jueves, febrero 11, 2010

Matar a un ruiseñor, de Harper Lee

Existen novelas que, por haber sido llevadas al cine con basante éxito, desaparecen con el tiempo de las estanterías de obras imprescindibles. El mundo editorial las camufla como vetustas novelas de quisco y las termina arrinconando en aborrecibles ediciones de bolsillo con baratas portadas que hacen referencia a la película. Son productos pensados más para la nostalgia del cinéfilo que para el avezado lector. Así es como se abandonó Matar a un ruiseñor, de Harper Lee.

La novela, ganadora del Pullitzer en 1961, es la única obra de su autora. Haper Lee pertenecía al círculo de Truman Capote y, en parte, éste tuvo que ver con el desarrollo de la novela. Pero de eso hablaremos más adelante. Lee, como otros grandes escritores, optó por desaparecer de la vida pública tras el éxito de Matar a un ruiseñor. Sin entrevistas ni nuevos textos de ella, la obra se ha convertido en un clásico de lectura obligada en Estados Unidos. Magistralmente llevada al cine por Robert Mulligan –con Oscar para Gregory Peck como protagonista-, la fuerza del medio cinematográfico ha hecho que se le reconozca al director la valentía por plantear los temas de la película en un momento como el que vivía los Estados Unidos en la década de los 60, olvidándose de la propia autora. En parte, es una novela fagocitada injustamente por la película. Porque si es cierto que en el cine la historia está extraordinariamente llevada, tampoco nos faltará razón si decimos que el libro es uno de los más impresionantes que hemos leído. [Leer completo]

3 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

Pues mira, a mí me pasó con este libro lo que dices al principio. Hace poco tuve la oportunidad de comprarlo (¡y en tapa dura!), pero no me fiaba mucho por aquello de que quizá la película es buena pero el libro no, y al final dejé pasar la ocasión...

La nueva serie me parece una buena idea, a ver si le das continuidad :-)

el_situacionista dijo...

El libro es una auténtica maravilla. Mucho más divertido que la película y mucho más crudo, pues te sitúa plenamente en la mente de una niña de la época que no termina de entender lo que está sucediendo. Conociendo tus lecturas -de gran calibre-, éste no desentona.

A ver si puedo darle forma a la serie. Aunque tendré que ir porquito a poco, que aún tengo la serie de Antibelicismo pendiente de continuar.

Un saludo.

Ignatius dijo...

Una pena el síndrome "Salinger", desde luego. Es un libro impresionante, que tuve la suerte de leer antes de ver la película que, en cualquier caso, también es soberbia. Recomendables ambas 100%.