miércoles, junio 13, 2007

Anecdotario histórico

Corrían los años de la Dictadura. Ese gobierno desequilibrado donde unos mandaban mucho y otros menos. Y había televisión. Ese aparato puesto en cada casa era utilizado para entretener a la familia al completo, con unos horarios bien definidos, una programación suave donde las polémicas apenas existían –mención especial para la Moviola- y donde las películas de la Semana Santa habían de ser a la fuerza relacionadas con el martirio de Cristo para gozo de aquellos quienes mandaban. Y no podemos olvidar, por supuesto, a Don Juan.

Como todo –o casi todo- lo que venía desde el extranjero era sospechosamente sospechoso de ser insurrecto y de soliviantar a las masas, la producción propia de RTVE se dedicó a crear, eso que ahora todas las televisiones están obligadas –aunque protesten mientras lo hacen y aunque luego lo rentabilicen hasta en la sopa cuando se les nomina a algo.

Para rodar exteriores, un equipo tuvo que salir hacia la Casa de Campo de Madrid, por entonces bien aislada del resto de la capital. No como ahora, por supuesto. Preparado todo el set de grabación. Todos los focos. Todas las cámaras. Los camerinos. Los actores. Los tramoyistas, que los había. Todo, en fin. Y ahí surgió él, presto a curiosear las cosillas éstas de los artistas. A ver cómo se crea la magia de la televisión. Fue entonces cuando le surgió la duda y, acercándose al productor de todo el tinglao, habló:

“Y… dígame, ¿dónde está el enchufe para todo esto?”

Adolfo Suárez González

Director General de RTVE y Presidente de Gobierno de Libre Configuración

1 comentario:

C.C.Buxter dijo...

¡Qué dura la etiqueta de incompetencia!

Sabiendo dónde estaba el enchufe o no, utilizando alargues o alguna que otra chapuza, lo importante es que, mientras otros se dedicaban a destrozar el material o a decir que no tenía que rodarse nada en absoluto, a Suárez le salió una producción bastante decente y meritoria.

La lástima fue que, a pesar de todo, le hicieran salir por la puerta de atrás y no le dejaran capitanear el estreno. Al menos le quedan, eso sí, los títulos de crédito...