que sea- no es delito a no ser que el Caballero Don Dinero se meta de por medio. Es decir, que si lo hacemos todo sin pagar ni ser pagados la burra puede estar funcionando todo el día. Pobre Teddy, que disgusto le han dado.