miércoles, abril 30, 2014

Más allá de la seguridad: la criminalización de la pobreza y de la clase trabajadora

Foto de Eneas de Troya
Vivimos en una época en el que a pesar del aumento de las desigualdades sociales, del deterioro de la renta de las personas y de la retirada del Estado de Bienestar, aún conservamos una tasa de pobreza similar a la de los años de la bonanza. Este truco de magia estadística no hace sino reforzar la sensación de que la crisis –sea lo que sea que ahora mismo signifique esa palabra- es eventual y que todos nosotros volveremos a ser clase media tan pronto como pase el temporal. Sigue habiendo una barrera entre ese nosotros-medio y ese ellos-pobre que se define por quien se merece estar en la pobreza y quien no ha tenido más que un mero accidente.

Esta dicotomía no es sólo nuestra. La Fundación Joseph Rowntree británica, realizó un estudio sobre la visión del Estado de Bienestar de los votantes laboristas (teóricos votantes de centro-izquierda). En dicho estudio se mostró que los votantes del Partido Laborista estaban cada vez más convencidos que el Estado de Bienestar fomenta actitudes perezosas y que gran parte de las personas ayudadas por él están abusando de la sociedad. También había un importante grupo de votantes que pensaba que la pobreza era fruto de un fracaso personal, y no de los condicionantes sociales.