miércoles, febrero 21, 2007

Infiltrados, de Martin Scorsese


En ciertas ocasiones uno se siente romántico. Romántico no de esos que festejan San Valentín o que pretenden sentir cómo el corazón se le sale por la boca mientras ven acercarse a su amado o su amada. Romántico como sinónimo de melancólico, echando de menos aquellos otros tiempos –ni buenos, ni malos, ni peores, simplemente otros- y echa de menos ir al cine con sus amigos a ver una película de alguien que nos gustó siempre. Así nos sentíamos todos el día que fuimos al cine a ver Infiltrados, el día que volvíamos a repetir viendo una de Martin Scorsese.

No es que uno se prodigue mucho en las salas cinematográficas. El elevado precio de una botella de agua en un recinto extremadamente caluroso -¿se podría denunciar?- y las alternativas cinéfilas [quiño, guiño, guiño, Teddy Bautista, guiño, guiño, guiño] han desviado el rumbo de un grupo de amigos que está empezando a considerar seriamente la inversión de los ¡más de 6€! por visionado que se ahorra cada uno, en un proyector de cine común con su Home-Cinema incorporado. La otra alternativa consistirá en acudir en masa a la sala el Día del Espectador, esto es, los miércoles que no sean festivos ni víspera de los mismos sin perjuicio de que la dirección decida considerar ese Martes como día del Cinematógrafo y aniversario de la invención de cine con lo que, y por lo tanto, los descuentos no acumulables queden suprimidos en todas las sesiones exceptuando la de las 16 horas, salvo que tú decidas acudir a la de las 16 horas, claro. (Desde aquí invito a aquellos lectores que hayan conseguido entrar en un cine el día del Espectador a que me lo cuenten, que yo llevo ya más de 3 intentos en distintos cines y lo único que he encontrado es que han subido la entrada para todos los días excepto para uno, llamándolo erróneamente día del Espectador cuando lo lógico sería llamar al resto de días Día del Empresario de los MiniCines).

Pero polémicas aparte, hablaremos ahora de la película Infiltrados ¿Y por qué? Pues porque está nominada al Oscar como Mejor Película junto con las ya comentadas en este blog Babel, The Queen y Pequeña Miss Sunshine y también junto con Cartas desde Iwo Jima, que aún no está comentada por problemas con el servidor –aunque si queréis os comento la porno chusquera que se encontraba tras el prometedor archivo [guiño, guiño, guiño, Teddy Bautista, guiño, guiño, guiño] y van dos.

Entrando en materia, cuando uno se sienta en la butaca pensando que va a ver a Leonardo DiCaprio jamás puede estar tranquilo. Sin embargo te vas autoconvenciendo de que, al fin y al cabo, vas a ver lo que ha hecho Scorsese, vas a ver a un Jack Nicholson que, quizás, hoy no vuelva a hacer de sí mismo, y otras múltiples excusas para que no prospere tu sentimiento de pánico y no salgas gritando de la sala antes de que llegue el anuncio del bar de Calamares que hay en la esquina –que si pago más de 6€ ya podrían ahorrarse los anuncios ¿o es que pagan antigüedad al quinceañero de pajarita que me ha llevado hasta la butaca?

No cabe duda de que el planteamiento inicial suena emocionante. Un policía infiltrado en una banda mafiosa ya habría bastado para poner a este que escribe rumbo al servidor más próximo [guiño, guiño, guiño, Teddy Bautista, guiño, guiño, guiño] -¡tres!- pero el que además haya un mafioso metido en la policía que persigue al Jefe de la Mafia, mejor. Y si la Mafia es irlandesa y no italiana, todos salimos ganando. El argumento es demasiado rebuscado, lo sabemos, pero al fin y al cabo esto es cine y no política, aquí sí pueden suponer que nos lo creeremos todo a cambio de ver un buen espectáculo.

El devenir de la película nos sitúa frente a los dos personajes principales, los dos infiltrados haciendo ver que uno, el policía mafioso –Matt Damon-, es sonreído por la vida mientras que el otro, el mafioso policía –Leonardo DiCaprio-, es siempre un desgraciado. A todos nos va a dar más pena el pobre mafioso policía –es decir, el bueno- que el policía mafioso –el malo- y, para que así conste en acta, una mujer se entremezclará en sus vidas amando más al malo que al bueno –ergo todas las mujeres son tontas y eligen siempre al que no les conviene. La película podría parecer aburrida mientras va transcurriendo pero Jack Nicholson -¡que esta vez no hace de sí mismo!- logra que ciertas escenas cobren una hilaridad tremenda y lleguen momentos de buen cine -pero del bueno, bueno- como la escena en la que aprieta las clavijas a DiCaprio para saber si está con él o no.

Sin embargo las posibilidades de salir del cine pensando que se ha visto una película relativamente buena se desvanecen con los sucesivos giros, regiros y revueltas de argumento que el guión da una y otra vez. Se han pasado de rosca y lo peor es que no han tenido la decencia de disimular. Por el escenario aparecen personajes surgidos de la nada que, en una o dos escenas, provocan que todo el guión cambie. Personajes que creíamos acabados vuelven a resurgir en la argumentación para dejarte claro que no, que no sabes cómo acabará la película por mucho que creas adivinarlo. ¡Pero es que da la sensación de que no lo saben ni ellos mismos!

Al acabar, uno termina la película dando gracias a los títulos de crédito pero esperando que al finalizar éstos alguien aparezca en la pantalla y vuelva a cambiar el final. Lo peor no es que no parezca una película de Scorsese, sino que parece una película de DiCaprio. No se confundan pensando que ha sido nominada para Mejor Película o para mejor Director. Una nominación para Scorsese no significa que se lo vayan a dar, sino que va a hacer más grande el ego de quien lo gane. Ya le pasó a Sylverter Stallone cuando le dieron en 1976 el Oscar por Rocky y entre los nominados se encontraba la genial Taxi Driver. Al final 6€ menos y el proyector un poquito más lejos.

10 comentarios:

Øttinger dijo...

Efectivamente, justo ahora cuando Scorsese se encuentra más próximo al Oscar que tanto ansia, es cuando peor cine está haciendo. Y no es lo malo, que peor aún es atarse a DiCaprio como si fuese lo mejor que puede encontrar entre los actores de treintaitantos, ¿No tendrá el número de Norton? ¿Tan mal acabó con Day-Lewis?
Por ciero, y en referencia a la última de DiCaprio, "Diamantes de sangre", en fin, tanto circo para tan poco contenido.

El gran fallo de "Infliltrados" es que toma al espectador por tonto. Giro-giro-autogiro... persecución, miradas penetrantes, búsqueda de la debilidad, coincidencias, apariencias y miles de llamadas éntre los móviles de los infiltrados y sus respectivos jefes sin que nadie las localice. ¿No estamos en la era del espionaje digital? Engaño tras engaño hasta que Martin deja la camara a la disposición de sus actores, alguno como el bueno de Jack hacen su trabajo y otros lo intentan...

Harry Reddish dijo...

entrada cañera la tuya, con tanto guiño pensé que te estabas insinuando. no tengo el gusto de haber visto la película, ni tampoco pensaba hacerlo después de leerte a tí. Me encanta ese toque cañero, keep the faith

Salud!!

Liliana dijo...

El reconocimiento a Scorsese será por toda su trayectoria y una cantidad increíble de películas magistrales. Es cierto que con Infiltrados no se ha lucido. Es más, parecerá un premio consuelo. Una lástima. Porque el hombre conoce su oficio y tiene muuuucho para decir. Sólo que Di Caprio lo eclipsa.

el_situacionista dijo...

¡Joder! Pues que se lo den en reconocimiento a una carrera. Como hacen con Morricone o han hecho con Woody Allen (¿lo he soñado o a éste se lo dieron por el 11S?).

Se dice y se comenta que la película japonesa, de la que Infiltrados es un remake, es mucho mejor que este tiovivo de película.

En cualquier caso, y apunten para sus apuestas de última hora, el director oscarizado será Iñárritu (Babel es lo que es gracias al director y no al guión), y Cartas desde Iwo Jima la película (y digo ésta porque es la única de las nominadas que aún no he visto).

Salud

Øttinger dijo...

Lo de Allen fue un homenaje a Nueva York tras el 11-S presentando un video de Norah Ephron sobre la ciudad.

Efectivamente, existe una película japonesa que es más o menos lo mismo que "Infiltrados". Hay planos, como el de la azotea que se desarolla al final de la película, que está más que inspirado, llegando a la copia de más de un plano. Verás la que se lía cuando la SGAE tenga noticias.

Respecto a las apuestas de últimas horas... creo que Babel terminará pagando el precio de tanta buena crítica de autor que no termina de convencer. También Scorsese puede que se vea una vez más apartado del Oscar. Sin nadie como favorito, excepto Hellen y Forest para actriz y actor, puede que Eastwood sorprenda con su casquería (también llamada la guerra desde dentro) y se consolide en el tramo final de las votaciones. Claro, que el peso latino en Hollywood crece cada día un poco más y Babel cuenta con muchos apoyos. Pero como de apostar se trata y no de divagar, diremos que Babel película y el bueno de Clint como director.

Liliana dijo...

Pues no... Finalmente le dieron a Scorsese el premio consuelo. Así son los Oscars, premios frívolos y políticamente correctos. Por eso, no vale la pena tenerlos en cuenta.

Øttinger dijo...

Pues sí, se lo llevo Scorsese en una de esas películas de poco contendido y talento, con lo qué ha sido este hombre. liliana los premios son lo que son, da igual que sean los Oscar y no ganen los favoritos de uno o cualquier otros. Además, hay algo que se nos escapa siempre con los Oscar, y es que son los premios del cine americano, no mundial. Otra cosa es que los estadounidenses tengan esa habilidad para hacer de todo lo que tocan un enorme espectáculo y conviertan la ceremonia en la mayor plataforma de promoción del mundo. Justo o injustos, bueno o malos… lo cierto es que todo el mundo corre a la llamada de la alfombra roja. Aunque te digan que eres mexicana como a la Cruz (con posterior rectificación) de la presentadora, que por cierto, decepcionó y mucho en una de sus actuaciones más planas (con gran chiste, eso sí, sobre Al Gore). Aburrido monólogo inicial.

Y tal es la importancia que tienen estos premios que una película española como el Laberinto del Fauno (el 80% de la financiación lo es, así que por mucho que lo vendan como cine mexicano, permíteme la máxima del que paga elige, que decía el propio Amenábar respecto a “Los otros”) haya recaudado más de 35 millones de dólares. Si no es por la nominaciones una película extranjera, subtitulada tendría poco o ningún recurrido. Y ese puede ser el caso de Babel o la propia Miss Sunshine. Por eso sí vale tenerlos en cuenta.

Respecto a lo políticamente correcto, no lo son todos con los públicos a los que se dirigen?

Liliana dijo...

Creo que los Oscars son lo que son porque desde nuestros lugares de espectadores le damos esa autoridad. Ya sé todo el dinero que se mueve detrás de la industria estadounidense. Pero yo todavía tengo la esperanza que ese cine que vale la pena ver y que está al margen de esa industria, pueda encontrar mecanismos de difusión propios, que no tenga que pagar el alto costo que le exigen los norteamericanos.
Para mí, todo es cuestión de actitud. Sólo que tenemos que ser muchos los que apoyemos a ese cine periférico y lo convirtamos en central, dejando en la periferia al producto comercial que ellos llaman "cine".

Øttinger dijo...

De acuerdo contigo liliana, sin embargo, esa es también la ventaja de las películas hechas fuera de Hollywood, que tienen ese plus por estar fuera de la industria. Y si te nominan como en el caso de Miss Sunshine tienes el mérito de ser tan buen que vences al gigante que no puede más que recocer lo buenos que son fuera de tu casa.

Reverendo Pohr dijo...

Hola!

A pesar de lo que hay detrás de la industria del cine estadounidense, yo soy de los que duermen dos horas para pasar la noche de los oscars con Angels Barceló i Jaume Figueras.

Creo que Scorsese se merecía un oscar, pero no por Infiltrados. Toro Salvaje, Taxi Driver, Uno de los nuestros, Casino... cualquiera era digna de ganar más que este remake. La película no está mal, pero como yo había visto anteriormente la versión hongkonesa (Infernal Affairs), que me gustó bastatne, me pasó como con Gladiator (la misma historia de "la caida del Imperio romano"): no las veo originales y tanto Babel como Traffic (oscars 2000) me parecieron mejores.

Me supo mal que "el laberinto del fauno" no se llevara el oscar a la mejor película de habla no inglesa ni en el mejor guión Original.Pero parece que las ganadoras son dignas de la estatuilla. De "La vida de los otros" habló muy bien Ottinger en su blog y de "Little Miss Sunshine" también tengo una buena referencia, aunque de ésta última me quedó la sensación que se llevó el premio en una "barrida para casa" ante dos guiones muy originales como los de Babel (castigada porque no dejar bien a los "yankees"?) y Laberinto del Fauno, que no son historias autobiográficas (aquí la Academia, una vez más, ha apurado el límite entre "Guión Original" y "Guión Adaptado"). De todas maneras, debo conceder una oportunidad a "esta familía americana en furgoneta" porque parece que la merece.

El espectáculo "Gore" me pareció un poco pomposo.Supongo que serviría para animar la fiesta, aunque me hizo más gracia cuando la intérprete oscarizada dijo: "La tierra no es republicana ni demócrata"...

Aparte de Del Toro que, como gran parte del mundo y la Tierra misma, tampoco es demócrata ni republicano, estaba Santaolalla para dedicar su premio a "todos los latinos" (supongo que se refería a todos los que hablan "spanish"). Es el segundo en dos años, y sería tres si hubieran premiado hace un trienio "Diarios de Motocicleta", banda sonora en la que se incluyó la oscarizada canción de Jorge Drexler.

Quizá pronto haya un presentador latino en la Gala. Le facilitarán la tarea al traductor del Plus...