domingo, marzo 25, 2007

Que 50 años no son nada

Europa, dicen, está de celebración. No cabe duda que, en los tiempos que corren, que un Tratado llegue a los 50 años es para celebrarlo. Y más si éste ha sido ampliado por otros muchos que han remodelado el proyecto en sus formas pero no en sus bases.

Hace 50 se firmaba el Roma el Tratado por el que se establecía el Mercado Común europeo. Más allá de la intención de obtener beneficios económicos conjuntos, el proyecto europeo nace con la intención de lograr una paz duradera entre Alemania y Francia. La paz, de este modo, será entendida de la manera más sencilla. Si la Alemania buena, es decir la RFA, y Francia entrelazaban sus beneficios económicos, no se volverían a enfrentar, no se verían como un enemigo, cada paso que diera uno iría acompañado de la confianza del otro. Así se expresaban los ideólogos del proyecto Schuman y Monnet.

Para los defensores del actual proyecto, nada euroescépticos claro, el proyecto no sólo ha funcionado, sino que al desarrollarse en otros ámbitos y en otras regiones, éste ha visto cómo la pacificación se ve extendida, cómo los europeos están más juntos y piensan más en términos Europeos y menos en términos nacionales. Sin embargo, en opinión del que suscribe, esto no ha sido así.

Es evidente que la formación de instituciones europeas, de ventajas para los ciudadanos tales como las ERASMUS, el Euro, el Tratado Schengen y otras, han facilitado ciertos ámbitos de vida pero ¿significa eso que el proyecto se vea justificado? Empezando con la historia de más de 60 años de Paz en Europa o como dicen sus defensores, el periodo más prolongado de paz en el continente –debe de ser que lo de los Balcanes no cuenta- han tenido más que ver con la presencia de EEUU en Europa tras la II Guerra Mundial y el desarrollo de la Guerra Fría que con el proyecto de la Unión Europea.

Por que al salir de la contienda, EEUU se convirtió en el valedor de la paz Europea. El Plan Marshall –inicio de eso que ahora llamamos Cooperación para el Desarrollo- inició una vinculación económica de EEUU con los países del continente. Si éstos se pacificaban y si éstos se tenían los unos a los otros como buenos amigos, EEUU podría fortalecer su economía –los 50 fueron los años de mayor crecimiento económico para los norteamericanos. Además, para fortalecer su defensa frente a la URSS, surgió la OTAN. Esta organización, y no el Tratado de Roma, ha sido la principal culpable de la paz europea. La OTAN establecía distintas bases norteamericanas en territorio europeo, creaba distintos mandos entre los diferentes ejércitos implicados en el tratado y, lo más importante, repartía los arsenales militares por todo el continente.

Sí, créanlo, la OTAN decidía qué tipo de tanques y en cuánta cantidad debía tener Alemania en la zona de Baviera o Francia en su departamento de los Pirineos. Los mandos europeos no eran más que meros gestores de las decisiones norteamericanas. Aún hoy, a pesar de los enfrentamientos políticos entre los miembros de la Alianza Atlántica, el tipo de material militar de los países europeos está determinado por las cinco paredes de Washington. EEUU, a través de la OTAN, estableció un sistema de defensa en pos de un supuesto ataque terrestre soviético. Las distintas administraciones americanas establecieron, por ejemplo, que Viena era indefendible ante la conocida superioridad terrestre soviética. De hecho, el jefe de la base militar en la frontera con Checoslovaquia, norteamericano él, declaró que conocían perfectamente que en caso de ofensiva soviética las tropas del Ejército Rojo no tardarían más de unas horas en hacerse con el control de la capital austriaca. La segunda línea de defensa era la importante, y allí concentraron realmente la defensa del continente en el supuesto de conflicto.

Otra vinculación más entre el proceso de integración europea y la OTAN ha sido la siguiente ampliación de ambas instituciones –hacia el Este- y las negociaciones para entrar –algunas eternas. Empezando por esto último, Turquía siempre se postuló como un candidato a entrar en los acuerdos europeos incluso a pesar de que ninguno de los socios se planteaba en serio la integración con los otomanos. La insistente candidatura turca viene determinada por la presencia de ésta en la OTAN. Es, por decirlo de algún modo, el candidato norteamericano a la UE. Como lo de Turquía se estancó –y se seguirá estancando- la ampliación hacia los países del antiguo bloque soviético fue el siguiente paso a dar. El 1 de Mayo de 2004 diez países del Este entraban en la Unión Europea. Una ampliación que pone en tela de juicio toda la moralidad de los tratados –por ejemplo obligan a que los candidatos, antes de ser socios, tengan solucionados sus problemas étnicos, cuestión ésta que habría que preguntar a los gitanos de Eslovaquia. Si los hechos demuestran que la ampliación no se hizo por motivos económicos, ni se hizo por motivos políticos –los sociales ni siquiera nos los planteamos-, la alternativa que nos queda es, sin lugar a dudas, la militar. No estamos hablando de una hipotética defensa de Europa frente a un ataque ruso, sino de la concordancia de los intereses estratégicos de EEUU con las diferentes ampliaciones de la UE.

El resto, el desarrollo de las directivas económicas y políticas, de los intentos de hacer política social desde Europa, no es más que el aprovechamiento de la coyuntura por parte de los diferentes grupos políticos y económicos dominantes en Europa. La oportunidad de modificar los reglamentos nacionales sobre, por ejemplo, el negocio del agua y hacer que éste sea abierto a cualquier entidad privada. Las directivas que modifican las condiciones laborales al permitir que una empresa que opere en Francia actúe según la normativa laboral letona por tener su sede allí. El proteccionismo de una agricultura económica y socialmente insostenible por parte de las instituciones para mantener silenciados a los agricultores del sur de Europa. Y un largo etcétera de decisiones y oportunidades que hacen de la UE el proyecto social y económico de todos, menos de los ciudadanos europeos.

Porque, en otra frase del ideólogo Monnet, “si me dejaran volver a hacerlo empezaría por la política y no por la economía”. A los 50 años de empezar este proyecto, la única parte asegurada es la militar. Hoy, políticamente, la UE no tiene voz, cuando dice algo el resto de países no europeos saben que será salvable con convencer a uno o dos países importantes –véase el reconocimiento de la Croacia de Tudjman a pesar de no respetar la directiva sobre Derechos Humanos. Y económica y socialmente los europeos están enfrentados. Mientras la élite europea planea reformas económicas y legislativas a la manera neoliberal, las sociedades europeas no se dejan imponer estas reformas. Un enfrentamiento traducido en el rechazo del Tratado de la Constitución Europea por parte de los ciudadanos franceses y holandeses –los españoles se declararon a favor pero por una cuestión de debate, ya que en éste no se planteó una discusión del texto, sino una prórroga del 14M, estoy convencido que de haber conocido las consecuencias también se habría rechazado.

La solución para el proyecto es complicada en su desarrollo pero simple en su concepción. La única manera para hacer de éste un proyecto duradero es exclusivamente otorgar una importancia fundamental en las disposiciones sociales, aumentando y no reduciendo derechos, al hilo de lo que la ciudadanía europea exige, y no concediendo más importancia a las voces empresariales y norteamericanas que se escuchan en Bruselas.

4 comentarios:

Øttinger dijo...

Lo del caso de Turquía se debe a muchos motivos, no sólo a ser el llamado “caballo de Troya” de los EEUU. ¿Es que nos hemos olvidado de Reino Unido (y sus problemas en la relación con la UE y algunos de sus socios)? Responde a muchas razones, además de las apuntadas, y que no encajan con los requisitos pedidos a unos y a otros pasados por alto, como dices, el número absoluto en términos de población, un sector agrícola como el turco… debería ser más que suficientes para decirle que “nunca jamás” y dejar de estar mareando la perdiz. Claro que el negocio es el negocio, auténtico espíritu de la UE. Nada como la creación y expansión de mercados como sostén de la institución. Lo demás, efectos colaterales. Algunos positivos como disponer de una beca de 300 a 400 euros para irte a estudiar a Londres (una de las ciudades más caras del mundo)…

el_situacionista dijo...

Ottinger, leyendo lo que dices he recordado una cosa que no apunté en la entrada: la Unión Europea de hecho y la Unión Europea de Derecho. Para mí existen dos UE. La de Derecho es la que todos conocemos, esa que se reúne para dar fiestas en Berlín o que tiene Parlamento. La UE de Hecho es la misma que la de Derecho pero sumándole dos países que, por tratados, acuerdos comerciales y políticos son equiparables a cualquier país miembro: Israel y Turquía.

Øttinger dijo...

Lo que viene siendo el corazón de Europa.

Pitikipiripi dijo...

¿Y viendo que es la presidencia de Alemania y de la canciller Merkel, y que uno de sus retos o de sus objetivos es relanzar el proyecto del tratado constituyente para Europa, Cómo e podemos hacer la ciudadanía para reivindicar esa Europa social, de la ciudadanía y no de las empresas?
En un estado como en el que vivimos, donde la argumentación fue ,si hasta ahora nos ha ido bien, vota si!
¿cómo crear debate y poder echar atrás ese sí? O cómo modificarlo, para que este monstruo en el que se está convirtiendo la Europa blindada al servicio del capital y de lo militar (aunque no estoy tan de acuerdo con esto)sea una Europa para, por y desde el pueblo. ¿Cómo hacer que Europa dé la respuesta que los estados nacionales no han dado a una ciudadanía?
¿qué Europa incluya y no excluya?