martes, diciembre 15, 2009

Burlando a la Parca, de Josh Bazell

Hay enfermedades que no se curan ni yéndose uno de viaje. No me gusta volar. No es que le tenga miedo, es simplemente que le he cogido manía al estarme horas esperando a unos señores que cobran lo que no está escrito por llevar un autobús con alas. Las compañías aéreas son simples enemigas de mi persona que, de una manera u otra, me persiguen y me atormentan allá a donde voy. Que si ahora hacemos los asientos más pequeños. Que si quiere un vaso de agua lo tiene que pagar como si fuera oro. Que si espera que te espera. Que si el piloto está borracho en el bar del aeropuerto. Que si ¿Quién le ha dicho a Ud. que tiene derecho a eso?. Y un largo etcétera.

Por tanto, cada vez que cojo un avión lo hago porque literalmente no tengo otra opción. Y mi resistencia a ir a esas tumbas con aire acondicionado en que se han convertido los aeropuertos sería aún mayor que la de Mister T en el Equipo A si no fuera porque es precisamente en los aeropuertos en donde puedo dar rienda suelta a mi enfermedad. Quizás Uds. se piensen que mi enfermedad es la paranoia o la manía persecutoria, pero no, están del todo equivocados. [Leer completo]

4 comentarios:

pcbcarp dijo...

Pues así contado, tendré que ir hoy mismo a regalármelo aprovechando estas entrañables fechas.

el_situacionista dijo...

Compra dos, porque sin duda lo querrás regalar.

Eugenio Sánchez Bravo dijo...

Vi el libro en la mesa de novedades de una librería y volví a dejarlo. Esas contraportadas de declarada vocación mercantil y publicitaria me producen arcadas. Ahora, gracias a tu recomendación, podré disfrutar de una buena novela en estas navidades llenas de aeropuertos que me esperan.

Lo de los aeropuertos es terrible. Se pueden añadir las humillaciones en los controles de seguridad, las colas por falta de personal, el uso descarado de las nuevas tecnologías para echar gente al paro...

C.C.Buxter dijo...

Había visto un par de veces reseñas de este libro, pero el eslogan publicitario me echaba para atrás: "una novela que combina Doctor House con Los Soprano"... Viendo que el médico mafioso sólo mataba a "no inocentes", ya podrían haber mencionado también a Dexter. No suelo leer libros recién publicados (es una cuestión de probabilidad, como dice Amis: si un libro lleva leyéndose doscientos años, será porque es bueno), pero puede que le dé una oportunidad. Si eso te aviso y le pides comisión a Jorge Herralde.