martes, octubre 23, 2007

La guerra a diario

Bueno, pues ya están aquí. Ya tenemos a los dos nuevos periódicos de izquierda de este país en la calle. Uno nació hace poco menos de un mes y se llama Público. El otro, que es El País, hace ya mucho que se edita pero entre que últimamente venía siendo muy comparsa y que ahora le hacen la competencia por su público objetivo, ha decidido hacerse un lavado de cara y relanzarse hacia la conquista del espíritu crítico. Vamos a tratar de compararlos sin meternos en berenjenales de grupos mediáticos –eso que tan bien explicó Ottinger- que bastante tenemos ya con lo que tenemos, y redundarnos sería absurdo.

Abriendo la edición de ayer de Público lo que podemos decir es que nos ganó para la causa. La noticia de portada del lunes no era otra que una denuncia del enriquecimiento de la SGAE y sus acólitos. Bien documentada, con sus gráficos ilustrativos y las ganas de explicar y denunciar necesarias para este tipo de casos, nos encontramos con un reportaje a tres páginas y con fotografía de ese ser misterioso que es Teddy Bautista. Y lo digo sin ánimo de ofender –que veo que ya me pueden estar denunciando- a mi Teddy me parece misterioso. Por el contrario, el diario El País se quedó con el intento de espionaje al Presidente Rodríguez Zapatero en su visita a Caracas. La composición de las portadas es bastante significativa. Mientras Público destaca en ella temas más sociales –Zapatero sube el salario mínimo o Habrá control antifraude en las ayudas al alquiler- El País sigue en su línea continuista y destaca dos noticias de la sección internacional –el conflicto Turquía y kurdos y la derrota electoral de Kaczynski en Polonia- y una de la nacional –la conversación entre Aguirre y Juan Carlos.

Esto marca de alguna manera las divergencias de ambos periódicos. El País se ha caracterizado siempre por tener la vista muy pendiente en lo que sucede en el mundo y por eso sus grandes portadas siempre han destacado asuntos internacionales aún cuando la tensión política en nuestro territorio fuera en aumento. Público, sabiendo esto, opta más por un acercamiento de la política social y de la denuncia de hechos que, normalmente, pocos medios analizan. La comparación de los principales temas de opinión de éste último diario nos lleva a pensar más en un periódico gratuito de los que reparten en la salida del metro que en un periódico de kiosco.

Porque Público es un poco así, más colorista que los otros diarios de pago y con unos temas más sociales que políticos –para entendernos. Dirán que ya era hora de que alguien dijera ciertas cosas y en parte tendrán razón. Pero en otra gran parte no la tendrán pues todas estas cosas ya están dichas en diarios como el 20 Minutos, el ADN o La Ría. Hablar de estos temas ya es algo que, por fortuna, viene siendo habitual para la prensa gratuita. Cosa que, por cierto, para excéntricos especialistas en la materia les confiere una credibilidad total y absoluta cuando todos sabemos que no es así. Que la credibilidad viene dada de la propia investigación –si lo quieren llamar así- de un diario, que ha de ser fiable y empleada en temas necesarios –y no en ver si el oso estaba borracho o era el ruso el que se bebió el vodka. El País parece haber comprendido esto dando dos noticias interesantes como es el espionaje de Rodríguez Zapatero en Caracas y la conversación entre la realeza y la nobleza –por la noble Aguirre. Público por el contrario refuerza estas comparaciones con los diarios gratuitos –o de serie b- al formatear las noticias en recuadros pequeñitos, más ilustrados que comentados y que, al no tener un tamaño uniforme, provoca un pequeño desasosiego en la lectura. Eso sí, para todo aquél que guste de releer los periódicos del día esto le va a ir bien, pues con esa composición uno siempre se salta alguna noticia.

Si decíamos que Público nos había ganado para la causa, El País terminó por llamarnos a filas cuando en la edición del domingo, la anunciada edición del domingo, publicó un reportaje sobre la Política Agraria Común (PAC) digna de figurar en las clases de Sistema Comunitario Europeo que había en mi Facultad. Con un atrevimiento que va más allá del que tenía hasta hace unas pocas fechas, El País señaló a las empresas o conglomerados empresariales que se lucran de las subvenciones a la agricultura europea –dinero público, es decir de todos- y que hacen que tantas personas vean en ella a la lacra de la UE. Entre las que me incluyo, claro. Señalando a personas jurídicas y personajes físicos, El País arma un pequeño revuelo necesario que, si continua con esa línea, provocará al menos que las gentes del mundo se indignen. Porque de cambios en la PAC ni hablamos que estamos en año electoral y Sarkozy no deja ni mencionarlo. Con esto nos referimos a un ámbito comparable bien importante entre ambos diarios. Mientras El País puede provocar polémica y debate con la trascripción de una estúpida conversación, Público no llega a tener repercusión ninguna cuando hace un reportaje de tres páginas sobre las supuestas irregularidades de una organización que tiene su rédito en Moncloa, la SGAE, y cuya fuerza como lobbie nos hace pagar a todos más dinero por algo que creo no les pertenece. Público logrará algún rédito con la sociedad cuando el resto de diarios se hagan voz de sus noticias en primicia. Para algo ha entrado en una red de comunicación, para dialogar, y si sus noticias son omitidas por el resto de diarios pronto se darán cuenta de que el camino que llevan no es otro que el de la salida de los kioscos y la entrada en el metro.

Respecto al resto de secciones, ambos periódicos dedican una parte a hablar de Internet y nuevas tecnologías, lo que me parece un acierto. La sección de opinión es algo que también los distingue porque mientras El País incorpora a Moisés Naím, el otro cuenta con sus filas a opinólogos del tipo de Espido Freire, nueva portavoz de los mileuristas –por artículo. Que yo me pregunto si habrá que tener un Planeta para poder verter mis opiniones en las páginas de un periódico o si bastará sólo con la carrera de periodismo. Los nombres no hacen un periódico, pero ayudan. ¡Pedro J. date prisa que creo que Boris no da su opinión política en ningún tabloide!

No creo que Público le vaya a restar lectores a un diario como El País. Quizá a este precio -0,50€- le pueda hacer la competencia durante un tiempo, pero a la larga va a tener problemas de distribución si no se da cuenta de la importancia de una buena estructura noticiera y de la necesidad de hacerse presente en la vida periodística de este país. Acerca de El País, mucho ruido y poca limoná. Tiene algunas cosas mejoradas, como el haber colocado la sección de Economía en mitad del periódico, la llamada Cuarta Página, que es un artículo de opinión al más puro estilo New Yorker -¡cuánto necesita un New Yorker este país!-, amén del mencionado nuevo interés en sacar noticias diferentes. Pero está claro que no sólo se puede quedar en eso. Que la sección Vida&Artes les va a chirriar un poco por haber agrupado ahí a toda una amalgama de temas y que el lema estaba mejor antes. Mejor independientes que globales.

Todo parece dispuesto, eso sí, para que el diálogo que mantiene el kiosquero de la Plaza de Valparaíso en Madrid siga siendo el mismo:

Cliente: ¿Me da La Razón?

Kiosquero: Sí, como a los tontos.

5 comentarios:

Mycroft dijo...

Lo de Espido Freire es incomprensible. Es una juntaletras mediocre y relamida.
Publico quiere ser mas popular siendo mas populista, y El Pais, bueno, lo dejé de comprar cuando vi que era un periodico muy de derechas, incluso en el contexto de la prensa española, pero si que ha mejorado un poco, y su sección internacional es muy buena.
Al final pico con la prensa local, la patria chica, y las noticias de barrio, que son las que me afectan.

el_situacionista dijo...

Bueno mycroft, lo que nos pasa a los de Madrid es que la prensa local directamente no existe. O vamos, es la nacional. La mejor sección local, huelga decirlo, es la de El País. Sobretodo los articulistas, del tamaño de Fernando García Delgado o Manuel Longares. Igualito que la Freire (que no, que no nos representa que no...). Lo dicho, habrá que hacerse con un Planeta para poder opinar de cualquier cosa.

Øttinger dijo...

Francamente amigo situacionista después de la portada del día de hoy de Público con una foto que muestra un anden con gente esperando (en BCN con esto de las obras) y con el titular, "ellos también votan2, ha tenido el dudoso honor de llegar al nivel de amarillismo de La Razón. En dos días les tenemos haciendo montajes fotográficos de políticos y terroristas como en el ex-periódico de Luis María.

el_situacionista dijo...

Sí, yo también me he quedado de piedra cuando he visto al italiano de Tele5 -¿qué hay que hacer para que me den su puesto?- mostrando la portada.

Estaríamos ante un nuevo elemento de la vida política de este país. El amarillismo de izquierdas. Sólo nos falta prenderle fuego a las iglesias y matar en la cuneta a los poetas para ser igual que nuestros abuelos.

Anónimo dijo...

Público está empezando y quiero darle una oportunidad, pero todavía está bastante lejos de ser el periódico para gente joven que se necesita. Lo de la Freire tampoco lo entiendo bien, supongo que han decidido que escriba gente joven y por eso se han fijado en ella, la verdad es que aburrida y demasiado literaria para estar en la sección de opinión, desde mi punto de vista. Creo que en vez de una junta letras es una junta euros y por eso sigue ahí.