jueves, enero 18, 2007

Crápulas los hay en todas partes

Ya es una costumbre, lo admito. Desde pequeño siempre fui a la misma peluquería. El joven aprendiz que empezó cortándome el pelo, tal y como mi madre disponía, en la peluquería de su tío en el castizo barrio de Chamberí, es hoy socio de esa misma cadena de peluquerías y, además, dirige una sucursal propia ya en el barrio de Cuatro Caminos. Parece como si mi vida hubiera estado ligada a esa peluquería en cierta manera. Con poco menos de ocho años, ese pequeño chamberilero –gentilicio de Chamberí- que era ya disfrutaba de sus pequeños ratos de libertad dentro –y también fuera- de la peluquería mientras su madre se hacía la permanente o se cambiaba el pelo a la manera que se estilase en cada momento. Con poco más de 12, y a pesar de haberme mudado al también castizo barrio de Cuatro Caminos, seguía acudiendo a la misma peluquería a que Jesús, que así se llama él, me cortara el pelo –ya podía imponer yo mi propio estilo. Allí se hablaba con las chicas de fuera del colegio, se veían los primeros Interviú y se ojeaban las primeras revistas de coches mientras en el ambiente la radio amenizaba el ambiente con un sonido de fondo que llevaba desde coplas hasta el último éxito de Alejandro Magno.

Con el tiempo fueron ellos –los de la peluquería- quienes decidieron mudarse cerca de mí. Y Jesús, sin saberlo, abrió su sucursal cerca de mi nuevo hogar en Cuatro Caminos. La proximidad y la familiaridad de este antiguo aprendiz de peluquería hicieron que nunca más me acercara al viejo barrio de Chamberí para mis esporádicos cortes de pelo. La nueva sucursal era –y es- pequeña, con tan solo 3 trabajadores contando a Jesús, pero el ambiente que se respira es siempre agradablemente simpático. Aún sabiendo los problemas en que meten a Jesús las señoras clientas, éste consigue apaciguar los enfados por la espera y hacer que todas salgan con el pelo lleno de laca justo a tiempo de ir a misa.

La última visita mía a este local, allá por el mes de Septiembre, dejó en mí una imagen para el recuerdo y una expresión que rezaba igual que reza el título de esta entrada: “Crápulas los hay en todas partes”. Cuando entré en la peluquería, Jesús estaba hablando seriamente y en voz baja con una persona que, más tarde, se descubriría que era el crápula. El temblante serio de la conversación no le impidió a Jesús recibirme desde lo lejos con una sonrisa e indicarme con la mano que no tardaría mucho en atenderme. Cuando a los cinco minutos de entrar yo el crápula se fue por la puerta Jesús soltó un “si me lo cuentan no me lo creo” que, dado las dimensiones escasas del local, llamó la atención de todas las señoras que había allí.

Resulta evidente que una peluquería no es el mejor lugar para mantener un secreto, de manera que Jesús, advertido ya de su desliz, relató lo sucedido en voz alta para que todas –y yo, que era el único varón- pudieran enterarse de lo que acababa de suceder. El individuo que había salido de allí era un empleado de la Sociedad General de Autores –SGAE, para los amigos- quien estaba de ronda. Su labor consistía en ir por las calles de Madrid de local en local, haciéndose pasar por cliente, y apuntando en su libretita aquellas posibles reclamaciones sobre pagos de derechos de autor. La principal, obviamente, consistía en música y televisión. Este individuo le comentó a Jesús que, por tener puesta la radio –en ese momento estaba conectada Radio Nacional de España 1, con sus noticias- sin la autorización de la SGAE le correspondía una multa de una importante cantidad de dinero. Sin embargo –y aquí está el truco- él procedería a anular la multa si en el plazo de 15 días, la peluquería se comprometía a pagar un canon –palabra que gusta mucho en Fernando VI- de 6€ al mes que les habilitara para conectar la radio como “entretenimiento de segundo orden” –de segundo al no ser la función principal de la peluquería. Jesús se quedó anonadado cuando escuchaba esto, pero aún más cuando el personaje se acercaba a la pequeña y cochambrosa televisión que se arrinconaba en el local.

Si el tiempo se puede medir en generaciones de consolas, Jesús y sus peluquerías están en la posguerra. Hubo un momento en que decidieron tener una atención especial para los niños y niñas que visitaban la peluquería acompañando a sus mayores o bien siendo ellos los clientes. Como un crío aburrido jode más que un supositorio, Jesús decidió invertir en tranquilidad comprando una consola que, entonces, era de última generación y un par de juegos. De deporte para los niños y de plataforma para las niñas. El éxito de la Nintendo 64 en la peluquería fue total y aún hoy he visto críos pelearse por los mandos de una consola que tirita esperando la extremaunción. Cuando el personaje de la SGAE se acercó a la televisión no tomó en consideración los derechos que pudieran vulnerar los críos al jugar en público con la consola, sino que rápidamente buscó la conexión de la antena para comprobar si Jesús ponía de vez en cuando La Primera para ver el Telediario. La cara de decepción fue mayúscula tras ver que no había antena colectiva en el local. 6€ menos al mes. “Crápulas los hay en todas partes”, que dijo una señora con rulos en la cabeza tratando de consolar al pobre y cabreado Jesús.

Y no le falta razón a la señora, crápulas los hay por doquier, pero parece que en alguna parte hay muchos de ellos. Leo con interés, y descorazonamiento, que la SGAE interpuso hace un año una denuncia contra el administrador de Frikipedia por definirla de la siguiente manera:

"Organización sin animo de lucro capitaneada por Sir Teddy Bautista. Se dedica principalmente a defender los derechos de los grandes artistas (como David Bisbal, Alejandro Sanz, etc.), recaudar dinero para obras benéficas (es decir, obras de ampliación de sus mansiones), la creación de asociaciones culturales y el cultivo de coles de Bruselas, así como diversas actuaciones de intimidación tipo mafia y organización de campañas de desinformación para el pueblo llano".

La juicio ha terminado con la multa de 600€ para Frikipedia. Todo el que conozca la web, así como aquél que aún sin conocerla tenga la voluntad de leer la advertencia de que las definiciones son siempre en tono humorístico, sabrá que tal definición es simplemente un chiste. Como aquella que decía que en Marina D´Or –ciudad de vacaciones- salió el Diablo en persona y ejerció la cópula con Anne Igartiburu. El buen humor mal entendido lleva a la gente a tomarse cosas en serio que no son tales. A mí me pasó –y a otros dos conocidos míos también- algo parecido con un Vicedecano de Alumnos y la pobre Esther Minio, pero en fin.

El caso es que si hacemos repaso de todo aquello en lo que la SGAE es noticia, nos llevará a pensar que sí, que efectivamente parece que defienden los derechos de los autores –que no sabemos bien quiénes son ni dónde están- y que además lo hacen a costa de cargarse la presunción de inocencia, que es la base del sistema judicial. Cobrando, por ejemplo, el canon a los DVD y CD vírgenes previendo que todos vamos a copiarnos las películas que alquilemos o los discos que nos dejan los amigos. Canon que, si no recuerdo mal, un profesor universitario consiguió que se lo devolvieran después de sufrir juicios y reclamaciones distintas. Al fin y al cabo él tenía derecho a poder grabar su Tesis Doctoral y plagiarse a sí mismo cuantas veces quisiera. Como buen académico, vamos.

Aún recuerdo la reunión de distintos artistas –básicamente cantantes- con un recién proclamado Presidente Zapatero en la Moncloa. Y recuerdo bien a ese dúo llamado Estopa, icono del consumo ilegal de sustancias y de la subversión de la autoridad –cómo está el patio- pidiendo más policías en las calles para combatir al africano que vende CDs desde una manta a precio de saldo. O aquel disco que sacó la misma SGAE con canciones de grupos semidesconocidos alegando que éstos no tenían oportunidad de grabar un disco por culpa del Top Manta. En ese mismo disco se utilizaba la contraportada para hacer un alegato contra la piratería y se llegaba a mencionar que un mantero ganaba en torno a 3000€ al mes con la manta. A lo que yo me sorprendí y me pregunté qué mierda hacía trabajando por las mañanas en un banco –ese, el otro- por 600€ de mierda y estudiando doctorado por las tardes si me podía dedicar al mundo de la música con la sola inversión de una tostadora y una sábana vieja de mi señora madre.

Muchos más pueden ser los relatos de lo que, desde aquí, se considera un abuso organizado y con alevosía a los consumidores españoles. Sin embargo vamos a continuar con la sabiduría popular que esa señora de rulos inició y tan sólo diremos que “A cada cerdo le llega su San Martín”.

5 comentarios:

C.C.Buxter dijo...

La historia que has contado de la peluquería es, sencillamente, surrealista. ¡Avisaré a mi peluquero la próxima vez que vaya!

Lo más patético de la SGAE es ver cómo se aferran a un mundo que ya no existe. En vez de aceptar que las cosas han cambiado, y que internet existe, quieren que todo siga como si fuese 1970. Encima, su táctica es la peor posible: perseguir... a sus clientes. ¡Bravo por el cerebro que lo haya ideado!

¿De verdad esperan que las personas acaten sus mensajes de "no piratees" cuando se dedican a enviar espías hasta a las bodas? Entre un inspector de Hacienda y uno de la SGAE, la mayoría preferimos ya al honrado recaudador de impuestos. Me hace gracia cuando dicen: "es que producir un disco no cuesta sólo los tres euros del cd, hay mucho más detrás de eso". Y luego, a continuación, te dicen que el disco se ha grabado en Miami, se ha retocado en Londres, se ha precintado en Lisboa... ¿qué tal si lo hicieran todo en un sólo sitio y ahorrasen dinero?

Pese a todo, yo no soy de los que dicen: "es que los discos son muy caros". Cuando algo es muy caro y no me lo puedo comprar, me aguanto y ya está. Mientras existan los derechos de propiedad intelectual (ciertamente necesarios para la producción de obras culturales) opino que hay que respetarlos. Ahora bien, nadie me va a convencer de las supuestas pérdidas millonarias que conlleva la piratería. Para la SGAE "et alii", si yo me pirateo cien canciones, ellos calculan que han dejado de cobrar esas cien canciones. Ni ellos se lo creen...

Para acabar... ¡quién nos iba a decir que serían cantantes, actores y otros artistas varios quienes iban a dedicar todos sus esfuerzos para que se respetase la propiedad privada! Sólo nos queda ver a Ska-P colaborar con organismos antidroga...

el_situacionista dijo...

Buxter, es cierto que el mundo de la música ha cambiado desde los 70 y esta gente no lo ha sabido/ha querido ver. Personalmente creo que si dedicaran sus esfuerzos a tratar de medir qué disco o canción es de los más bajados por internet, obtendrían promoción extra (y por tanto beneficios). No es lo mismo que un disco sea el más vendido en Navidades a que otro sea el más bajado del mes de Diciembre. Creo yo.

De cualquier manera, la mitad de los que están metidos en esta persecución por parte de la SGAE hace siglos que no sacan disco o algo que merezca la pena ser llamado así.

pitikipiripi dijo...

Este tema da para mucho, ¿porqué si bien es cierto que existen derechos de autor (y supongo que alguno de autora también lo habra, se lo preguntaré a la SGAE, creo que también hay derecho a la cultura... Y si no lo hay, debería haberlo...
Yo creo que hoy en día se nos habla del derecho de autor, yo creo que esos existen, pero no creo que haya derecho al lucro.
No me creo que el dinero sea el que determine si alguién puede vivir dignamente en una vivienda con condiciones que se adecuen a sus necesidades, a disfrutar (que no consumir) cultura o que pueda gastar poco o mucho agua al mes...
Pensemos en lo que hay detrás...
¿qué será lo próximo a lo que le pongan precio?...

el_situacionista dijo...

Pitikipiripi; Me temo que el derecho a la cultura ya existe y viene representado por las bibliotecas públicas, quienes tienen archivos de audio y de video para tu uso y disfrute.

El tema no es cuestionar unos derechos de autor que, en mi opinión, son necesarios para la creación artística sino qué derechos de autor se declaran y quién y cómo dice defenderlos.

Bienvenida a la Situación del Espectáculo... y que dure.

SALUD.

Harry Reddish dijo...

creo que el cobro del impuesto revolucionario y las fórmulas cuasi-mafiosas de ejecutar dicho cobro son cuanto menos sospechosas de la impunidad con que esta asociación efectúa sus actuaciones y que cuenta con la connivencia de determinados poderes públicos. Deberían hacérselo mirar

Salud