jueves, octubre 17, 2019

Crisis, liderazgos y un Tsunami popular

Comencemos esto por lo verdaderamente importante: nueve años de prisión, nueve, para dos activistas sociales por haber convocado manifestaciones pacíficas, y por haberlas disuelto. Once años, once, para la presidenta del Parlamento (literalmente, acción de parlamentar, de hablar), por haber permitido que se hablara de todo en la cámara catalana. Y hasta trece años de prisión, trece, por haber puesto unas urnas y permitido que se pudiera votar. Y otra víctima más, coyuntural pero necesaria para la acción de la justicia española: el derecho de manifestación, que ha quedado abierto en canal y a expensas de que  cualquier juez, cualquiera, vea en alguna otra manifestación pacífica, como las que hubo en Catalunya, como las que paran desahucios, una violencia intrínseca.

En este contexto, las manifestaciones de estos días en Barcelona son utilizadas por el Estado y sus mecanismos de propaganda para tapar la gravedad de la sentencia y de la venganza cometida. El humo de los contenedores quemados impide ver que, en realidad, lo que hay detrás de las manifestaciones en una crisis de la legitimidad del sistema. Un hilo que, curiosamente, conecta las dos últimas generaciones políticas que ha tenido este país.


domingo, marzo 03, 2019

La normalización del desahucio y el declive de nuestras espectativas


Explica Mathew Desmond, en su libro sobre desahucios en los Estados Unidos, que las personas que acaban de perder su vivienda de alquiler se enfrentan a una pregunta el día del desahucio: ¿Camión o calle? La formula el policía que acompaña la comitiva, entre la que se incluye el personal de una empresa de mudanzas. Si la persona elije camión, los de la empresa de mudanzas meterán todos los muebles y todos sus enseres en el camión de la mudanza, y se lo llevarán a uno de sus almacenes. Allí le custodiarán todas sus pertenencias, debiendo realizar pagos periódicos para garantizar que quiere recuperarlo todo. Si deja de pagar, todas sus posesiones pasarán a una de esas subastas que tantos programas de televisión alimentan. Por el contrario, si elige calle, todas sus pertenencias serán depositadas en la acera, junto al portal de la que, hasta ahora, era su casa.

En ocasiones, estos desahucios pueden tener lugar sin que todas las personas que viven en la casa estén presentes. Puede pasar que, de las dos familias que comparten el piso, una de ellas haya salido a buscar trabajo –o piso- y, a su regreso, se encuentre con todas sus posesiones en mitad de la calle. Quienes hayan visto Orange is the New Black, quizás repararon en aquella escena en donde Aleida es desahuciada.