lunes, enero 29, 2007

La Canción Suicida

Animado por las provocaciones de Ottinger y Harry, me dispongo a contar la historia de una canción. La elegida es una de esas canciones sobre las que surgen cientos –miles- de versiones cuando uno se dispone a hacer uso del Emule: Gloomy Sunday.

Esta canción tiene tras de sí toda una historia de misterio que provoca múltiples comentarios en tantos y tantos blogs y páginas de internet. Hoy será objeto de deseo de este situacionista que les escribe.

Como todas las leyendas, la historia de Gloomy Sunday tiene unos comienzos oscuros. Fue compuesta en 1933 por dos autores húngaros llamados Rezso Seress y Laszlo Javor tomando como base la única frase que la novia de éste último le dejó anotada antes de abandonarle: “Triste Domingo”. Poco tiempo después de ser compuesta, en Budapest se contabilizaron 17 suicidios en donde lo último que habían hecho los suicidas era escuchar Gloomy Sunday o, en sus notas, aparecían frases pertenecientes a la letra de la canción. Esto bastó a las autoridades húngaras del momento para decretar su prohibición.

No tardó en cruzar el océano la historia de la “Canción húngara del suicidio”, como se la conocía, y la incipiente industria de la música estadounidense se lanzó a por ella. En pocos años había múltiples versiones de dicha canción, destacando por encima de todas aquella de la que yo me enamoré, la de la genial Billie Holiday.

Si analizamos la historia de la canción, sólo llegaremos a la conclusión de que ésta tuvo un peculiar éxito entre determinado público. Gente tiene que haber para todo y si Marilyn Manson sigue llenando conciertos al ritmo que su mujer llena copas de champán gigantes, pues no habría de extrañarnos si en la Hungría de los años 30 varios suicidas decidieran escuchar o hacer referencias a una canción poco antes de cometer el acto en sí. Pero lo que hace que las historias se conviertan en leyenda son las extrañas coincidencias y los comunes destinos.

Billie Holiday fue quien popularizó la canción al cantarla en 1936 para todos los oídos de América. Su versión sigue siendo aún hoy la que más emociones transmite y sólo puede ser seguida de la que la islandesa Björk realizó hace unos años –y que conste que más por la orquesta que la acompaña que por ella misma. La vida de la gran voz femenina del Jazz está llena de misterios –en algún momento tendremos que hablar de ello en Destripando Terrones- y el mayor de todos fue su muerte. Se dice que ésta fue debida a la cirrosis, pero también que se suicidó en su apartamento en el año 1959. ¿Afectaría también la canción a aquellos artistas que tenían relación con ella? La leyenda se confirmaría cuando en 1968, Seress –co-autor de la misma- se tiró desde su ventana. La canción suicida volvería a actuar.

Hoy son más de 100 los suicidios documentados que han tenido algo que ver con Gloomy Sunday. En estos momentos pueden ver en el cine –o en sus casas si la tecnología se lo permite, no como a mí- la película La Caja Kovak que se hace eco de esta leyenda del mundo de la música y que, por lo que han contado de ella, tiene buena pinta. Desde luego daremos cuenta de ella.

Aquí transcribo, ya por último, la letra en inglés y en castellano de Gloomy Sunday para aquellos quienes deseen analizar la tristeza que ha acompañado a muchos al quitarse la vida. Y más abajo, tienen Uds. la versión íntegra de la canción interpretada, como no podía ser de otra forma, por Billie Holiday. Yo la he escuchado miles de veces y aquí sigo, así que espero verles mañana de nuevo por el blog.

Triste Domingo.

"Triste domingo, con cien flores blancas"
Y ornado el altar de mi loca ilusión
Donde mi alma se ha ido a postrar
Mientras mi boca llamándote está
Muere en mi sueños ocasos de hastío
Cansados de espera y de soledad

¡Triste domingo!

Tú no comprendes la angustia terrible
De estar esperando, sin verte, llegar
¡Vuelen tus pasos que debo marchar!
No ves que muero con mi loco afán
Quiero que seas la blanca y piadosa
Mortaja que cubra mi hora final

¡Triste destino!

Querido
Junto a mi ataúd que circundan muchas flores
Aguarda mi confesión un sacerdote
Y a él le digo:
Lo quiero, lo espero.

No temas nada si encuentras mis ojos
Sin vida y abiertos y esperándote
Tus manos son quien los deben cerrar
Y acaso entonces yo habré muerto en paz
Siento un doblar de campanas, que
Lúgubremente sus voces me ordena marchar

¡Triste domingo!

¡Vuela mi vida tu paso querido
Que llega la hora que debo partir!
Quiero tenerte en mi viaje final
Y algo me dice que no llegarás
Triste domingo visítame amado
Que ahora en mi tumba yo te he de esperar

¡He de esperar!

Gloomy Sunday

Sunday is gloomy,
My hours are slumberless
Dearest the shadows
I live with are numberless
Little white flowers
Will never awaken you
Not where the black coaches
Sorrow has taken you
Angels have no thoughts
Of ever returning you
Wouldnt they be angry
If I thought of joining you?

Gloomy sunday

Gloomy is sunday,
With shadows I spend it all
My heart and i
Have decided to end it all
Soon therell be candles
And prayers that are said I know
But let them not weep
Let them know that Im glad to go
Death is no dream
For in death Im caressin you
With the last breath of my soul
Ill be blessin you

Gloomy sunday

Dreaming, I was only dreaming
I wake and I find you asleep
In the deep of my heart here
Darling I hope
That my dream never haunted you
My heart is tellin you
How much I wanted you
Gloomy sunday





jueves, enero 25, 2007

El enviado de Dios


[...]

Desde que leo a Kapuscinski no he parado de recomendarlo. Con la misma compulsión con que compré mi primer libro les he recomendado a mis conocidos que lo lean, lo regalen o, simplemente, lo compren para casos de emergencia en donde necesiten saber que, en el mundo, nunca se está solo. O mejor, nunca se estaba solo, pues desde el pasado Martes 22 de Enero de 2007, Ricardo ya no está con nosotros.

Uno puede leer los libros de Kapuscinski del tirón, como se hace con los buenos libros de relatos y sin pararse a pensar en cada situación por él descrita. Pero también puede detenerse en cada rincón del libro y retroceder a aquello que pudo suceder antes en aquel lugar en el que Kapuscinski conoció a tal o cual personaje. Puede detener el tiempo y contemplar la tragedia que el autor vivía en tiempo presente. [...]

jueves, enero 18, 2007

Crápulas los hay en todas partes

Ya es una costumbre, lo admito. Desde pequeño siempre fui a la misma peluquería. El joven aprendiz que empezó cortándome el pelo, tal y como mi madre disponía, en la peluquería de su tío en el castizo barrio de Chamberí, es hoy socio de esa misma cadena de peluquerías y, además, dirige una sucursal propia ya en el barrio de Cuatro Caminos. Parece como si mi vida hubiera estado ligada a esa peluquería en cierta manera. Con poco menos de ocho años, ese pequeño chamberilero –gentilicio de Chamberí- que era ya disfrutaba de sus pequeños ratos de libertad dentro –y también fuera- de la peluquería mientras su madre se hacía la permanente o se cambiaba el pelo a la manera que se estilase en cada momento. Con poco más de 12, y a pesar de haberme mudado al también castizo barrio de Cuatro Caminos, seguía acudiendo a la misma peluquería a que Jesús, que así se llama él, me cortara el pelo –ya podía imponer yo mi propio estilo. Allí se hablaba con las chicas de fuera del colegio, se veían los primeros Interviú y se ojeaban las primeras revistas de coches mientras en el ambiente la radio amenizaba el ambiente con un sonido de fondo que llevaba desde coplas hasta el último éxito de Alejandro Magno.

Con el tiempo fueron ellos –los de la peluquería- quienes decidieron mudarse cerca de mí. Y Jesús, sin saberlo, abrió su sucursal cerca de mi nuevo hogar en Cuatro Caminos. La proximidad y la familiaridad de este antiguo aprendiz de peluquería hicieron que nunca más me acercara al viejo barrio de Chamberí para mis esporádicos cortes de pelo. La nueva sucursal era –y es- pequeña, con tan solo 3 trabajadores contando a Jesús, pero el ambiente que se respira es siempre agradablemente simpático. Aún sabiendo los problemas en que meten a Jesús las señoras clientas, éste consigue apaciguar los enfados por la espera y hacer que todas salgan con el pelo lleno de laca justo a tiempo de ir a misa.

La última visita mía a este local, allá por el mes de Septiembre, dejó en mí una imagen para el recuerdo y una expresión que rezaba igual que reza el título de esta entrada: “Crápulas los hay en todas partes”. Cuando entré en la peluquería, Jesús estaba hablando seriamente y en voz baja con una persona que, más tarde, se descubriría que era el crápula. El temblante serio de la conversación no le impidió a Jesús recibirme desde lo lejos con una sonrisa e indicarme con la mano que no tardaría mucho en atenderme. Cuando a los cinco minutos de entrar yo el crápula se fue por la puerta Jesús soltó un “si me lo cuentan no me lo creo” que, dado las dimensiones escasas del local, llamó la atención de todas las señoras que había allí.

Resulta evidente que una peluquería no es el mejor lugar para mantener un secreto, de manera que Jesús, advertido ya de su desliz, relató lo sucedido en voz alta para que todas –y yo, que era el único varón- pudieran enterarse de lo que acababa de suceder. El individuo que había salido de allí era un empleado de la Sociedad General de Autores –SGAE, para los amigos- quien estaba de ronda. Su labor consistía en ir por las calles de Madrid de local en local, haciéndose pasar por cliente, y apuntando en su libretita aquellas posibles reclamaciones sobre pagos de derechos de autor. La principal, obviamente, consistía en música y televisión. Este individuo le comentó a Jesús que, por tener puesta la radio –en ese momento estaba conectada Radio Nacional de España 1, con sus noticias- sin la autorización de la SGAE le correspondía una multa de una importante cantidad de dinero. Sin embargo –y aquí está el truco- él procedería a anular la multa si en el plazo de 15 días, la peluquería se comprometía a pagar un canon –palabra que gusta mucho en Fernando VI- de 6€ al mes que les habilitara para conectar la radio como “entretenimiento de segundo orden” –de segundo al no ser la función principal de la peluquería. Jesús se quedó anonadado cuando escuchaba esto, pero aún más cuando el personaje se acercaba a la pequeña y cochambrosa televisión que se arrinconaba en el local.

Si el tiempo se puede medir en generaciones de consolas, Jesús y sus peluquerías están en la posguerra. Hubo un momento en que decidieron tener una atención especial para los niños y niñas que visitaban la peluquería acompañando a sus mayores o bien siendo ellos los clientes. Como un crío aburrido jode más que un supositorio, Jesús decidió invertir en tranquilidad comprando una consola que, entonces, era de última generación y un par de juegos. De deporte para los niños y de plataforma para las niñas. El éxito de la Nintendo 64 en la peluquería fue total y aún hoy he visto críos pelearse por los mandos de una consola que tirita esperando la extremaunción. Cuando el personaje de la SGAE se acercó a la televisión no tomó en consideración los derechos que pudieran vulnerar los críos al jugar en público con la consola, sino que rápidamente buscó la conexión de la antena para comprobar si Jesús ponía de vez en cuando La Primera para ver el Telediario. La cara de decepción fue mayúscula tras ver que no había antena colectiva en el local. 6€ menos al mes. “Crápulas los hay en todas partes”, que dijo una señora con rulos en la cabeza tratando de consolar al pobre y cabreado Jesús.

Y no le falta razón a la señora, crápulas los hay por doquier, pero parece que en alguna parte hay muchos de ellos. Leo con interés, y descorazonamiento, que la SGAE interpuso hace un año una denuncia contra el administrador de Frikipedia por definirla de la siguiente manera:

"Organización sin animo de lucro capitaneada por Sir Teddy Bautista. Se dedica principalmente a defender los derechos de los grandes artistas (como David Bisbal, Alejandro Sanz, etc.), recaudar dinero para obras benéficas (es decir, obras de ampliación de sus mansiones), la creación de asociaciones culturales y el cultivo de coles de Bruselas, así como diversas actuaciones de intimidación tipo mafia y organización de campañas de desinformación para el pueblo llano".

La juicio ha terminado con la multa de 600€ para Frikipedia. Todo el que conozca la web, así como aquél que aún sin conocerla tenga la voluntad de leer la advertencia de que las definiciones son siempre en tono humorístico, sabrá que tal definición es simplemente un chiste. Como aquella que decía que en Marina D´Or –ciudad de vacaciones- salió el Diablo en persona y ejerció la cópula con Anne Igartiburu. El buen humor mal entendido lleva a la gente a tomarse cosas en serio que no son tales. A mí me pasó –y a otros dos conocidos míos también- algo parecido con un Vicedecano de Alumnos y la pobre Esther Minio, pero en fin.

El caso es que si hacemos repaso de todo aquello en lo que la SGAE es noticia, nos llevará a pensar que sí, que efectivamente parece que defienden los derechos de los autores –que no sabemos bien quiénes son ni dónde están- y que además lo hacen a costa de cargarse la presunción de inocencia, que es la base del sistema judicial. Cobrando, por ejemplo, el canon a los DVD y CD vírgenes previendo que todos vamos a copiarnos las películas que alquilemos o los discos que nos dejan los amigos. Canon que, si no recuerdo mal, un profesor universitario consiguió que se lo devolvieran después de sufrir juicios y reclamaciones distintas. Al fin y al cabo él tenía derecho a poder grabar su Tesis Doctoral y plagiarse a sí mismo cuantas veces quisiera. Como buen académico, vamos.

Aún recuerdo la reunión de distintos artistas –básicamente cantantes- con un recién proclamado Presidente Zapatero en la Moncloa. Y recuerdo bien a ese dúo llamado Estopa, icono del consumo ilegal de sustancias y de la subversión de la autoridad –cómo está el patio- pidiendo más policías en las calles para combatir al africano que vende CDs desde una manta a precio de saldo. O aquel disco que sacó la misma SGAE con canciones de grupos semidesconocidos alegando que éstos no tenían oportunidad de grabar un disco por culpa del Top Manta. En ese mismo disco se utilizaba la contraportada para hacer un alegato contra la piratería y se llegaba a mencionar que un mantero ganaba en torno a 3000€ al mes con la manta. A lo que yo me sorprendí y me pregunté qué mierda hacía trabajando por las mañanas en un banco –ese, el otro- por 600€ de mierda y estudiando doctorado por las tardes si me podía dedicar al mundo de la música con la sola inversión de una tostadora y una sábana vieja de mi señora madre.

Muchos más pueden ser los relatos de lo que, desde aquí, se considera un abuso organizado y con alevosía a los consumidores españoles. Sin embargo vamos a continuar con la sabiduría popular que esa señora de rulos inició y tan sólo diremos que “A cada cerdo le llega su San Martín”.

domingo, enero 14, 2007

Bismarck estaría orgulloso

Somalia es uno de esos países que sólo se conocen por el Telediario. Tan pronto sale de él como vuelve a entrar y ningún canal temático de viajes hace reportajes sobre sus maravillosas costas en el Índico o la peculiar gastronomía de la región montañosa del país. Si de este país tuviéramos que decir algo, sólo saldría de nuestras bocas una palabra: Guerra. Fue en las costas somalíes, esas del Índico, donde las fuerzas estadounidenses desplegaron la mayor campaña de intervencionismo armado de la Historia.

Bajo la bandera de la ONU, pero con libertad de acción, los soldados norteamericanos fueron masacrados teniendo que abandonar el país a toda prisa y dejando... (leer más)


sábado, enero 13, 2007

El regreso del gigante que nunca se fue

[Publicado originalmente en Derrota Urgente]

No recuerdo bien el argumento central de ese capítulo de Los Simpson, pero recuerdo bien esas escenas donde el embajador de Rusia en el Consejo de Seguridad daba a un botón y el cartel que tenía delante de él y que decía “Rusia” giraba para dar paso a otro que decía “URSS”. La escena siguiente nos situaba en la Plaza Roja de Moscú, donde un desfile de cabalgatas infantiles cambia radicalmente al pararse las cabalgatas y, de ellas, aparecer los tradicionales tanques soviéticos, con sus banderas rojas y sus hoces y martillos amarillos. La tercera, además de ser la más hilarante, es la más gráfica. Unos turistas hacen fotos a la tumba de Lenin cuando, de repente, éste se despierta de su letargo y, cual zombi, rompe su urna de cristal y amenaza a los visitantes.

En los últimos meses estamos viviendo escenas de parecida incredulidad así como de diferente comicidad. Rusia, ese país que sustituyó a la URSS en los imaginarios e instituciones internacionales, parece que ha vuelto a retomar las políticas que le enseñaron a su Presidente en la Academia donde estudiasen los espías de la KGB, si es que estudiaban algo. Políticas de la Guerra Fría que hacen pedir a gritos la vuelta de John Le Carré y de su Casa Rusia, de Mathew Broderik y sus Juegos de Guerra. Pareciera que el Sr. Vladimir Putin también se apuntara a la moda nostálgica de los 80. Y es una lástima que por ello cambie a una política abiertamente conflictiva. Que alguien le regale un mechero de Naranjito a ver si se calma un poco.

Claro, que también podíamos pensar que Rusia siempre fue la URSS. Que, como decía el embajador soviético en Los Simpson, en realidad “nunca nos hemos ido”. Tras la caída de la influencia soviética en Europa del Este, y el desmembramiento de la URSS a través de la CEI, Rusia se vio obligada a asumir un cambio de valores económico-políticos que la condujeran al liberalismo y a la democracia. Como el cacho de tierra que les había tocado en el reparto estaba en quiebra y los gastos fueron muchos, los nuevos dirigentes rusos, encabezados por el cómico Yeltsin –aunque a mí nunca me hizo gracia- se pusieron en manos del FMI, quien estableció las bases de la transición económica y ¡política!

Y menuda transición. No cabe duda de que no se guiaron por el Modelo Suárez y por eso les salió mal a los pobres muchachos. Según su manera de ver las cosas, tras el liberalismo económico vendría la democracia en Rusia, y por eso privatizaron todas las empresas públicas de un día para otro, propiciando la creación de personajes rusos multimillonarios –el más popular es Roman Abramovich- con clara relación con la mafia y que ahora se dedican a invitar a sus fiestas a personajes como Shakira. Y si todo hubiera quedado ahí, ni tan mal. Cualquier país es capaz de vivir con uno o dos Jesús Gil o Aimé Jaqcet, Flavio Briattore y pongan Uds. el ejemplo que quieran. Sin embargo ahí no acabaron las desgracias. Con la mafia convertida en la clase alta económica y sin libertades políticas ninguna, la vieja Rusia se declaró incapaz de pagar el dinero que en un principio le había dejado el FMI y así, en 1997, éste tuvo que volver a prestar grandes cantidades a fondo perdido.

Con Rusia hundida económicamente y lastrada en la política internacional, por aquello de no enfrentarte a tus prestamistas –EEUU es el controlador del FMI y del BM-, la lealtad a la madre patria estaba perdiendo fuerza y los niños ya no querían ser los rusos cuando se jugaba a la Guerra Fría en el patio del colegio –yo es que fui un niño muy raro. Pero llegó la Crisis de Kosovo de 1999 y Yeltsin decidió que el zapato ruso volvería a sonar en la mesa de la ONU. Rompió la unanimidad para castigar a Slobo Milosevic por su política en Kosovo y trató de defenderle. EEUU acudió entonces a la OTAN y el bombardeo –destrucción- de las ciudades serbias fue tal que Yeltsin no pudo más que dar ridículos saltitos en señal de protesta. Terminó por mandar tropas de tierra –algo que la OTAN no se atrevía a hacer- e invadir la capital kosovar Pristina, acabando con la política de Milosevic y proporcionando una salida victoriosa a una OTAN que empezaba a ver cómo el conflicto se enrrocaba sin remedio.

Con Putin la historia siempre ha sido parecida sólo que, a diferencia de Yelstin, Vladimir ya no se molesta en parecer gracioso. Agachando la cabeza en la política internacional ha consentido que EEUU atacara en su patio de atrás buscando a Bin Laden a cambio de tener línea de tiro en Chechenia, la mafia ha logrado mantener el poder económico y las libertades políticas dentro del país se han reducido hasta el punto de que ya ningún medio de información se atreve a criticar al gobierno -¡allí no leen El Mundo ni existe un Jiménez Losantos! Cosas verás Nicolás.

Sin embargo, como mencionaba al principio de la entrada, las cosas parecen estar cambiando. Putin ha terminado imponiendo sus puntos de vista en las reuniones del G8 y ha logrado hacerse con una mayor influencia en la política internacional, aprovechando sin duda el atentado de Beslán ha rehecho su influencia con las repúblicas del Caucaso y ha logrado no ser molestado por esos funcionarios extranjeros que hablan de Derechos Humanos y cosas por el estilo. Y lo más importante, ahora se le mueren los pocos periodistas que estaban en su contra. Así, sin más van y se mueren. Cuando a una no la asesinan al otro lo envenenan con uranio -¿quién es uno de los principales exportadores de uranio del mundo?- en territorio extranjero –para mayor gusto de los nostálgicos de la Guerra Fría: en Londres.

Y como colofón al nuevo advenimiento ruso, la crisis energética de la UE que ha provocado la decisión momentánea de Moscú de no suministrar más petróleo al oleoducto de Bielorrusia por el que se abastecen Polonia, Hungría, Eslovaquia, la República Checa y -¡tantatachan!- Alemania. Para explicar esta situación basta entender que Rusia suministra petróleo a la UE por un oleoducto que atraviesa Bielorrusia y gas por el gasoducto de Ucrania. El petróleo y el gas son vendidos a un precio a estos dos países ex-soviéticos quienes a su vez lo tratan y lo revenden más caro a la UE. Con Ucrania, Putin ya tuvo sus problemas al ganar las elecciones el partido del europeísta y envenenado -¡qué casualidad!- Yushchenko hasta que Ucrania dio el giro hacia la UE, Rusia controlaba su política tal y como hacía con Bielorrusia. Sin embargo la Revolución Naranja de Ucrania situó a este país cerca de la órbita unioneuropea a lo que Moscú contraatacó subiendo los precios del gas. La UE reclamaba no tener que pagar más por el gas y, por lo tanto, Ucrania debía hacerse cargo.

Con Bielorrusia Putin ha sido más severo. La situación política en Minsk es completamente diferente a la de Kiev. En Bielorrusia la presencia del Presidente Lukashenko es constante. Lleva en el cargo desde 1994 y las acusaciones de no respetar los Derechos Humanos y de fraude electoral son continuas. Incluso EEUU le situó como representante del continente europeo en su Eje del Mal. Rusia le vendía el petróleo a un precio ridículamente bajo como manera de financiar la economía bielorrusa y el régimen de Lukashenko. Sin embargo éste ha sido tentado desde Bruselas y el verse ante un aliado tan suculento le ha dado valor para echar un órdago a la grande a Moscú adueñándose del petróleo que pasaba por su oleoducto y no pagar la subida de precios que Putin reclamaba. La jugada hubiera tenido posibilidades de éxito con una Rusia débil como antes, pero la estrategia de fuerza de Putin ha sido mayor que el órdago de Lukashenko Moscú decidió unilateralmente cortar el suministro a Bielorrusia –y por tanto a la UE- de un día para otro, sin consultar y justo cuando la presidencia de Alemania –de ahí lo del “tantatachan” de antes- comenzaba. La protesta de Merkel, quién tenía previsto una visita oficial a Minsk y a Moscú antes de la crisis, ha provocado que Lukashenko rectifique y se pliegue ante la demanda rusa de volver al statu inicial.

La crisis parece solucionada, pero el miedo de los países de la UE no se lo quita nadie. Han estado viviendo dos o tres días de sus propias reservas de petróleo y han visto cómo un conflicto aparentemente ñoño les hacía temblar las piernas. Desde Bruselas se propone ahora diversificar el abastecimiento de petróleo a través de países como Turkmenistán o Kazajstán. Sin embargo los problemas serán los mismos de ahora. La órbita rusa es grande y la fuerza y confianza en sus posibilidades en la política internacional van creciendo por momentos. No será fácil lidiar con una Rusia capaz de decir “No” a pesar de los créditos del FMI. Máxime cuando desde la UE se mira para otro lado cuando Moscú elimina al sector crítico de su sociedad, aunque éste se esconda en la capital del Imperio Británico.

No llegaremos a ver a una Rusia imperturbable ante los acontecimientos que puedan suceder más allá de sus fronteras como en la época de la URSS, hoy su política es más adaptable a los acontecimientos, pelando las batallas que cree capaz de ganar, pero lo que está claro es que el mensaje de Putin es que han regresado o que, en realidad, “nunca nos hemos ido”.