jueves, diciembre 23, 2010

La Nueva España del Partido Popular

Como buen partido de la oposición que se ve ganando las próximas elecciones, el Partido Popular de España ha decidido que hay que reformar la Constitución de 1978. Como digo, no es novedad, pues ya en 1995 el Partido Popular exigía al último gobierno de Felipe González una reforma de esta norma por haberse "quedado obsoleta". Obviamente, en cuanto subió al gobierno se olvidó de todo. Justo en el mismo momento en que vio los esfuerzos que cualquier gobierno ha de hacer para liderar un cambio constitucional, incluida la disolución de las cortes tras un referéndum sobre la reforma.

Este tic no es exclusivo del Partido Popular. El Partido Socialista Obrero Español también llevaba en su discurso de 2003-2004, cuando era oposición, el cambio constitucional. Eran momentos entonces en los que, quién los había visto, el PP se oponía a cualquier retoque en la norma fundamental del derecho español, alegando que tocar la Constitución era romper España y utilizándola en su estrategia de arrinconamiento político de los nacionalismos vasco, catalán y gallego. José Luis Rodríguez Zapatero proponía una revisión de la Constitución para, entre otras cosas, cambiar los derechos de sucesión de la corona que priman al varón. Cambiar la Constitución para darle la corona a la hija primogénita de unos señores, bisnietos y nietos de reyes que apoyaron y legitimaron dictadores e hijos de otro señor que fue colocado por un régimen dictatorial era, entonces, de izquierda y feminista. Por supuesto, una vez entró en la Moncloa, Zapatero se olvidó del asunto y el PSOE dejó de promulgar su supuesto izquierdismo y feminismo constitucional.

Ahora el PP huele a triunfo. Las elecciones generales de 2012 están, como quien dice, a la vuelta de la esquina. Y, por tanto, es hora de proponer reformas constitucionales que apoyen su visión de España. En estas está el laboratorio de ideas del PP, la FAES, fundación dirigida por el ex-presidente José María Aznar. La propuesta, como cabría esperar de los tiempos que corren, consiste en reducción presupuestaria y reformulación territorial. En el informe La descentralización de competencias en las CCAA en España. En este informe se propone reagrupar Comunidades Autónomas entre ellas, y algunos Ayuntamientos, con el fin de racionalizar económicamente este despropósito que es el Estado de las Autonomías. Qué cada uno se sienta de donde quiera, pero todos juntitos y sin diferencias económicas.

Esta vuelta al estado centralizado es una propuesta que, en principio, podría atacar directamente los intereses de esos nacionalismos antes mencionados aquí y que desde el PP se empeñan en calificar de nacionalismos periféricos, como si el nacionalismo español de ellos fuera el único y central nacionalismo posible. Sin embargo, la propuesta de reagrupar las autonomías podría ser bien acogida en el seno de estos "problemas de España". Así, Cataluña podría agruparse con la Comunitat Valenciana y las Islas Baleares y Aragón, creando una gran Comunidad Autónoma que, si bien algunos llamarían Països Catalans + Aragó, en realidad sería volver a la Corona Aragonesa.

También se podrían reagrupar, ahora que la izquierda abertzale parece predispuesta a legalizarse, la Comunidad Autónoma del País Vasco con Navarra y La Rioja. Si se iniciasen las gestiones con Francia para la cesión del País Vasco Francés, tendríamos una Euskal Herria dentro de España, algo insospechado hace unas fechas.

Y, puestos a unir, que el Bierzo se lo quede Galicia. O, ¡qué demonios!, que se quede con la provincia de León entera. Total, la gran Castilla volverá a surgir tras la unión de Castilla y León (sin León), Castilla La Mancha y la Comunidad de Madrid -qué regusto para su Presidenta. Andalucía se podría quedar con Extremadura y Murcia -alguien se la tenía que quedar- y de rebote también con Ceuta y Melilla, en una Comunidad Autónoma nueva que se llamaría, lógicamente, Comunidad Autónoma de Al-Ándalus. Faltaría por repartir Asturias y Cantabria, que se unirían en la Comunidad Autónoma del Turismo Madrileño.

Algunos ya se habrán dado cuenta, nos falta por repartir las Islas Canarias. Tan lejos de la península son complicadas de juntar con otra autonomía. De manera que desde aquí se propone negociar un Tratado de cesión de la soberanía por 70 años a Inglaterra y Alemania. Ellos tienen más dinero y, total, la mitad de las islas ya son suyas.

¿Qué me dicen? Mola este mapa del medievo español ¿verdad? ¡Viva la España de las 6 autonomías!

6 comentarios:

Nonsei dijo...

El Bierzo vale, pero yo no quiero unirme a León. Y sospecho que sería recíproco. Con todo lo que quieren los leoneses a Valladolid creo que lo preferirían antes que Santiago.
Y te has olvidado de dar una salida al mar a Castilla. La mitad de los conflictos territoriales de la historia han sido por buscar el mar. Lo lógico sería Cantabria, pero yo les daría Murcia, que pienso que les tirará más el Mediterráneo.

Harry Reddish dijo...

Me imagino a la Presidenta del Reino de Castilla (tú ya sabes en quien estoy pensando, pues no veo otra persona capaz de ello) convirtiendo a los Viejos Tercios en la policía autonómica, casándose por poderes con el President del Regne d'Aragó (antes tendría que divorciarse del marqués, obvio), extraditar a todo morisco o judío que rondara por los territorios autonómicos, y expropiar vía Tribunal Constitucional y sin cambiarse de camiseta, la ciudad de Granada.
Volveríamos, al cabo de los siglos a la misma mierda de hoy.

Mi propuesta, mucho más cabal y meditada (y al que no esté de acuerdo, que hubiera estudiado), responde verdaderamente al sentir de los pueblos indígenas de Hispania. La división administrativa del emperador Augusto, con tres provincias: Tarraconensis, Lusitania y Baetica, vendría a solucionar los problemas que estos señores de FAES detectan en el actual Reino de España.

Si quieren reducir las administraciones, donde ellos dicen 6, yo propongo 3. Si quieren acabar con los nacionalismos periféricos, en esta propuesta, vascos, catalanes y gallegos, vivirían bajo la misma provincia (Tarraconensis. Se acabaría el rollo del centralismo madrileño, pues esta ciudad también entraría dentro del mismo saco. Esta división administrativa también incluiría a Portugal, con lo que el sueño de la Unión Ibérica se vería al fin cumplido. Para ahorrarnos en lenguas y diatrivas similares, volvamos al latín (que para eso fuimos romanizados). Y si el verdadero problema es la capitalidad de Madrid, pues la trasladamos a Roma, que escrito al revés es Amor.
PAX ROMANA, compañeros, PAX ROMANA!!!

Canichu, el espía del bar dijo...

Feliz año!!

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Menos mal que todavía nos queda la risa (Al-Andalus). Como alcancen la mayoría absoluta en 2012 no me extrañaría algo parecido.

De todos modos, en el terreno que conozco bien, la educación, más le valdría a Canarias transferir las competencias donde sea: Madrid, Londres, Berlín...

el_situacionista dijo...

Nonsei, me lo había imaginado como tú, pero ¿para qué sirven las redistribuciones territoriales si no es para generar más peleas? Así tendríamos un nuevo pueblo sin Estado, un nuevo Estado sin mar... La de diarios que venderíamos.

Harry, además de iconoclasta eres un milenarista. Me gusta.

Canichu, y por extensión a todos: Feliz año también a ti.

Eugenio, en Canarias la frontera la tenéis en el bar de la esquina. Das its gute!. Al menos os deberían de dar algo más que la reducción de IVA, lo de las competencias de educación estaría bien. Mientras no se la den a los franceses, claro ;)

Un saludo a todos.

pcbcarp dijo...

Mi única discrepancia es que Santander es Castilla, qué caramba. Por lo menos a mí de pequeño me decían en el cole que "Por Santander, Castilla se asoma al mar" o algo así. Jajaja