jueves, marzo 29, 2007

Fantasmas Balcanicos (II)

La Unión Europea había demostrado su ineficacia a la hora de actuar como bloque en un conflicto militar grave dentro del continente. EEUU, como tantas otras veces, había tenido que acudir, esta vez en su forma diplomática, para poner fin a un enfrentamiento que ya hacía tiempo había sobrepasado los límites de lo permisible en tiempos de guerra. En su actuación diplomática, y como ya explicamos en la primera parte de esta serie, EEUU había tomado a Milosevic como su principal confidente. Los Acuerdos de Dayton por los que se ponía fin a la confrontación abierta y dividía Bosnia en dos repúblicas étnicas supuestamente destinadas a unificarse pero que en la práctica eran un protectorado a la Unión Europea ponía a Milosevic como autoridad moral y política en la zona. Era quien había logrado hallar la solución a un conflicto que él mismo había iniciado, hecho éste que ya nadie recordaba.

La Administración Clinton ya había olvidado la zona tras haber concluido con un supuesto éxito de su política diplomática. Habían ido a Europa a poner orden y a defender los Derechos Humanos, una palabra que comenzaba a tener mucha importancia en las Relaciones Internacionales tras el fin de la Guerra Fría. Sin embargo la política interior estadounidense hacía aguas por un asunto tan estúpido como el affair Lewinsky. Nerviosos por todo el revuelo que estaban provocando las mentiras de Bill Clinton, los miembros de su equipo idearon una campaña de bombardeo de Iraq alegando que Saddam Hussein había violado las zonas desmilitarizadas tras la 2ª Guerra del Golfo. Los bombardeos trataron de actuar como cortina de humo –véase película homónima- pero terminaron por no funcionar. Fue en ese momento donde la política represiva de Milosevic volvió a la mente de algún burócrata estadounidense.

Slobo llevaba años hostigando a la mayoría albanokosovar de la región de Kosovo. Ésta era una provincia perteneciente a la República de Serbia. Autónoma hasta que llegó Milosevic a la presidencia de la República Federal de Yugoslavia, Kosovo es además el mito fundacional de la nación serbia pues fue allí donde las tropas eslavas perdieron una batalla decisiva frente a los otomanos pero que consiguió sentar las bases de una identificación nacional. Cuando el discurso de Milosevic terminó por volverse del socialcomunismo yugoslavo hacia el nacionalismo serbio, Kosovo y su relación de fuerzas poblacionales cobraron una importancia extrema en el mismo. La demografía de ésta región a mitad de camino entre Serbia y Albania es mayoritariamente albanokosovar. Los albanokosovares son de religión musulmana y políticamente independentistas en su mayoría si bien existen grandes grupos que abogan por la inclusión de la región en el Estado Albanés tan querido por Harry. Dentro de Kosovo también vive una población serbia minoritaria que, frente a lo que podría creerse, es altamente marginada y odiada por la población serbia de fuera de Kosovo.

Milosevic estaba provocando la huida de los albanokosovares y el establecimiento de la población serbia marginada dentro de la región de Kosovo. Se trataba de poblar de serbios una zona económicamente deprimida y de echar de allí a los habitantes centenarios. Exactamente lo mismo que croatas y serbios habían realizado en las guerras de Bosnia. Y siguiendo con el modelo, Milosevic no movilizó a su ejército federal ni a fuerzas policiales serbias sino que estableció una red de financiación de fuerzas paramilitares y de extrema derecha. Liderados por Arkan, jefe de las Águilas Negras, como se hacían llamar, quemaban las casas de los albanokosovares y asesinaban a los hombres en edad militar.

Desde la población kosovar la opción política que se terminó imponiendo fue la liderada por Ibrahim Rugova. Dentro de la cultura política kosovar existe una tradición de no violencia y la creación de redes solidarias que provoca que aquél que haya sido víctima de una desgracia sea recogido por la sociedad y ayudado a volver a comenzar de nuevo. Rugova y la no violencia lideraba la política kosovar frente a los que abogaban por la creación de guerrillas que se enfrentaran a las Águilas Negras. Y fue en este contexto donde la Administración Clinton decidió volver a enarbolar la bandera de los Derechos Humanos y la diplomacia, aunque esta vez la jugada iba a ser otra.

Madeleine Albright, Secretaria de Estado de esa Administración, era la encargada de la ofensiva diplomática y quien logró arrastrar a países europeos como Francia y Alemania a la implicación con el problema kosovar. Las conversaciones de Rambouillet entre kosovares, serbios, estadounidenses rusos y europeos parecía que iban a desarrollarse en un clima de entendimiento. Serbia, que era la implicada negativamente en el conflicto a quien se le estaba obligando a cambiar su política interior, terminó mostrando su buena predisposición a cambio de que no se planteara la independencia de Kosovo. El acuerdo estaba cercano a la firma gracias también en parte a la postura Rusa de apoyo a Milosevic. Esta vez EEUU ya no protegía a su otrora aliado serbio y parecía dar cobijo a la mayoría kosovar. Sin embargo Rugova fue traicionado por Albright. EEUU necesitaba el estallido del conflicto –acuérdense de Lewinsky- tras el fracaso de la cortina de humo y llevaba meses intentando sacar adelante una resolución del Consejo de Seguridad de la ONU que legitimase el ataque a Serbia. La Rusia de Yeltsin volvía a sentirse fuerte y propuso su veto a todos los intentos por limitar la soberanía serbia en Kosovo –entiéndase aquí soberanía como derecho a la limpieza étnica.

Yeltsin se pasó de listo y dejó a Rusia con el culo al aire. Él pensaba que EEUU nunca se atrevería a atacar sin el consentimiento de Moscú, sin embargo Washington sabía que el mundo en 1999 no era el de la Guerra Fría y que una Rusia endeudada hasta el extremo con el FMI no era la URSS ocupando Checoslovaquia. Fue por todo esto por lo que Albright presentó en última instancia un texto donde el derecho de autodeterminación de Kosovo quedaba claramente reflejado. Rugova no quería firmarlo, alegando sabiamente que aquello sería algo negativo para su pueblo pues la situación en que se pudiera plantear aún no había llegado. Sin embargo Albright le obligó poco menos que a firmarlo prometiéndole ayuda para su consecución y, como dice ella en sus propias memorias, asegurándole que cuando los serbios se negaran a firmar, EEUU les defendería militarmente y sin reparos.

Fue así como el 24 de Marzo de 1999, EEUU llamó a la OTAN al ataque de las poblaciones serbias. Los puentes de Novi Sad y Belgrado sobre el Danubio y el Sava fueron destruidos y las reservas de combustible de las ciudades ardían tras el fuego de la aviación de la OTAN.

domingo, marzo 25, 2007

Que 50 años no son nada

Europa, dicen, está de celebración. No cabe duda que, en los tiempos que corren, que un Tratado llegue a los 50 años es para celebrarlo. Y más si éste ha sido ampliado por otros muchos que han remodelado el proyecto en sus formas pero no en sus bases.

Hace 50 se firmaba el Roma el Tratado por el que se establecía el Mercado Común europeo. Más allá de la intención de obtener beneficios económicos conjuntos, el proyecto europeo nace con la intención de lograr una paz duradera entre Alemania y Francia. La paz, de este modo, será entendida de la manera más sencilla. Si la Alemania buena, es decir la RFA, y Francia entrelazaban sus beneficios económicos, no se volverían a enfrentar, no se verían como un enemigo, cada paso que diera uno iría acompañado de la confianza del otro. Así se expresaban los ideólogos del proyecto Schuman y Monnet.

Para los defensores del actual proyecto, nada euroescépticos claro, el proyecto no sólo ha funcionado, sino que al desarrollarse en otros ámbitos y en otras regiones, éste ha visto cómo la pacificación se ve extendida, cómo los europeos están más juntos y piensan más en términos Europeos y menos en términos nacionales. Sin embargo, en opinión del que suscribe, esto no ha sido así.

Es evidente que la formación de instituciones europeas, de ventajas para los ciudadanos tales como las ERASMUS, el Euro, el Tratado Schengen y otras, han facilitado ciertos ámbitos de vida pero ¿significa eso que el proyecto se vea justificado? Empezando con la historia de más de 60 años de Paz en Europa o como dicen sus defensores, el periodo más prolongado de paz en el continente –debe de ser que lo de los Balcanes no cuenta- han tenido más que ver con la presencia de EEUU en Europa tras la II Guerra Mundial y el desarrollo de la Guerra Fría que con el proyecto de la Unión Europea.

Por que al salir de la contienda, EEUU se convirtió en el valedor de la paz Europea. El Plan Marshall –inicio de eso que ahora llamamos Cooperación para el Desarrollo- inició una vinculación económica de EEUU con los países del continente. Si éstos se pacificaban y si éstos se tenían los unos a los otros como buenos amigos, EEUU podría fortalecer su economía –los 50 fueron los años de mayor crecimiento económico para los norteamericanos. Además, para fortalecer su defensa frente a la URSS, surgió la OTAN. Esta organización, y no el Tratado de Roma, ha sido la principal culpable de la paz europea. La OTAN establecía distintas bases norteamericanas en territorio europeo, creaba distintos mandos entre los diferentes ejércitos implicados en el tratado y, lo más importante, repartía los arsenales militares por todo el continente.

Sí, créanlo, la OTAN decidía qué tipo de tanques y en cuánta cantidad debía tener Alemania en la zona de Baviera o Francia en su departamento de los Pirineos. Los mandos europeos no eran más que meros gestores de las decisiones norteamericanas. Aún hoy, a pesar de los enfrentamientos políticos entre los miembros de la Alianza Atlántica, el tipo de material militar de los países europeos está determinado por las cinco paredes de Washington. EEUU, a través de la OTAN, estableció un sistema de defensa en pos de un supuesto ataque terrestre soviético. Las distintas administraciones americanas establecieron, por ejemplo, que Viena era indefendible ante la conocida superioridad terrestre soviética. De hecho, el jefe de la base militar en la frontera con Checoslovaquia, norteamericano él, declaró que conocían perfectamente que en caso de ofensiva soviética las tropas del Ejército Rojo no tardarían más de unas horas en hacerse con el control de la capital austriaca. La segunda línea de defensa era la importante, y allí concentraron realmente la defensa del continente en el supuesto de conflicto.

Otra vinculación más entre el proceso de integración europea y la OTAN ha sido la siguiente ampliación de ambas instituciones –hacia el Este- y las negociaciones para entrar –algunas eternas. Empezando por esto último, Turquía siempre se postuló como un candidato a entrar en los acuerdos europeos incluso a pesar de que ninguno de los socios se planteaba en serio la integración con los otomanos. La insistente candidatura turca viene determinada por la presencia de ésta en la OTAN. Es, por decirlo de algún modo, el candidato norteamericano a la UE. Como lo de Turquía se estancó –y se seguirá estancando- la ampliación hacia los países del antiguo bloque soviético fue el siguiente paso a dar. El 1 de Mayo de 2004 diez países del Este entraban en la Unión Europea. Una ampliación que pone en tela de juicio toda la moralidad de los tratados –por ejemplo obligan a que los candidatos, antes de ser socios, tengan solucionados sus problemas étnicos, cuestión ésta que habría que preguntar a los gitanos de Eslovaquia. Si los hechos demuestran que la ampliación no se hizo por motivos económicos, ni se hizo por motivos políticos –los sociales ni siquiera nos los planteamos-, la alternativa que nos queda es, sin lugar a dudas, la militar. No estamos hablando de una hipotética defensa de Europa frente a un ataque ruso, sino de la concordancia de los intereses estratégicos de EEUU con las diferentes ampliaciones de la UE.

El resto, el desarrollo de las directivas económicas y políticas, de los intentos de hacer política social desde Europa, no es más que el aprovechamiento de la coyuntura por parte de los diferentes grupos políticos y económicos dominantes en Europa. La oportunidad de modificar los reglamentos nacionales sobre, por ejemplo, el negocio del agua y hacer que éste sea abierto a cualquier entidad privada. Las directivas que modifican las condiciones laborales al permitir que una empresa que opere en Francia actúe según la normativa laboral letona por tener su sede allí. El proteccionismo de una agricultura económica y socialmente insostenible por parte de las instituciones para mantener silenciados a los agricultores del sur de Europa. Y un largo etcétera de decisiones y oportunidades que hacen de la UE el proyecto social y económico de todos, menos de los ciudadanos europeos.

Porque, en otra frase del ideólogo Monnet, “si me dejaran volver a hacerlo empezaría por la política y no por la economía”. A los 50 años de empezar este proyecto, la única parte asegurada es la militar. Hoy, políticamente, la UE no tiene voz, cuando dice algo el resto de países no europeos saben que será salvable con convencer a uno o dos países importantes –véase el reconocimiento de la Croacia de Tudjman a pesar de no respetar la directiva sobre Derechos Humanos. Y económica y socialmente los europeos están enfrentados. Mientras la élite europea planea reformas económicas y legislativas a la manera neoliberal, las sociedades europeas no se dejan imponer estas reformas. Un enfrentamiento traducido en el rechazo del Tratado de la Constitución Europea por parte de los ciudadanos franceses y holandeses –los españoles se declararon a favor pero por una cuestión de debate, ya que en éste no se planteó una discusión del texto, sino una prórroga del 14M, estoy convencido que de haber conocido las consecuencias también se habría rechazado.

La solución para el proyecto es complicada en su desarrollo pero simple en su concepción. La única manera para hacer de éste un proyecto duradero es exclusivamente otorgar una importancia fundamental en las disposiciones sociales, aumentando y no reduciendo derechos, al hilo de lo que la ciudadanía europea exige, y no concediendo más importancia a las voces empresariales y norteamericanas que se escuchan en Bruselas.

martes, marzo 20, 2007

De paseo por un cine sobre África


El cine, como último arte en ser incorporado, se ha nutrido de los vínculos culturales de todos los artes. En él se han visto representados todos los lugares comunes de nuestra sociedad de una manera aún más precisa que en la extensa literatura importante que tenemos a nuestra disposición. El encuentro colonial ha quedado bien plasmado y las representaciones de esos otros que son los africanos y las africanas –que serán las otras- han bebido, principalmente, de la literatura.

Basada en la novela homónima de Giles Foden la primera película que nos sentamos a ver es El último Rey de Escocia. No vamos a hacer un análisis artístico ni una crítica cinematográfica ni de ésta ni de la otra película que ahora comentaremos. Eso correspondería hacerlo en Destripando Terrones –mi señora madre decía y dice que todo tiene que estar bien ordenado. De lo que vamos a hablar es del viaje del hombre blanco al continente negro visto a través de estas dos películas. (leer más)

lunes, marzo 19, 2007

Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, de Jaroslav Hasek



Puestos a leer, nada mejor que darle un sentido a las lecturas. De manera que ésta es la primera de una serie de entradas sobre literatura antibelicista o, más concretamente, antimilitar, serie de entradas en la que esperamos su colaboración ya sea mediante comentarios, entradas enviadas al correo del blog o simplemente recomendando un título que se ajuste a la serie. La novela de hoy, Las aventuras del valeroso soldado Schwejk de Jaroslav Hasek, es un clásico de la literatura europea y, quizás, el mejor exponente del género antibelicista –si es que existe como tal. (leer más)

Las aventuras del valeroso soldado Schwejk, de Jaroslav Hasek


Puestos a leer, nada mejor que darle un sentido a las lecturas. De manera que ésta es la primera de una serie de entradas sobre literatura antibelicista o, más concretamente, antimilitar, serie de entradas en la que esperamos su colaboración ya sea mediante comentarios, entradas enviadas al correo del blog o simplemente recomendando un título que se ajuste a la serie. La novela de hoy, Las aventuras del valeroso soldado Schwejk de Jaroslav Hasek, es un clásico de la literatura europea y, quizás, el mejor exponente del género antibelicista –si es que existe como tal.

Es, sin duda, una de las obras checas más conocidas más allá de su propia lengua. Fue escrita por Hasek al finalizar la I Guerra Mundial y representa a la perfección la estupidez de esa –y todas- las guerras. Supongo que para Hasek escribir esta novela fue un acto más en línea con su manera de vivir. Fue escrita en lengua checa, la misma que siempre había empleado Hasek en sus trabajos en revistas feministas, socialistas y de naturaleza y eso, ya en sí, contenía un impulso revolucionario. En la Praga que él describe el checo es la lengua de los no educados pues el Imperio Austro-Húngaro rechaza todas las lenguas que se salgan de la belleza del alemán. El hablar y escribir en checo era señal de ímpetus nacionalistas y revolucionarios, de insumisión ante un Imperio que estaba en decadencia pero que, como todos los castillos de naipes, pensaba que seguía y seguiría estando en pié por décadas. La mezcla de naciones bajo la bandera imperial y por tanto de lenguas, es algo que refleja extraordinariamente bien la novela, y la traducción de la edición de Destino hace que el lector español pueda apreciarlo gracias a las notas al pié donde se indica en qué lengua habla qué personaje y en qué lengua es contestado por otro en cada momento -las ilustraciones también son de lo mejor.

La novela es una gran sátira de la vida castrense y de los conflictos militares. La personalidad de Hasek se deja notar en boca de absolutamente todos los personajes. Éste siempre tuvo un ímpetu revolucionario y la sátira era su mejor arma. Ya antes de la Gran Guerra, Hasek había participado en actividades políticas e, incluso, se había presentado a las elecciones con el partido creado por él mismo: El Partido del lento progreso pero dentro de los límites de la ley. Obviamente no ganó, pero suponemos que la ironía y la sátira de los políticos de su época no fue poca. Tras las elecciones y con la guerra empezada, Hasek acudió al frente de Galitza a defender al Imperio, sin embargo tras verse acorralado su batallón por los rusos Hasek decidió cambiarse de bando. La Revolución de Octubre le pilló por tanto en las trincheras zaristas y esto propició que pudiera formarse junto con los bolcheviques y acudiera a Praga tras el fin de la guerra para luchar por la independencia de su país. Tan fidedignamente ridiculiza Hasek la vida en el frente que hasta los nombres de los superiores militares de Schwejk son los mismos que él tuvo en su día.

¡Pero discúlpenme! Llevo tres párrafos y aún no les he presentado al protagonista de nuestra sátira: el valeroso soldado Schwejk. La peculiaridad de este soldado es que es tonto. Tonto de remate. Él lo sabe, y lo hace saber tranquilamente. Quizás por eso mismo es valeroso. Se siente cómodo con esa manera de ser y con la catalogación que, ya en el servicio militar obligatorio, le dio el imperial ejército al que perteneció: tonto e inútil. Sin embargo, y aun siendo tonto, Schwejk es la única voz serena dentro del ejército. Ya es significativo que en tiempos de guerra hasta el tonto de Praga valga para misiones de responsabilidad. Su buena intención le mete en distintos follones y le saca de no menos momentos críticos, y con ella va a todas partes. La vida de Schwejk se veía tranquila tras el servicio militar, se dedicaba a vender vulgares chuchos robados como si fueran perros de raza mientras frecuentaba los más diversos bares y tabernas de Praga y, en general, de toda la geografía checa –exactamente igual que Hasek quien vendió perros robados durante algún tiempo y que siempre fue asiduo de las más bajas tabernas. Por todo esto, Schwejk conoce millones de historias y siempre se pasa el día contándolas. Ya sean vistas por él, contadas por un interlocutor honrado o por terceros. Historias y más historias que hacen que todo tenga que ver con todo y que cada conversación con un superior o con un simple amigo tenga un grado de surrealismo sumo elevado a la enésima potencia.

Inicialmente Hasek ideó el personaje para ser publicado en capítulos semanales, y eso se nota. La primera parte de la novela es claramente folletinesca en el buen sentido –y no como la de Prada- pues los capítulos se suceden y a cada situación surrealista le viene otra aún más sin apenas transición, lo que confiere a esta parte una rapidez que incita a la agitación mental y previene el sedentarismo. En ella se ve claramente cómo vivían la guerra los miembros de la sociedad de Praga, a muchos kilómetros del frente y con la mente puesta, unos en sus carreras y otros en la propia subsistencia –la cual acostumbra a pasar por estar lo más lejano del frente de batalla. La segunda de las cuatro partes que componen esta novela ya fue pensada como libro al uso y se nota. Hasek se deja llevar más por los personajes que rodean a Schwejk y menos por su valeroso protagonista. El resultado es un continuo devenir de personajes que nos descubren los distintos modos de vivir de aquellos que están en la primera línea de la retaguardia. Hasek intentó hacerse un gran narrador en estas escenas de deambular por la geografía checa pero afortunadamente reconoció su error a tiempo y supo ver que si alguien le iba a llevar a la historia de la literatura ese no era otro que el valeroso soldado Schwejk.

De manera que en la tercera y la cuarta parte de esta novela Schwejk vuelve a ganar el protagonismo que su enorme boca necesita. Aparecen personajes delirantes que harán las delicias de cualquier anticastrense y la emoción de qué le pasará a Schwejk se mantiene hasta el final. Sin embargo no espere el lector un final apoteósico. El autor murió antes de finalizar la obra –e incluso los capítulos del final los escribió uno de sus mejores amigos tras su fallecimiento. Este hecho no es óbice para que la novela deje de ser leída, sino todo lo contrario. Sabiendo que el autor no nos va a sorprender con finales inesperados o que el héroe de la novela no nos acabará traicionando por culpa del ego del escritor. Todo lo contrario. Schwejk no acaba y eso hace que el libro pueda ser leído con todo el gozo del mundo, riéndose de lo estúpidas y trágicas que son las guerras. Quien necesite finales puede acudir a las distintas continuaciones que otros escritores han hecho a lo largo de los años. Autores muy conocidos han continuado con las aventuras del valeroso soldado sin pudor y con distintos resultados.

Hasek creó un mundo donde el mismísimo Sancho era Quijote y donde las novelas de caballerías eran trincheras en mitad de Europa por las que se ahogaban los jóvenes movilizados a la fuerza. Se rió de la presencia de la Iglesia en las filas militares, de la indignidad de los que no querían ir a la guerra, de la inmundicia de aquellos que les obligaban a ir, de los desertores –como él-, de los mandos, de los soldados rasos, de los voluntarios de un año –futuros oficiales que eran aún más cobardes que los soldados rasos-, de los sargentos chusqueros, de los húngaros y de los checos. Se rió absolutamente de todo en esta novela que es ya un clásico de entreguerras y que nos dice constantemente que la vida militar es absurda y, por su misma esencia, está condenada a desaparecer.

Léanla, porque saldrán fortalecidos en sus creencias: un tonto es un tonto, pero dos lo son mucho más.

lunes, marzo 05, 2007

La retroalimentación

[Publicado orignariamente en Derrota Urgente]


Puede que esta crónica de sucesos escatológicos tuviera más que ver con nuestro otro blog. En Destripando Terrones llegamos a comentar todo aquello que nos llama la atención mientras leemos, vamos al cine, al teatro o vemos simplemente la televisión. Y será precisamente por eso por lo que no voy a hablar allí de lo que sí voy a hablar aquí. En Derrota Urgente tratamos de criticarlo todo. No hay espacios ni rincones para esconderse. Hoy, damas y caballeros, le toca a la televisión sentarse en el banquillo.

La programación de las televisiones españolas ha quebrado en pos del negocio de la retroalimentación, como el título dice. La retroalimentación consiste en la fabricación de los contenidos por una misma productora televisiva. Se supone que una cadena de televisión debería programar tal y cual programa con la pretensión de ser más vista que la otra. Así obtiene los ingresos por publicidad mayores o superiores a sus rivales y gana dinero. Sin embargo puede suceder que esta lógica de competición-venta de publicidad se vea quebrada por la propuesta ingeniosa de un creador tal y como sucedió en un periódico de cuyo nombre no quiero acordarme, pero que se llama El País. Cuando a sus despachos llegó una propuesta para el Dominical, el director del mismo rehusó la idea, no por no ser propia del nivel ni de la línea editorial del periódico, sino porque la serie de artículos propuestos harían subir en exceso las ventas del mismo, obligando por tanto a la subida del precio de publicidad por página y haciendo que los ingresos totales por este concepto disminuyan, al no estar dispuestos los anunciantes a pagar el precio de mercado.

Esta tragedia para la creación pareciera que había llegado hace tiempo a la televisión. Los dueños –o gestores- de las grandes cadenas se dan cuenta de que más allá de la publicidad los dineros que ganan han de venir directamente de los televidentes –“antes de que se lo lleve tal o cual fabricante de detergentes, nos lo llevamos nosotros”- así que en sus agendas televisivas han incluido la necesidad de crear los productos.

Desde hace mucho tiempo las polémicas en los programas principales de las cadenas –es decir, los del corazón- son producidos y reproducidos por otros programas soporte, aquellos de realidad o de entrevistas en donde el escándalo y la polémica son el cultivo del caldo. La controversia sobre si cierta señora realizó una felación al marido de la nieta de tal caudillo cuando éste iba en silla de ruedas –cita textual de un programa de sobremesa que llegó a mis oídos entre cabezada y cabezada de una siesta veraniega- puede dar para llenar franjas y franjas horarias. Lo que significa tener ocupada a la gente en el visionado de esta polémica, así como la apertura de foros de telefonía móvil, con dinero constante y sonante cayendo en la caja del recibidor. ¡Si hasta el teléfono de aludidos es un 90…! Si el entrevistador no se digna a poner en marcha el servicio de mensajería, al menos deberá dejarse llevar por esta cadena de producción mediante la sistemática entrevista a aquellos personajes –de reconocido prestigio profesional- que tengan trabajo en la misma emisora. Así, unos y otros desfilan por los platós de la misma cadena.

La fabricación del personaje televisivo cuesta especialmente poco dinero a las cadenas. Sobretodo en relación a las profesiones alternativas –actores y actrices- y en relación a la otra programación –cine, documentales, etc- cuya rentabilidad en otro tipo de productos es siempre menor. Nadie manda un sms para decir “Q bien sta la pelíqla Arriba los de Puertollano!!” o “La Roberts está cañón y tú ers igual q eya Cari te qero mux!”.

El último paso en la venta de productos relacionados con los productos televisivos ha sido el paso al negocio de los libros. Bien es cierto que en EEUU, de donde toda esta panda de directivos televisivos termina por aprender, es una práctica habitual el lanzamiento de un libro no sobre los entresijos del rodaje de la serie –que también- sino de una novela con base a la serie, donde el hilo argumental sea parecido o similar o donde, sencillamente, se cuenten cosas que sucedieron antes de empezar la serie. Ahora estos libros se traducen y hoy podemos encontrar aberraciones del estilo de Perdidos o el último lanzamiento sobre Anatomía de Grey. Sin embargo algunos productores aprenden tan rápido que de una serie española, Amar en tiempos revueltos, han sacado un exitoso libro: Azucena de noche.

Para quien no conozca la serie, ésta es una telenovela al uso, de producción española eso sí, que habla de las relaciones en los años de la posguerra –y de los que no son posguerra… que como se descuiden alcanzan a Cuéntame cómo pasó. El uso de la franja horaria de la telenovela tradicional, unida a la vocación de seguidor incondicional del espectador de este tipo de obras, provoca que hoy Azucena sea uno de los libros más buscados y compita al nivel de los grandes premios literarios –y no, no estoy hablando de El Planeta, seamos serios.

Con este tipo de promociones retroalimentadas, la televisión y sus cadenas terminan por convertirse no en servicios públicos, ni siquiera en agentes de entretenimiento y formación, sino en creadores de productos y subproductos de los cuáles estos últimos son los más peligrosos. Aumentan su independencia respecto al dinero de la publicidad disminuyendo la competencia y empeorando la calidad de su programación. Cualquier día vamos a ver las noticias y pensar que necesitamos el afther shave que utiliza Matías. O la hipoteca de María Escario.

Será mejor que a partir de ahora hagamos zapping, pero no cambiando de cadena cuando lleguen los anuncios, sino buscando precisamente ver los anuncios. Al fin y al cabo de ellos sabemos qué nos quieren vender, aunque del cómo tengamos que hablar el día que destripemos 13,99€, de Frédéric Beigdeber.

viernes, marzo 02, 2007

El imaginario colectivo

El arte es un reflejo de cada tiempo. O, puestos a ser más concretos, el arte es un reflejo de los gustos de cada tiempo. ¿Más concretos? El arte que destaca es un reflejo de los gustos y preferencias de aquellos colectivos sociales más favorecidos económicamente. Los pintores de otras épocas reflejaban el gusto de los Reyes y cortesanos de la época, no el gusto de los pueblos. Al menos el arte más valorado en su tiempo. Hoy podemos decir que Egon Schiele lograba sacar la personalidad de todo aquel al que pintaba, independientemente de si el cuadro gustaba o no en su época –que por lo general no gustaba. Pero la realidad es que son las élites de cada lugar las que determinan qué arte es digno de ser reconocido y qué arte no. (leer más)

jueves, marzo 01, 2007

Diversidad Diacrítica

En la mano yo tenía una jugada que parecía inigualable. Mi compañero había hecho la seña de solomillo y, aunque no éramos mano, decidimos ir a por todas. No hay mus. Órdago a la grande, a la chica y a pares y juegos si teneis.

Total.. por uno más, que no quede.

Un nuevo pantano abierto en época de sequía. Sean bienvenidos a un nuevo blog de el_situacionista. No se asusten porque no sólo es mío. También es de Harry, de Ottinger y de las nuevas incorporaciones al trío calavera: eva y reina de salem -gritos y aplausos en el fondo de la sala para ellas, no se sabe bien si por su valentía o por su inconsciencia.

El blog es un fotoblog. Esto es, sólo saldrán fotos con un pequeño texto. La verdad, mucho más sencillos que estos análisis cuánticos en los que nos metemos muchas veces, porque una imagen vale más que mil palabras -dicen. Pero también mucho más rápido y fácil de publicar para aquellos pluriempleados -con un sólo sueldo- que no tenemos todo el tiempo que nos gustaría para expresar aquí todo lo que se nos pasa por la cabeza. Si quieren colaborar.. ¡tenemos correo! -y si quieren ponerse en nómina también está abierto el cupo de inscripción. Si quieren comentar, serán bienvenidos. Si quieren observar, nos gustará, pues somos exibicionistas por naturaleza.

Pasen y vean Diversidad Diacrítica.