jueves, diciembre 14, 2006

El vuelo del cóndor


Pinochet, Pinochet, pide perdón… ¡y muérete!

Cuántas veces habré repetido el anterior estribillo musical por los pasillos de la Facultad junto con compañeros de la misma logia. Y cuántas veces no habremos cambiado el nombre de Pinochet por el de algún profesor o alguna profesora cumpliéndose dramáticamente la premonición –DEP en este caso.

Sin embargo tuvo que ser ayer, sin pedir perdón, cuando muriera el dictador –eso de llamarle tirano o cualquier otra cosa me parece degradarlo, dictador debe ser la peor palabra del diccionario. El mismo día que la ONU eligió para hacer recordar a todo el mundo los Derechos Humanos, curiosa casualidad. 10 de Diciembre, ya tenemos otra cosa que celebrar: los Derechos Humanos y el Día Internacional de las muertes de los Dictadores –que por conmemorar no sea.

Curiosa afición ésta, la de los dictadores, de morirse antes de rendir cuentas a la Historia. A los españoles nos pasó con Franco, quien murió en la cama mientras su régimen se resquebrajaba por todos lados. No porque una fuerza contraria a él se le opusiera, sino porque los mismos que le sostenían, asustados por quedarse fuera de juego sin el dictador, comenzaron a valorar la posibilidad de cambiar de aires. El famoso harakiri de las Cortes Franquistas.

Más recientemente, Slovodan Milosevic también decidió morirse antes que terminar por ser juzgado. Aunque éste pasó sus últimos años en la cárcel de La Haya, estar preso no le impidió tener actividad política y morir con las botas puestas. Siguió siendo alguien dentro de las filas de su partido e incluso llegó a ser diputado electo en las últimas legislativas serbias. Una serie de complicaciones cardíacas le traicionaron en su celda y lo que prometía ser el juicio más interesante de la Historia –por aquello de querer llamar a declarar a sus compañeros de mesa y mantel en Dayton, Javier Solana y Bill Clinton- terminó de golpe y porrazo dejando a una población serbia aún más aburrida de la política que le ha llevado a varias guerras y a la destrucción del que fuera país potencia de la Europa del Este –de esto mejor hablamos otro día.

Y, siguiendo con las casualidades, va Pinochet y nos abandona también por un fallo cardíaco. ¿Será que alguien les dijo a Slobo y a César A. que no se puede vivir sin corazón? Tantos años viviendo sin él que, como en los dibujos, hasta que no fueron conscientes de que el precipicio estaba bajo sus pies, no cayeron en cuenta. Lástima que aquél que les advirtiera no lo hiciera después de ser juzgados –por lo que sea. Las víctimas y aquellos quienes estuvimos pendientes de los procesos se lo hubiéramos agradecido. Como ha dicho Mario Banedetti “la muerte le ha ganado a la justicia”.

En el caso de Pinochet muchos fuimos los que estuvimos pendientes del cerco que se le realizó. Personalmente aún recuerdo el día en que los jueces del Reino Unido admitieron que la extradición a España de Pinochet era legal y que, por tanto, el gobierno de Blair debía proceder a la petición del juez Garzón. Me enteré en la parada de autobús camino de mi Facultad, en un viernes de sol madrileño para quedar con gente con la que ya no quedo. También recuerdo cómo me enteré de que los políticos del mismo Reino Unido decidieron pasarse el dictamen judicial por salva sea la parte y decidir que su aliado en la Guerra de las Malvinas regresase a casa con una vil excusa. Por supuesto Pinochet formó parte de mi vida hasta ayer, pero una parte pequeña claro está.

Para quienes la fecha de ayer tiene más significado es para aquellos quienes sufrieron de uno u otro modo la dictadura chilena. O las dictaduras latinoamericanas de los 70. Kissinger, ese Premio Nobel de la Paz, tuvo muchos amigos por aquellas fechas a quienes visitar. En América Latina no se ha visto en la Historia ningún proceso de Panamericanismo igual que el promovido por Pinochet y aceptado por las dictaduras de Argentina, Brasil, Uruguay… La Operación Cóndor recorrió el cono sur y consistió en un Mercado Común –como la UE- en el que cualquier “rojo” o “disidente” perseguido por un país lo será también por el resto. Un represaliado no tenía más remedio que huir de su continente si quería mantener la vida. Vamos, como los inmigrantes de hoy día pero por motivos políticos. Refugiados, se les llamaba ¿se acuerdan Uds.? En mi colegio tuvimos argentinos y en mi equipo de hockey también, así como hijos de los refugiados chilenos que ya nunca más regresaron a terminar la revolución de Allende por las cosas de la vida.

Son todos estos los que hoy se deben de sentir algo aliviados pero, al tiempo, algo solitarios. La figura de César A. siempre les acompañó a lo largo de sus vidas. Siempre estuvo presente cuando cogían el cartel con la foto de algún familiar o amigo desaparecido entre los puños de los militares. Ser contrario a algo o alguien forma personalidades que, inevitablemente, sienten desazón cuando el enemigo ya no está presente. Tranquilos, hermanos y hermanas, compañeros, siempre quedan Dictadores a los que derrocar.

10 comentarios:

Ottinger dijo...

Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

Anónimo dijo...

Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

Anónimo dijo...

Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

Anónimo dijo...

Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

Anónimo dijo...

Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

Juan Carlos Morgado dijo...

Lamentablemente murió y no fue juzgado por los crímenes y abusos cometidos bajo la dictadura... pero tengo confianza que la memoria esta vez no traicionará a Chile y lo recordaremos como lo que fue ASESINO, TRAIDOR, LADRON Y COBARDE

el_situacionista dijo...

Ottinger, tu entusiasmo -sin duda inducido por Blogger- es eLOGIAble.

Juan Carlos, qué te voy a contar que tú no sepas.

Anónimo dijo...

Por anaLOGÌA con Ottinger, pido una reparación por los desesos que tan injustamente se nos imPUTAn (el ser visionario está muy mal visto).
Tampoco hace falta que nos olamos los traseros, pero en cualquier caso, felicidades por la entrada

Salud!!

Anónimo dijo...

Ottinger dijo...
Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

14 diciembre, 2006 00:14


Øttinger dijo...
Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

14 diciembre, 2006 00:16


Øttinger dijo...
Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

14 diciembre, 2006 00:17


Øttinger dijo...
Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

14 diciembre, 2006 00:18


Øttinger dijo...
Brillante entrada de historia y nostalgia, aunque nos delates como cómplices de muertes que si no provocamos, quizá adelantamos sin saberlo.

14 diciembre, 2006 00:19

Y mil veces más... máldito blogger beta... un día... cuando menos te lo esperes... allí estaré... esperándote en la oscuridad... sólos tú y yo... susurrado una canción...

el_situacionista dijo...

Harry, reparación ninguna. Si terminamos por sustituir el nombre de Pinochet en el estribillo por cualquiera que se cruzara en nuestros pasillos... está claro que alguna vez acertaríamos.

Ottinger, yo terminé por pasarme del BETA al VHS. Que previene la caspa.