lunes, octubre 07, 2013

La Rambla, los dibujantes y el modelo de opresión de Barcelona

Foto de Ivano Schiavinato
La creciente turistificación en Barcelona, unida a la política de privatización del espacio público seguida por el Ayuntamiento de la ciudad, están provocando la estandarización de los rincones barceloneses y encorsetando las vidas de los ciudadanos, hacia quienes debería crecer la ciudad.

Hubo un día en que Barcelona era esa ciudad de ricos señoritos industriales que todo país industrializado creaba tras de sí. La ciudad se ponía guapa para sus señores ricos, pero en realidad pertenecía a la gente de sus calles. Los comercios estaban dirigidos hacia la gente que allí vivía y el transporte público, escaso aunque de masas, se extendía como una red hacia las necesidades de quienes vivían en la ciudad. Como en cualquier otra urbe, en definitiva. Una Barcelona a la que una huelga de tranvías podía paralizar.