sábado, diciembre 16, 2006

A la Guerra de los Mundos con chocolate belga en una mano

Y la emisión se interrumpió para dar la noticia de que una parte del país se estaba separando en ese preciso momento. Nuestras familias quedarían divididas en dos países diferentes y los que hasta hoy eran nuestros hermanos se convirtieron en nuestros principales enemigos y adversarios en los foros internacionales.

La broma de la televisión pública belga en la que daba la noticia bomba de la separación de Flandes llevaba consigo más carga de la que parece. Desde que ocurriera, cientos de belgas aseguran sentirse incrédulos sobre la situación política del país. Los que imaginaban que eso pudiera suceder siguen afirmando que "llegará el día". Los que nunca temieron por la indivisibilidad de la nación belga, hoy sienten desconfianza ante los políticos norteños y nacionalistas.

En el caso belga, como en tantos otros, los ciudadanos del norte consideran que su idioma y su modo de vida se ven lastrados por el idioma y el modo del vida del sur del país. "Ellos" y "Nosotros". Unos malos y otros buenos. "Nosotros" ganamos el dinero que "ellos" se encargan de despilfarrar. "Nuestros" males son causa de "sus" acciones.

Chirría ya el escuchar este tipo de mitos políticos que no consisten más que en desviar la atención de otros debates regionales o dar voz pública a políticos que no tendrían nada que decir ni quien les escuchase si no hablaran de estos problemas. El profesor de origen ruso, sociólogo él, Ulrich Beck, afirma en su libro "Poder y contrapoder en la era global" que los países europeos no existen. Ahora las economías están tan integradas que, dice él, los países han dejado de existir. Al menos en la manera en cómo lo conocíamos.

La manera de entender Europa que tiene Beck es demasiado UnionEuropeísta para mi gusto. La UE se ha realizado en base a la máxima "primero la economía, luego todo lo demás". Los padres de europa -Jean Monnet, Robert Schuman o Konrad Adenauer y Alcide de Gasperi- siempre pensaron que una Europa integrada económicamente permitiría que los desastres de las Guerras Mundiales se evitaran en un futuro. Es cierto que el aumento de confianza entre los diferentes países ayuda, cuando no resulta fundamental, a que las discrepancias territoriales, políticas o de cualquier otra índole se solucionen de forma pacífica. La cooperación entre Estados ayuda a que la todos se conozcan mejor y a que las crisis sean tratadas de manera dialogada y, como mucho, se dejen de hablar unos con otros durante un cierto tiempo para luego volverse a encontrar. Como los matrimonios bien avenidos, vamos.

Sin embargo la fórmula que pensaron esos padres de Europa -de la madre nada se sabe- no resulta nada satisfactoria para mi gusto. El continente se vio envuelto en el periodo de paz entre Estados más largo de su historia debido, principalmente, a que la seguridad en el mismo quedó encomendada a EEUU, en su parte occidental, y a la URSS en su parte oriental. Las dos Superpotencias de la Guerra Fría se repartieron el control del territorio y establecieron en el continente una frontera infranqueable para ninguno de los dos.

EEUU, a la hora de organizar la seguridad militar en los territorios europeos occidentales -países que terminaron por iniciar el proyecto europeo de Schuman, Monnet & CO.- creó la OTAN por la que establecía el número de tropas y tipo de armamento que debía de haber en cada territorio. Y tras la caída del bloque soviético, lo siguió haciendo. Y tras la inclusión de los países del Este en la OTAN, también. Y lo seguirá haciendo mientras su presupuesto militar sea muchísimo mayor que el de todos los países europeos juntos -no me malinterpreten, no pido un aumento del presupuesto militar- aunque la UE consiga tener una política militar común. La seguridad que hemos disfrutado en Europa Occidental desde la II Guerra Mundial no viene determinada por la creación de la UE, ni por un amor fraternal entre franceses y alemanes que hace olvidar los territorios. No. Viene determinado porque EEUU es quien controla realmente la seguridad del mismo y, claro, cuando mamá está delante los dos hermanos no se pegan, no vaya a ser que les castiguen.

Traigo todo esto a cuento del episodio belga. La UE no es que haya destrozado la idea de nación como tal. La Globalización -económica, política, social, cultural...- no es que elimine la presencia de los Estados. Es que sencillamente los procesos hacen inútiles la multiplicación de los mismos. Los intereses y solidaridades de cada región están ahora comprometidos en otros foros ajenos a los gobiernos de los Estados ya existentes y, por tanto, inaccesibles a los gobiernos de Estados por existir. La libertad política de los ciudadanos ya no pasa por la idea weslfaliana de la creación de un Estado en base a una Nación. Ni siquiera en base a una idea de Estado plurinacional. La libertad política de los ciudadanos de Europa viene determinada por la capacidad de ser solidarios. De utilizar la riqueza sobrante en mejorar las sociedades de los países vecinos. De establecer marcos de actuación amplios e integradores y no pequeños y excluyentes.

Hay que olvidarse de discursos que separan para centrarnos en todo aquello que tenemos en común. Solucionar los problemas nacionales no pasan, pues, por crear nuevas instituciones estatales sino por ampliar los marcos de libertad. Hay que matar al Estado como Freud hizo con su padre y cerrar la puerta a la idea de una integración europea en base a las normas neoliberales que imperan actualmente. Si Flandes se independiza de Bélgica, es una señal para los pueblos de Europa... del siglo XIX. Si Flandes se independiza de Bélgica, la Europa del siglo XXI cuenta con un redil más de clases dirigentes a las que alimentar y los europeos y europeas tenemos otro gobierno más al que derribar.

jueves, diciembre 14, 2006

El vuelo del cóndor


Pinochet, Pinochet, pide perdón… ¡y muérete!

Cuántas veces habré repetido el anterior estribillo musical por los pasillos de la Facultad junto con compañeros de la misma logia. Y cuántas veces no habremos cambiado el nombre de Pinochet por el de algún profesor o alguna profesora cumpliéndose dramáticamente la premonición –DEP en este caso.

Sin embargo tuvo que ser ayer, sin pedir perdón, cuando muriera el dictador –eso de llamarle tirano o cualquier otra cosa me parece degradarlo, dictador debe ser la peor palabra del diccionario. El mismo día que la ONU eligió para hacer recordar a todo el mundo los Derechos Humanos, curiosa casualidad. 10 de Diciembre, ya tenemos otra cosa que celebrar: los Derechos Humanos y el Día Internacional de las muertes de los Dictadores –que por conmemorar no sea.

Curiosa afición ésta, la de los dictadores, de morirse antes de rendir cuentas a la Historia. A los españoles nos pasó con Franco, quien murió en la cama mientras su régimen se resquebrajaba por todos lados. No porque una fuerza contraria a él se le opusiera, sino porque los mismos que le sostenían, asustados por quedarse fuera de juego sin el dictador, comenzaron a valorar la posibilidad de cambiar de aires. El famoso harakiri de las Cortes Franquistas.

Más recientemente, Slovodan Milosevic también decidió morirse antes que terminar por ser juzgado. Aunque éste pasó sus últimos años en la cárcel de La Haya, estar preso no le impidió tener actividad política y morir con las botas puestas. Siguió siendo alguien dentro de las filas de su partido e incluso llegó a ser diputado electo en las últimas legislativas serbias. Una serie de complicaciones cardíacas le traicionaron en su celda y lo que prometía ser el juicio más interesante de la Historia –por aquello de querer llamar a declarar a sus compañeros de mesa y mantel en Dayton, Javier Solana y Bill Clinton- terminó de golpe y porrazo dejando a una población serbia aún más aburrida de la política que le ha llevado a varias guerras y a la destrucción del que fuera país potencia de la Europa del Este –de esto mejor hablamos otro día.

Y, siguiendo con las casualidades, va Pinochet y nos abandona también por un fallo cardíaco. ¿Será que alguien les dijo a Slobo y a César A. que no se puede vivir sin corazón? Tantos años viviendo sin él que, como en los dibujos, hasta que no fueron conscientes de que el precipicio estaba bajo sus pies, no cayeron en cuenta. Lástima que aquél que les advirtiera no lo hiciera después de ser juzgados –por lo que sea. Las víctimas y aquellos quienes estuvimos pendientes de los procesos se lo hubiéramos agradecido. Como ha dicho Mario Banedetti “la muerte le ha ganado a la justicia”.

En el caso de Pinochet muchos fuimos los que estuvimos pendientes del cerco que se le realizó. Personalmente aún recuerdo el día en que los jueces del Reino Unido admitieron que la extradición a España de Pinochet era legal y que, por tanto, el gobierno de Blair debía proceder a la petición del juez Garzón. Me enteré en la parada de autobús camino de mi Facultad, en un viernes de sol madrileño para quedar con gente con la que ya no quedo. También recuerdo cómo me enteré de que los políticos del mismo Reino Unido decidieron pasarse el dictamen judicial por salva sea la parte y decidir que su aliado en la Guerra de las Malvinas regresase a casa con una vil excusa. Por supuesto Pinochet formó parte de mi vida hasta ayer, pero una parte pequeña claro está.

Para quienes la fecha de ayer tiene más significado es para aquellos quienes sufrieron de uno u otro modo la dictadura chilena. O las dictaduras latinoamericanas de los 70. Kissinger, ese Premio Nobel de la Paz, tuvo muchos amigos por aquellas fechas a quienes visitar. En América Latina no se ha visto en la Historia ningún proceso de Panamericanismo igual que el promovido por Pinochet y aceptado por las dictaduras de Argentina, Brasil, Uruguay… La Operación Cóndor recorrió el cono sur y consistió en un Mercado Común –como la UE- en el que cualquier “rojo” o “disidente” perseguido por un país lo será también por el resto. Un represaliado no tenía más remedio que huir de su continente si quería mantener la vida. Vamos, como los inmigrantes de hoy día pero por motivos políticos. Refugiados, se les llamaba ¿se acuerdan Uds.? En mi colegio tuvimos argentinos y en mi equipo de hockey también, así como hijos de los refugiados chilenos que ya nunca más regresaron a terminar la revolución de Allende por las cosas de la vida.

Son todos estos los que hoy se deben de sentir algo aliviados pero, al tiempo, algo solitarios. La figura de César A. siempre les acompañó a lo largo de sus vidas. Siempre estuvo presente cuando cogían el cartel con la foto de algún familiar o amigo desaparecido entre los puños de los militares. Ser contrario a algo o alguien forma personalidades que, inevitablemente, sienten desazón cuando el enemigo ya no está presente. Tranquilos, hermanos y hermanas, compañeros, siempre quedan Dictadores a los que derrocar.

jueves, diciembre 07, 2006

¿Cómo pedir disculpas y -sobretodo- para qué?

La Iglesia Católica ha vuelto a dar ejemplo otra vez –como tantas. Sin embargo la diferencia es que hoy el ejemplo ha sido seguido por el país patrio del Anglicismo, aquellos británicos que renegaron de la autoridad papal con el reinado de Enrique VIII. Y es que la semana pasada, en un foro sobre la historia del Imperio Británico, Tony Blair, Primer Ministro británico, pidió disculpas –no sabemos si oficiales- por las barbaridades que el Imperio cometió en su proceso de colonización.

Barbaridades, así las llamó, que fueron también responsabilidad de otros países europeos. Francia, España, Bélgica y Portugal –con los intentos breves de Alemania y de Italia- colonizaron África. Y a ellos se les unió Holanda en sus posicionamientos en Asia. Todos estos países, responsables de aquellas barbaridades de las que habla Blair durante la colonización –recordemos aquí también la esclavitud y su negocio en EEUU- y de otras aún más graves durante la poscolonización.

Las disculpas por atrocidades cometidas siglos atrás son positivas -mejor, eso sí, si las disculpas se hacen desde instituciones nacionales como el Parlamento, que de manera informal en unas jornadas. Pero éstas no limpian al Estado del pecado de haberlas cometido. (leer más)

martes, diciembre 05, 2006

There is no future in England for you!!

[Publicado originalmente en Derrota Urgente]

Esta iba a ser una entrada sobre la visita papal a Turquía. Íbamos a hablar de las actividades políticas de la Iglesia, del Choque de Civilizaciones –si es que lo hay-, de comunicación política, de viñetas y hasta del verdadero dios. Pronto la entrada se transformó en un análisis apocalíptico de las elecciones de Venezuela. La victoria de Chávez -6 años más- iba a ser vanagloriada no por los aspectos políticos que entraña, sino por la Espectacularidad que le da a un mundo político realmente aburrido. La verdad, desde que se fue Silvio, el gran Silvio –y a pesar de sus desmayos- la cosa política está más que aburrida. Sin embargo tampoco iba a ser ésta la suerte de la entrada. Los servidores de Internet han vuelto a sumar sus fuerzas judeo-masónicas en un absurdo complot comunista para hostigar mi banda ancha y dejarme en el analfabetismo electrónico.

Hoy, en cambio, me he demostrado estar decidido a usurpar el Internet –y el pc- de otros sin contemplaciones. Y todo para hacer de esta entrada una reivindicación de los de mi quinta. No, no se piensen Uds. que voy a hablar de la Generación de 1980, mítica en todo lugar por ser la última que realmente demostró sentido de la responsabilidad y crítica hacia todo, no. Hoy vamos a defender a la Generación de los que valen, de los que tienen principios y sueños, de los que no se resignan a un trabajo basura, una oposición basura o unos estudios basura. Todos aquellos que, más mal que más bien, no llegan a juntar 1000€ de gasto mensual sencillamente porque no los tienen. Aquellos que no pueden ejercer los derechos que tienen porque, sencillamente, sus principios se lo impiden. Y los principios no son otros que el no rendirse en su labor de encontrar algo con que ganarse la vida y que, al tiempo guste.

También vamos a hablar de aquellos quienes, resignados o sin resignar en el trabajo que les dan en lugar de en el que quieren, se ven incapaces de llegar a fin de mes –no como la Cólera de Dios. Aquellos quienes hoy pueden independizarse de dos en dos, pero sabiendo que a final de mes, esa última semana, la mortadela sustituirá a cualquier plato de la cena y la llegada de la exhausta nómina será tan bienvenida como rápido el recibo de la hipoteca.

Hay quien dijo que las Guerras Civiles llegan cuando la gente no tiene qué comer, pues yo digo que los problemas sociales llegan cuando la gente no tiene cómo pagarse el hogar al que todos tenemos derecho. Cuando los trabajos ofrecidos son siempre inferiores a la cualificación, cuando la remuneración roza el insulto y cuando protestar en la oficina significa que no renovar el mes que viene o que la obra y el servicio “lamentablemente” ha terminado sin previo aviso. O al menos los problemas deberían llegar.

Es momento de recuperar a algunos clásicos. Y aquí no nos queda más que resucitar a Sid Vicious y sus Sex Pistols –y si no resucita habrá que inventarlo de nuevo-, sentirse parte de una Generación humillada por los que se humillaron primero pensando que así serían mejores que sus padres. Sentirse parte de un mundo donde, como los Sex decían, No hay futuro para ti. Tomar partido –y no me refiero a escribir blogs, votar a un partido de izquierda, meterse en una ONG o criticar en la sobremesa-, tomar partido para coger lo que es nuestro. Cerrarles las puertas a aquellos que quieren que pasemos por gateras. Colgarles el teléfono y cambiar las mentalidades de todos nosotros. Olvidar lo poco que hay que perder y centrarnos en todo lo que hay que ganar. Cerrar el chiringuito y decir “ahora vendréis al nuestro”. Mandarles a la mierda cuando vengan con los ajustes de plantilla, la fidelización con la empresa, los estudios de master, los voluntariados previos, la falta de experiencia, las tres virtudes y los tres defectos. Es hora de tomar lo que es nuestro y recuperar la dignidad que nunca perdimos nosotros como generación, pero que nos la quieren secuestrar.